Tal y como informó el programa ‘Fiesta’, la tonadillera habría concretado la venta de la emblemática finca por 1,2 millones de euros

La histórica finca Cantora, que durante décadas simbolizó la vida personal y familiar de Isabel Pantoja, ha dejado de ser propiedad de la artista de manera definitiva. Esta operación, que se venía preparando en silencio durante varios meses, marca el fin de una etapa íntimamente conectada con la figura de Paquirri y uno de los espacios más representativos de la crónica social en España.
Según reportó este domingo Mónika Vergara en Fiesta, la finca habría sido comprada por un empresario de origen libanés y nacionalidad francesa, quien ya había manifestado un interés previo por adquirir estos terrenos. La transacción, valorada en aproximadamente 1,2 millones de euros, pone fin a una situación financiera complicada, dado que la finca acumulaba una deuda que superaba los 2,2 millones de euros. Esta circunstancia económica habría sido fundamental para acelerar la venta.
“Cantora ya no pertenece a Isabel Pantoja”, confirmó la periodista. La vivienda, situada en la provincia de Cádiz, no solo fungió como el hogar de la tonadillera, sino que también fue testigo de momentos claves de su vida junto a Paquirri y sus hijos. A lo largo de los años, la finca representó un refugio familiar y un símbolo del legado del torero, cuya carrera hizo posible en su momento la adquisición del inmueble.
El proceso de venta enfrentó varios obstáculos. La condición extranjera del comprador exigió someter la operación a controles administrativos adicionales, principalmente vinculados al origen de los fondos. Además, la necesidad de obtener el consentimiento de Kiko Rivera, copropietario de parte de la finca, habría influido directamente en el desarrollo de las negociaciones. “Como necesitan la firma de Kiko para proceder a esa venta, lógicamente Isabel Pantoja tenía que llamar a Kiko… Todo esto ha llevado a suavizar la situación todo esto“, explicó Vergara.

El acercamiento entre ambos ha llevado a que muchos interpreten el contexto de esta situación. Se señala que la urgencia por desbloquear la venta propició el contacto entre ellos, aliviando una relación marcada por conflictos públicos. Aunque no se ha producido un encuentro cara a cara, se ha confirmado la reanudación del diálogo, incluyendo contacto entre la cantante y sus nietos, como confirmó Irene Rosales en ¡De Viernes!
El fin de una era y el comienzo de su nueva vida
Mientras tanto, el futuro de Cantora comienza a definirse bajo una nueva gestión. Según informaron en el programa, entre las intenciones del actual propietario está la creación de una yeguada en los terrenos, lo que implicaría un cambio significativo en el uso de la finca, que históricamente estuvo vinculada al entorno familiar y ganadero de los Rivera.
Las casas de Isabel Pantoja: de su nueva mansión en La Finca a su propiedad en La Moraleja junto a Encarna Sánchez.
La venta del inmueble también coincide con la desaparición de otro elemento clave del legado de Paquirri: su ganadería. Tal como publicó Informalia, el hierro fundado por el torero a finales de los años 70, caracterizado por el distintivo trébol con una letra “P”, fue adquirido recientemente por un nuevo empresario, dando inicio a una etapa completamente diferente fuera de Andalucía. Así, se cierra definitivamente el vínculo familiar con uno de los proyectos más personales del diestro.
Para Isabel Pantoja, este proceso representa un punto de inflexión. La artista abandonó la finca hace meses y se trasladó temporalmente a Canarias, desde donde prepara una nueva etapa profesional que incluye una gira internacional. Este cambio de rumbo responde, en parte, a la necesidad de estabilizar su situación económica tras años complicados.

