Murcia muestra su mayor extensión de melocotoneros en flor durante la primavera, destacándose como uno de los campos más grandes de Europa.

La llegada de la primavera en España suele relacionarse con la floración de los almendros, pero dentro de la misma familia de las rosáceas existe otro protagonista que transforma el paisaje con igual fuerza

Foto: Cada año, la floración de los árboles frutales se convierte en un auténtico reclamo turístico. (EFE/Marcial Guillén)
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Existen lugares donde la primavera no desembarca de forma abrupta, sino que se revela paulatinamente entre los árboles. Allí, el invierno parece resistir, mientras que una variedad de tonos rosados gradualmente cubre el terreno. No es Japón ni Corea, aunque lo pueda recordar: este fenómeno tiene lugar en el interior de la Región de Murcia, donde la naturaleza regula su propio tiempo.

Murcia adopta un vestido rosa en primavera y lo hace de un modo inesperado para muchos: con un manto floral que convierte el paisaje en un escenario casi de fantasía. Entre campos silenciosos y caminos agrícolas, comienza a emerger uno de los espectáculos naturales más destacados de España.

El fenómeno de la floración en Cieza

Cieza, en la comarca de la Vega Alta del Segura, alberga uno de los campos de melocotoneros en flor más extensos de Europa, con cerca de 13.000 hectáreas dedicadas a estos frutales. Cada primavera, la localidad se transforma en un mosaico de colores donde se mezclan melocotoneros, almendros, ciruelos, albaricoqueros y nectarinos, brindando un paisaje difícil de comparar.

La floración, que usualmente ocurre entre finales de febrero y marzo, depende en gran medida de las condiciones del clima. En algunas temporadas, el proceso puede retrasarse debido a bajas temperaturas, pero cuando llega a su máximo esplendor, el territorio se viste con millones de flores que teñen los campos agrícolas de rosa y blanco, formando una alfombra natural que dura apenas unas semanas.

Cueva-Sima de La Serreta y el yacimiento islámico de Siyâsa evidencian presencia humana desde al menos el siglo III, en tiempos romanos, con continuidad durante la etapa musulmana. Actualmente, esta tradición agrícola ha consolidado a Cieza como uno de los principales productores de melocotón de Europa, alcanzando cifras superiores a las 330.000 toneladas y miles de hectáreas dedicadas a su cultivo.

Más allá de la producción, la floración se ha convertido en un importante atractivo turístico. Para esta temporada, Cieza ha organizado un completo programa desde el 12 de febrero hasta el 22 de marzo, que incluye desde rutas en autobús entre los campos en flor hasta actividades como Florabike, recorridos con almuerzo campestre y degustaciones gastronómicas. La agenda también oferta showcookings dirigidos por chefs con estrella Michelin. Asimismo, es posible explorar sin guía parajes como La Brujilla, Cabezo Redondo, La Macetúa, El Olmico y La Parra, mediante rutas habilitadas que permiten disfrutar de la floración a pie o en bicicleta a través de los distintos campos.

Vega Alta del Segura. La impresión del rosa de los melocotoneros y el blanco de otras especies continúa señalando un paisaje agrícola que, cada primavera, ubica a esta área entre los espacios naturales más singulares de España.

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Existen lugares donde la primavera no irrumpe repentinamente, sino que se manifiesta poco a poco entre los árboles. Allí, el invierno aparenta resistir mientras una paleta de tonos rosados comienza a cubrir el suelo. No se trata de Japón ni Corea, aunque lo recuerde: este fenómeno ocurre en el interior de la Región de Murcia, donde la naturaleza impone su propio ritmo.

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