Bruselas rechaza la propuesta de Merz sobre el acuerdo comercial entre la UE y China

German Chancellor Friedrich Merz.

Antes de que la UE pueda siquiera considerar un acuerdo comercial con China, Bruselas exige que Pekín aborde de forma «significativa» sus prácticas económicas distorsionantes.

La Comisión Europea ha descartado la propuesta del canciller alemán Friedrich Merz de avanzar hacia un pacto comercial entre la Unión Europea y China, instando a Pekín, en cambio, a resolver de manera «significativa» sus prácticas económicas que distorsionan el mercado.

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La Unión, al igual que otras economías desarrolladas, enfrenta dificultades para contener un creciente déficit comercial con China, que ha recurrido a exportaciones de bajo costo para compensar una crisis inmobiliaria persistente y una demanda interna débil. Este desequilibrio genera serias inquietudes sobre competencia desleal, deterioro industrial y desempleo masivo en Europa.

«Nuestro objetivo es establecer una relación comercial y de inversión lo más sólida y mutuamente beneficiosa posible con China», declaró Olof Gill, portavoz de política comercial de la Comisión, en respuesta a preguntas de Euronews el jueves por la tarde.

«No obstante, para que esto sea viable, existen múltiples preocupaciones y desafíos reales que la Unión Europea ha venido señalando repetidamente a China. Es imprescindible que ellos los aborden de manera significativa antes de siquiera contemplar futuros acuerdos o alternativas similares», añadió Gill.

Bruselas ha manifestado durante años su descontento con los efectos negativos del modelo económico estatal chino, incluyendo sobrecapacidad industrial, extensas subvenciones, restricciones de acceso al mercado, transferencia tecnológica forzada y estrictos controles a las exportaciones.

La impaciencia ante la negativa de China a realizar concesiones sustanciales ha intensificado esta tendencia adversa. Sin embargo, los 27 Estados miembros aún no han consensuado una estrategia común para enfrentar esta situación.

«Nos centramos en el diálogo con China para obtener de forma constructiva y significativa sus planteamientos sobre cómo planean abordar los múltiples retos en nuestra relación comercial y de inversiones que constantemente destacamos», concluyó Gill.

«Respuesta urgente»

Merz sorprendió al plantear la posibilidad de un acuerdo comercial con China durante una sesión de preguntas y respuestas en el Bundestag, la cámara baja alemana, el miércoles. Esta propuesta fue presentada como una opción a largo plazo, no como un proyecto inminente.

«Hemos avanzado considerablemente en la política comercial», afirmó el canciller alemán, refiriéndose a los recientes acuerdos del grupo europeo con Mercosur, India y Australia, los cuales su gobierno apoyó con entusiasmo.

«Considero factible alcanzar más acuerdos, por ejemplo, a largo plazo, con la República Popular China. Es esencial establecer alianzas estratégicas a nivel global para fortalecernos, sobre todo en materia de exportaciones.»

Estos comentarios contrastan con la posición expresada por Merz en febrero durante su visita a Pekín, cuando calificó de «no saludable» el desequilibrio comercial entre Alemania y China.

El año pasado, Alemania registró un déficit comercial récord con China por valor de 89 000 millones de euros. Ninguno de los 27 países de la UE obtuvo superávit con el gigante asiático.

Al proponer repentinamente un acuerdo comercial, Merz parece moderar su postura, reflejando la reticencia alemana a confrontar a uno de sus principales socios comerciales.

Por su parte, la presidenta de la Comisión, Ursula von der Leyen, ha adoptado una política más firme y ha llamado a los aliados occidentales a unirse contra Pekín.

«No podemos ni vamos a aceptar el modelo chino basado en el crecimiento impulsado por las exportaciones y la sobrecapacidad industrial», afirmó von der Leyen durante una visita a Australia esta semana.

«Las amenazas a la seguridad de nuestras cadenas de suministro y el impacto en nuestra base industrial requieren respuestas urgentes. Solo podemos diseñarlas de manera conjunta.»

En una carta dirigida a von der Leyen, el primer ministro belga Bart De Wever instó a implementar una estrategia más dura para enfrentar el desafío chino, incluso si ello implica afrontar represalias.

«Hemos llegado a un punto sin retorno en el que debemos tomar decisiones difíciles a corto plazo para proteger nuestra industria, economía y el bienestar de nuestros ciudadanos a largo plazo», advirtió De Wever.

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