Sánchez destaca el «orgullo de ser español» en el inicio de la campaña andaluza mientras Feijóo critica la libertad de Anboto y Txeroki

Pedro Sánchez, durante el debate de este miércoles en el Congreso de los Diputados.

Pedro Sánchez defiende con firmeza el orgullo de ser español y propone un patriotismo con orientación progresista para inaugurar la campaña electoral en Andalucía.

El PP, encabezado por Feijóo, censura a Sánchez por sus acuerdos con Bildu y la liberación de etarras como Anboto y Txeroki.

Sánchez sostiene la soberanía nacional y pone en valor la decisión de negar a Estados Unidos el uso de bases militares para ataques en Irán.

El PSOE pretende recobrar terreno en Andalucía, ante encuestas que ubican al PP cerca de alcanzar mayoría absoluta, mientras Vox avanza.

Meta: modificar el enfoque. Pedro Sánchez exhibe su orgullo nacional y se presenta como patriota a poco más de 50 días para las elecciones andaluzas. «Orgulloso de ser español», proclamó desde la tribuna del Congreso de los Diputados.

Esta declaración inicial de españolismo ya se vislumbró en el cierre de campaña de los comicios en Castilla y León.

En esa ocasión, el PSOE desplegó una gran bandera española en la pantalla detrás del escenario, mientras Sánchez defendía la «soberanía nacional» asociada a un rechazo a la guerra.

Durante su intervención este miércoles en el Congreso para detallar la postura del Gobierno sobre el conflicto en Irán, el presidente volvió a emplear ese discurso para ensalzar la nación, provocando la ovación más prolongada entre los escaños socialistas.

En un contexto claramente marcado por la campaña electoral andaluza, el presidente evitó mencionar los pactos con Junts o Bildu.

Por ello, el líder opositor, Alberto Núñez Feijóo, aprovechó su réplica para traer a colación la reciente liberación de varios dirigentes de ETA que cumplían condenas de cientos de años, gracias a beneficios penitenciarios concedidos por el Gobierno vasco, dirigido por el PNV y los socialistas.

Este lunes salió de prisión María Soledad Iparraguirre, conocida como Anboto, y semanas atrás lo hizo Garikoitz Aspiazu Rubina, alias Txeroki.

Por ello, Feijóo subrayó que no aceptará «lecciones de humanidad» de quien mantiene como socio a Bildu, un partido que respalda a terroristas y que, lejos de mostrar orgullo por España, desprecia al país.

«Usted que acuerda con quienes asesinaron a sus compañeros, usted que ha favorecido a una etarra sentenciada a más de 700 años de cárcel», enfatizó aludiendo a Anboto.

Sánchez intentó replicar en varias ocasiones resaltando su defensa de la «soberanía nacional», un término ampliamente utilizado en los últimos años por la derecha populista en Europa.

Desde Vox, pasando por Le Pen hasta Viktor Orbán, todos apelan a recuperar la «soberanía nacional» frente a la Unión Europea. Incluso Donald Trump recurre a este concepto para justificar aranceles y desconfianza hacia organismos internacionales.

Sánchez intenta redefinir el patriotismo desde una perspectiva progresista mientras retrata al PP y a Vox como seguidores sumisos de Trump y Netanyahu.

«Patriotismo no significa servilismo, sino defender la soberanía nacional», afirmó el jefe del Ejecutivo. Para él, «patriotismo es oponerse a una guerra ilegal» y España es un «país soberano» que establece su propia política exterior.

Por ello se enorgulleció de haber rechazado que EEUU utilizara las bases de Rota y Morón para lanzar ataques contra Irán.

El giro en el discurso y el nuevo eje patriótico del PSOE emergen en un momento en que los socialistas enfrentan un nuevo examen electoral, especialmente en comunidades donde los acuerdos con ERC, Junts y Bildu les afectan negativamente.

Actualmente, el PSOE se esfuerza por contrarrestar pronósticos que sitúan al PP cerca de mayoría absoluta y a Vox acercándose a los socialistas.

Incluso los seguidores de Abascal podrían superar, por primera vez, al PSOE en provincias como Almería y otras ciudades.

El coste de los pactos

Los socialistas andaluces afirmaban ayer en los pasillos que los comicios en su región siempre traen sorpresas y anticipan la existencia de «voto oculto» en la izquierda.

Ponen como referencia el fracaso electoral de Javier Arenas en 2011, cuando se pensaba que alcanzarían mayoría absoluta.

Sin embargo, las políticas del Ejecutivo central están pasando factura al PSOE en Andalucía, que en 2022 obtuvo su peor resultado histórico y en 2023 perdió todas las capitales de provincia. Solo recuperaron Jaén tras una moción de censura meses después.

En años recientes, las alianzas de Sánchez con independentistas se han intensificado, llegando a un acuerdo con ERC para una financiación «singular» que María Jesús Montero ha dejado como legado a su sucesor.

El próximo ministro de Hacienda tendrá que abordar la negociación sobre la nueva financiación autonómica, que los socios catalanes quieren basar en el 100% del IRPF.

No obstante, en el entorno de Montero sostienen que su paso por el Gobierno no afecta negativamente. «El sanchismo aumentó en Andalucía en 500.000 votos durante las generales del 23-J», argumentan.

Lo claro es que el PSOE busca que los términos «patria» y «soberanía» dejen de ser propiedad exclusiva de la derecha. Queda por ver si ese intento logra consolidarse.

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