La vivienda adquirió notoriedad local tras aparecer en la portada de un libro sobre la historia regional. La propietaria afirmó que el estado del edificio impedía su conservación

Las autoridades de Nursling, un municipio en Hampshire, Inglaterra, ordenaron a la propietaria de una vivienda con más de 300 años que reconstruyera la casa demolida sin permiso. De acuerdo con el medio británico Daily Mail, la Wychwood Cottage, que cuenta con dos dormitorios y un techo de paja, no estaba catalogada como propiedad protegida. Sin embargo, esa casa era considerada un emblema local tras aparecer en la portada de un libro dedicado a la historia de la zona.
Natalie Matthews, dueña del terreno, puso el lotes a la venta por 300.000 libras (aproximadamente 350 euros) luego de derribar la vivienda en julio del año pasado. Aseguró que el estado en que se encontraba el edificio hacía imposible su conservación. Específicamente, indicó que la chimenea había colapsado, la fachada estaba deformada debido al exceso de paja y que solo permanecía en pie un muro estable.
El portavoz del ayuntamiento de Test Valley Borough comentó al citado diario que “la demolición requirió un permiso que la propietaria no solicitó antes de llevarla a cabo”. Por esto, la administración local concluyó que era necesario reconstruir una casa que reemplazara a la original, y no descartó adoptar medidas formales en materia de disciplina urbanística si no se encontraba una solución adecuada. La edificación fue derrumbada en menos de una hora utilizando una excavadora.
El responsable del área de Urbanismo del gobierno local declaró al Daily Mail que no se pudo verificar el motivo del derribo porque “nadie tuvo la oportunidad de inspeccionar la propiedad antes de la demolición”. Además, añadió: “Esto debería servir de ejemplo de que las normativas urbanísticas no pueden ser ignoradas”.
La propietaria afirmó que “no quedaba nada significativo por conservar”
La demolición de la cabaña causó indignación entre los vecinos. En declaraciones al Daily Mail, Lawrence Harfield, un residente de 71 años que vive en el municipio desde hace dos décadas, expresó que la noticia fue inesperada y en un principio pensaban que solo se trataba de una reparación del tejado. “Quedamos destrozados al ver lo que había sucedido”, comentó.
La propietaria explicó que su intención original era restaurar la vivienda y ponerla a la venta para financiar la construcción de su casa en una propiedad colindante. Al evaluar la estructura, sostenía que no había “elementos significativos que conservar”. No obstante, aseguró que mantiene “una colaboración estrecha con el ayuntamiento para realizar una reconstrucción que recupere el carácter y el atractivo” de la casa demolida.
Además, la dueña detalló los aspectos financieros de la operación, indicando que adquirió la vivienda con ayuda familiar y un préstamo puente, debido a la imposibilidad de hipotecar el inmueble. Según señaló, actualmente vive en un piso de vivienda social y consideró que acceder a la propiedad fue “una tarea impracticable”, asegurando que en ningún momento tuvo intención maliciosa.

