Pedro Sánchez volvió a utilizar el lema «No a la guerra» en el Congreso, criticando la gestión de José María Aznar durante la guerra de Irak y estableciendo un paralelo con la intervención actual de EEUU e Israel contra Irán.
Sánchez responsabilizó a PP y Vox por apoyar el conflicto con su silencio y denunció que la situación actual solo ha traído inestabilidad y daños económicos para España.
Alberto Núñez Feijóo acusó a Sánchez de mostrar hipocresía en su postura pacifista, resaltando el incremento del gasto militar bajo su mandato y cuestionando su defensa de la paz.
La discusión entre ambos dirigentes incluyó críticas mutuas sobre la gestión de la crisis y las medidas económicas para mitigar los efectos del conflicto.
Con 54 años, este miércoles Pedro Sánchez retrocedió 23 para situarse en 2003. El presidente del Gobierno recuperó la bandera del “No a la guerra” y se posicionó como líder de la oposición frente a José María Aznar, a quien mencionó en seis ocasiones y a un Ejecutivo que finalizó hace ya veinte años.
Durante su intervención en el Congreso para exponer la postura de España respecto a la guerra impulsada por Donald Trump y Benjamin Netanyahu contra Irán, el presidente estableció varios paralelismos con la guerra de George Bush en Irak y la actitud de apoyo de Aznar, que “nos arrastró a esa locura por querer sentirse importante”, describió como “una guerra motivada por el ego” y cuya “calidad moral” le impide “pedir perdón”.
Según Sánchez, la actual acción militar de EEUU e Israel representa “un desastre total”, similar a aquella intervención para derrocar a Sadam Hussein. El jefe del Ejecutivo culpó tanto a “los instigadores de esta guerra” como a PP y Vox, ya que “han colaborado con su respaldo y silencio”.
Después de un mes de conflicto, solo se ha conseguido “socavar la legalidad internacional, desestabilizar Medio Oriente y llevar la inseguridad del Golfo a países que hasta hace poco eran considerados seguros”.
Por el momento, Trump solo ha logrado “reemplazar a un Jamenei por otro Jamenei”, “igual de dictatorial, aún más violento y, a diferencia de su antecesor, partidario del programa nuclear”, declaró.
Sánchez no prevé un conflicto breve y teme que “se prolongue durante días o años”, pues “es probable que la escalada continúe y que el estrecho de Ormuz permanezca cerrado”. No obstante, reconoció que “solo una persona conoce el calendario exacto”.
El presidente destacó haber impulsado a Europa en contra de la intervención, liderando una postura a la que “se han sumado más países”. “En un mundo falto de empatía, hoy es un orgullo ser español”, añadió frente a la ovación más fuerte de su grupo parlamentario.
Un “no a la guerra” que Feijóo intentó refutar preguntando dónde está el respeto al derecho internacional “cuando existe un régimen que asesina mujeres y homosexuales”. “No a la guerra y no a usted”, respondió el líder de la oposición.
El presidente del PP criticó a Sánchez señalando que “la defensa de la paz difícilmente puede personificarse si la propaganda iraní coloca su imagen en misiles de guerra”. Por eso concluyó que Sánchez “mezcla el buen nombre de España con lo peor del mundo”.
Para Feijóo, el líder del PSOE sólo maneja la retórica, mientras ha hecho a España “más dependiente de EE.UU.” en cuestiones militares y tecnológicas, y que, pese a negarse a aumentar el gasto en defensa —para no cumplir con las metas de la OTAN—, “acaba cediendo”.
“Este hombre tan pacifista dirige el Gobierno con el mayor presupuesto militar en la historia de España”, afirmó, buscando la reacción de Yolanda Díaz, con quien se enfrentó buena parte de su intervención. Finalmente, remató que Sánchez “es un pacifista de fachada”.
La discrepancia también abarcó las medidas de apoyo ante los efectos de la guerra. Sánchez aprovechó para pedir respaldo al real decreto que espera ratificar este jueves en el Congreso y que ya cuenta con el sí de Junts: “No elegimos las crisis, pero sí la forma de superarlas”.
Al igual que en la postura del Gobierno, Sánchez volvió a confrontar con Aznar, a quien reprochó “cero reformas y cero ayudas” durante la guerra de Irak, pues el entonces ministro de Hacienda, Cristóbal Montoro, “estaba demasiado ocupado enriquecerse y gestionar el BOE para otros fines”.
Cabe señalar que la investigación sobre el despacho Equipo Económico se centra en su etapa como ministro bajo el Gobierno de Mariano Rajoy.
Sánchez destacó que, desde el inicio del conflicto, las empresas españolas pierden 5.000 millones diarios y que las pérdidas acumuladas superan ya los 100.000 millones.
Feijóo, por su parte, se atribuyó parte de la elaboración del plan de respuesta, pero pidió al presidente que “si va a copiar, lo haga bien, porque de lo contrario serán medidas insuficientes”. Según el PP, el decreto “olvida a las clases medias” y solicitó que «asegure el futuro de las centrales nucleares», de lo contrario asumirá la responsabilidad.

