Yolanda Díaz presiona hasta el último momento para incorporar la prórroga de los contratos de arrendamiento dentro del decreto de ayudas por la guerra en Oriente Próximo

La atención está centrada en el real decreto motivado por la guerra en Irán, sí, pero también en Sumar. Esto ocurre por un motivo claro. El socio minoritario del Gobierno debe demostrar su relevancia dentro de la coalición con el PSOE en un momento delicado para su espacio político, que se debate sobre su capacidad de influir para lograr medidas respecto al que consideran el problema más serio del país: la crisis de los precios de la vivienda. Un agujero, señalan, por donde se escapan todos los avances en la mejora de las condiciones de vida de la población.
Las candidaturas ligadas a Sumar en Aragón y Castilla y León terminaron con un escaño y ninguno, respectivamente, mientras que Chunta, con una postura mucho más crítica frente a Pedro Sánchez, ganó apoyo en las urnas con un discurso más alejado del Gobierno de coalición.
Sumar ha mantenido hasta el último instante un enfrentamiento con el PSOE para incluir iniciativas sobre vivienda en este real decreto. El resultado se conocerá hoy, pero la señal que ha venido transmitiendo toda la semana el sector socialista del Gobierno es que el texto no contemplará medidas de vivienda sin el respaldo de Junts. Esto cierra el paso a dos demandas de Sumar: la prórroga de los contratos de alquiler para evitar incrementos en los precios para los inquilinos y la prohibición de los desahucios.
Ayer mismo, Sumar daba por perdida la segunda cuestión, pero insistía en la prórroga de los contratos de alquiler, tema que ha defendido durante toda la semana en los medios. Incluyendo una escena inusual en los pasillos del Congreso, donde la ministra de Sanidad, Mónica García, intervino en una pregunta destinada a Félix Bolaños sobre si esta medida estaría finalmente en el texto aprobado por el Consejo de Ministros. «Seguro», afirmó ella. «No tan seguro», replicó él.
El ministro de Justicia expresó en voz alta lo que fuentes socialistas comunicaban en privado con mucha más contundencia: no arriesgarán la aprobación del real decreto con asuntos que puedan ocasionar el voto en contra de Junts y, en consecuencia, pongan en peligro un paquete tan relevante. Por si no estaban suficientemente conscientes tras las conversaciones privadas mantenidas estos días, Junts y PNV advirtieron personalmente al Gobierno para que «no se arriesgue» ni permitiera otro «chantaje» en el decreto.
Voceros del sector Sumar dentro del Gobierno reconocían la dificultad del pulso con el PSOE. Defendían incluir, al menos, la prórroga de los contratos de alquiler y que fueran los partidos en el Congreso quienes adoptaran sus posiciones.
De igual manera, en el grupo parlamentario expresaban lo mismo. «La prórroga debe adoptarse. No se puede temer que la ciudadanía conozca cómo votan los diferentes partidos o grupos parlamentarios. Que lo sepan. Que vean qué apoyan», afirmó Verónica Barbero. La portavoz de Sumar en el Congreso utilizó el pasado martes un tono más severo con el PSOE de lo habitual, demostrando así que el socio minoritario es consciente de lo mucho que está en juego. Y en un momento en que quiere construir una nueva alternativa electoral frente al PSOE, para lo cual busca un líder.
Sumar ha mostrado disposición a aceptar bonificaciones fiscales para los caseros, algo que había rechazado firmemente, a cambio de incluir la prórroga de los alquileres. Incluso han planteado restringir los desahucios de forma más limitada que lo previsto en el escudo social que expiró en febrero. Se trata de fórmulas para superar la resistencia del PSOE a que el real decreto incorpore medidas de vivienda.
Paralelamente, los cargos de Sumar, incluidos ministros y líderes del partido, han defendido con insistencia, en público y en privado, la importancia de mantenerse en el Gobierno. «Por supuesto que tiene sentido estar en el Gobierno si la prioridad está clara, que es proteger la vida de las personas», manifestaba hace poco Pablo Bustinduy, titular de Derechos Sociales. La misma idea comparten los demás ministros y las direcciones de los partidos.

