¿Tu nevera parece una escultura de hielo? Si notas que se acumula escarcha de forma extraña, especialmente en modelos ‘frost free’, no te asustes pensando en una avería grave. A menudo, el culpable es algo tan sencillo y diminuto que pasa desapercibido: un pequeño orificio en la parte trasera interna. Ignorar este detalle puede ser la causa principal de que tu electrodoméstico trabaje en exceso y forme hielo innecesariamente.
Esta acumulación excesiva de hielo no solo desaprovecha energía, sino que también puede afectar la correcta conservación de tus alimentos. Pero tranquilo, porque la solución está en tus manos, y es más fácil de lo que imaginas.
¿Por qué se forma ese hielo «extra» y qué lo causa?
Cuando tu nevera, sobre todo si es ‘no frost’, empieza a generar hielo de manera descontrolada, es una señal de advertencia de que algo en su ciclo normal de descongelación no va bien. Este hielo puede aparecer en las paredes del congelador, en el fondo del compartimento principal o cerca de las rejillas de ventilación de aire frío. Piensa en ello como si los conductos del aire estuvieran atascados.
Las razones más comunes detrás de este problema incluyen:
- Un drenaje obstruido, que es el culpable más frecuente.
- La goma de sellado de la puerta desgastada, que deja escapar el frío.
- La puerta que no cierra correctamente, permitiendo la entrada de aire caliente.
- Ajustes de temperatura demasiado bajos.
En los sistemas de descongelación automática, cualquier bloqueo en el camino del agua de deshielo provoca que esta vuelva a congelarse dentro del aparato, creando bloques de hielo indeseados.
El misterio detrás del drenaje obstruido
Imagina el drenaje de tu nevera como un pequeño desagüe interno. Su función es dirigir el agua del hielo derretido hacia una bandeja en la parte trasera. Cuando este pequeño canal se atasca con restos de comida, trozos de embalaje o simplemente polvo, el agua no puede fluir. En lugar de salir, se queda dentro y, con el frío, se congela formando capas de hielo sucesivas. Si notas hielo especialmente en el fondo de la nevera o debajo de los cajones de verduras, es casi seguro que el drenaje está implicado.

Cómo limpiar el drenaje de tu nevera en pocos minutos
Desatascar este pequeño orificio suele ser un proceso sencillo y rápido, siempre que lo hagas con las precauciones adecuadas. El objetivo es eliminar el hielo y el agua acumulados para que el flujo normal se restablezca. Aquí tienes los pasos que te recomiendo seguir:
- Seguridad primero: Desconecta la nevera de la corriente eléctrica. Esto evita cualquier riesgo de electrocución y que el compresor se active mientras trabajas.
- Localiza el orificio: Busca el pequeño agujero del drenaje. Normalmente está en la parte trasera interior de la nevera, o en algunos modelos, en el congelador.
- Limpia el exceso: Con un paño o una esponja, retira el hielo y el agua acumulados. Si el hielo está muy duro, deja la puerta abierta un rato para que se ablande.
- Purga el drenaje: Usa una jeringa sin aguja, un cuentagotas o un pequeño tubo flexible con agua tibia para inyectar líquido suavemente en el orificio. Ve aplicando el agua poco a poco, insistiendo suavemente hasta que notes que el bloqueo cede.
- Verifica el flujo: Asegúrate de que el agua llega a la bandeja de la parte trasera. Si es necesario, dale una limpieza rápida a la bandeja para que el agua pueda evaporarse correctamente.
En España, es común que este tipo de pequeños atascos sucedan si no prestamos atención a la limpieza habitual del interior, dejando caer migas o pequeños trozos de alimentos que acaban viajando hacia el drenaje.
Prevenir futuros congelamientos y saber cuándo llamar a un técnico
Una vez que has liberado el drenaje, adoptar algunos hábitos puede prevenir que el problema regrese pronto:
- Guarda los alimentos en recipientes bien cerrados.
- Evita que los envases de comida toquen directamente la pared trasera del refrigerador.
- Realiza limpiezas periódicas del interior de la nevera, prestando atención a las zonas menos visibles.
No olvides revisar también el estado de la goma de sellado de la puerta y asegúrate de que la temperatura esté ajustada correctamente. Sin embargo, si a pesar de haber limpiado el drenaje y aplicado estos consejos, la nevera sigue formando grandes bloques de hielo, o si notas ruidos extraños, malos olores persistentes en la parte trasera, o fugas constantes de agua en el suelo, podría ser indicativo de un problema más serio. En esos casos, es recomendable la intervención de un técnico especializado que revise componentes como la resistencia de descongelación, el sensor de temperatura o la placa electrónica.
¿Has experimentado este problema antes? ¿Qué otros trucos utilizas para mantener tu nevera en perfectas condiciones?

