El ministro de Economía de Bélgica destaca la necesidad de que Europa controle su sector industrial para asegurar su soberanía

Belgian Economy Minister David Clarinval (right)

El Ministro de Economía de Bélgica, David Clarinval, defiende la plena soberanía económica en Europa. Por ello, Europa debe recuperar el control sobre su industria, energía, defensa y agricultura.

Para reforzar su competitividad, Europa debe lograr la soberanía y el control total de sus capacidades industriales, según manifestó David Clarinval, Ministro de Trabajo, Economía y Agricultura de Bélgica.

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«Actualmente adoptamos una visión que prioriza el fortalecimiento de la competitividad empresarial y reconoce que la soberanía europea es esencial», indicó en el programa de entrevistas de Euronews 12 Minutes With.

«La soberanía europea implica control: del sector industrial, de los recursos energéticos, de la defensa… y también de la agricultura», agregó.

«Estos cuatro pilares deben guiarnos firmemente; sin control sobre ellos, Europa deja de ser un estado —o al menos un conjunto de estados soberanos— y pierde su autonomía. Entonces queda a merced de otros continentes vecinos», explicó Clarinval.

Ante la pregunta sobre si los programas de la UE para elevar la competitividad europea están logrando sus metas, Clarinval mostró optimismo. Sin embargo, destacó que Europa partía de una situación rezagada.

«Durante años, Europa fue algo ingenua ante el contexto internacional, sometida a un dumping masivo chino en numerosos productos y enfrentando una postura bastante agresiva por parte de Estados Unidos», señaló.

«Creo que Europa ha comprendido que es momento de un cambio de paradigma», añadió.

Actualmente, Europa atraviesa una etapa crucial para su competitividad global, con indicios iniciales de estabilización tras años de declive en productividad frente a EE. UU. y China.

Aunque persisten retos estructurales profundos —mercados fragmentados, costos energéticos elevados y una población laboral en disminución—, un renovado sentido de urgencia, impulsado por informes de Mario Draghi y Enrico Letta, ha provocado un impulso conjunto para fortalecer las capacidades económicas, digitales y de defensa.

Los efectos a largo plazo de las guerras en Ucrania e Irán pueden complicar aún más esta situación.

El aumento en los precios del petróleo y gas derivado del conflicto en Irán ya afecta significativamente a ciudadanos y empresas, afirmó Clarinval.

«También existen efectos indirectos, como el incremento en los costos de materiales, encareciendo una amplia gama de productos», explicó.

Por ello, su gobierno planea reducir impuestos y disminuir las tasas recogidas por Bruselas sobre los combustibles para contrarrestar el alza en los costos energéticos.

Otra iniciativa es el «sistema de diésel comercial», dirigido específicamente a empresarios y empresas de transporte, con el fin de limitar los gastos energéticos.

«Estas dos medidas otorgarán cierto alivio tanto a ciudadanos como a empresas», afirmó Clarinval.

Respecto a otro aspecto del conflicto en Irán, Clarinval manifestó estar dispuesto a congelar activos e intereses financieros en Bélgica vinculados al nuevo Ayatolá Mojtaba Khamenei.

Registros oficiales de sanciones, documentos mercantiles y catastros han descubierto una red financiera extensa en Europa que podría estar relacionada con el hijo y sucesor del fallecido Ayatolá Ali Khamenei.

«Si existen resoluciones internacionales de la ONU u otros organismos que requieran acción de Bélgica, actuaremos. Pero siempre bajo un mandato internacional amplio y respaldado», concluyó Clarinval.

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