Importancia de monitorear el sueño en menores bajo tratamiento con antidepresivos: el impacto crítico de un mal descanso en esta etapa

Un estudio internacional resalta que el insomnio no es únicamente un efecto secundario incómodo, sino un factor que puede complicar la recuperación y evolución clínica de la depresión

Un niño realiza sus deberes

Para muchos jóvenes que comienzan a tomar medicamentos contra la depresión, dormir adecuadamente se vuelve más complicado, según revela un estudio reciente publicado en la revista Journal of the American Academy of Child & Adolescent Psychiatry, que señala que el insomnio no solo representa un efecto adverso molesto, sino que también puede entorpecer la recuperación y agravar los síntomas de esta enfermedad. Este efecto secundario suele presentarse en las primeras seis a doce semanas tras iniciar la medicación, motivo por el cual los especialistas recomiendan atender cuidadosamente el descanso de los niños y adolescentes que comienzan estos tratamientos.

El análisis abarcó el estudio de casos de más de 5.000 menores de 18 años diagnosticados con depresión, además de jóvenes que padecen ansiedad y trastorno obsesivo-compulsivo. Los resultados indican que los antidepresivos más comunes incrementan el riesgo de insomnio: 6 de cada 100 pacientes jóvenes que los consumen presentan dificultades para dormir, comparado con 4 de cada 100 que no los usan. Aunque este aumento es moderado, los investigadores subrayan su relevancia y comentan que este comportamiento también se observa en adultos.

El informe destaca, asimismo, que el insomnio dificulta la consolidación de nuevos aprendizajes y retrasa la recuperación física y emocional, además de elevar la irritabilidad y la probabilidad de accidentes durante el día.

Dos niños pasean junto a

La doctora en psicología Vanesa Fernández, profesora en la Universidad Complutense de Madrid, afirma en conversación con Infobae que la alteración del sueño afecta de manera especialmente seria a los jóvenes. “El sueño es esencial para que la depresión pueda tratarse efectivamente, ya que se ha constatado que cuando existen trastornos del sueño o insomnio, el paciente con depresión experimenta una evolución más desfavorable”, indica la experta, quien también forma parte del Consejo General de la Psicología de España.

El descanso en la infancia y adolescencia “cumple funciones vitales para el desarrollo”, añade, señalando que durante el sueño nocturno se consolidan los aprendizajes y se realiza la “desintoxicación del sistema nervioso”. “Todas las toxinas acumuladas durante el día son eliminadas a través del sueño y esta función resulta crucial para todos, aunque el riesgo se intensifica en jóvenes, ya que un descanso deficiente puede ser mucho más perjudicial en esta etapa”, alerta Fernández.

La especialista también apunta que la falta de sueño no solo repercute en el estado de ánimo o energía, sino que puede afectar la regulación neuroquímica cerebral. “El trastorno depresivo mayor implica un desequilibrio de neurotransmisores. Cuando el sueño es insuficiente, este desequilibrio se intensifica y se genera una mayor activación con la liberación de sustancias como el cortisol y la adrenalina”, explica. En este contexto, los problemas conductuales tienden a aumentar: “Surgen irritabilidad, conflictos y dificultades para manejar las emociones”.

¿Puede la genética determinar tu salud mental? Un gen establece cómo respondemos al estrés.

Señales que deben alertar a las familias

El insomnio también afecta las funciones cognitivas, tales como la atención y el pensamiento lógico, de modo que “el adolescente se muestra más fatigado, somnoliento y con menor capacidad para concentrarse en el colegio o en tareas diarias”. Por ello, la psicóloga aconseja a las familias estar alerta a señales de alerta como la queja constante de dificultades para dormir, la fatiga persistente por las mañanas o cambios en el comportamiento habitual. “Cuando un joven expresa que no duerme o no descansa bien durante tres semanas seguidas, existe un problema que debe tratarse”, sostiene.

Además de advertir acerca de los riesgos del insomnio, el estudio de la Journal of the American Academy of Child & Adolescent Psychiatry propone soluciones como la terapia cognitivo-conductual, considerada por los especialistas la opción más recomendable debido a la ausencia de efectos secundarios. En cambio, el uso de medicamentos para dormir, como benzodiazepinas o melatonina, genera controversia entre los expertos debido a la falta de evidencia sobre su seguridad en menores.

Scroll al inicio