Guy Laliberté: de payaso callejero a multimillonario visionario del Cirque du Soleil

El fundador del Cirque du Soleil, Guy Laliberté, recibe su estrella en el Paseo de la Fama de Hollywood. Sentado y sonriente, sostiene la estrella enmarcada, con una nariz roja de payaso y haciendo la señal de victoria,

Fuente de la imagen, Michael Tran / FilmMagic via Getty Images

    • Autor, Programa Good Bad Billionaire
    • Título del autor, Servicio Mundial de la BBC
  • 58 minutos
  • Tiempo de lectura: 9 min

Pongamos cara al multimillonario payaso que escupe fuego y camina sobre zancos: Guy Laliberté.

Considerándose mitad artista y mitad empresario, fue clave para «redefinir» el circo, elevándolo a un espectáculo de primer nivel mediante la compañía que cofundó, mundialmente conocida como Cirque du Soleil (Circo del Sol).

Nacido en Quebec, al este de Canadá, en 1959, es un personaje imponente que duerme entre una y seis horas por noche y se destaca como jugador de póker de alto riesgo.

Además, es reconocido por organizar fiestas extravagantes que reúnen a figuras reconocidas y acróbatas.

Juventud tormentosa

Una artista del Cirque du Soleil, con un traje azul y rojo y maquillaje completo, se balancea en un trapecio mientras actúa con un aro de hula hula.

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Guy Laliberté creció en un hogar bullicioso con más de 120 familiares que organizaban fiestas de 48 horas al ritmo de música, juegos de cartas y travesuras.

A los 5 años, vendía cromos de béisbol en el patio de su escuela y practicaba con el acordeón que descubrió en el armario de su padre.

La visita a un circo tradicional estadounidense de niño lo dejó fascinado. Sin embargo, la escuela fue otro asunto. A los 10 años, fue enviado a un internado estricto que, según sus palabras, «desgarró el alma» de varios compañeros.

Cirque du Soleil presenta su espectáculo de 2010 "Ovo" en Maryland

Fuente de la imagen, Brendan Hoffman / Getty Images

Su adolescencia se caracterizó por la ira. Fue expulsado de varias escuelas, tuvo conflictos con sus padres acerca de su futuro profesional y a los 14 años se fugó.

Al regresar, establecieron un acuerdo: continuaría estudiando, mantendría su cabello largo y se ganaría la vida. Para conseguirlo, tocaba el acordeón en las calles de Quebec.

A los 18 años, tomó su instrumento y 50 dólares y partió hacia Europa. Durmió en bancos del parque en Londres y conoció a artistas circenses que le enseñaron malabarismo, escupir fuego y caminar sobre zancos.

Estas habilidades adquiridas a finales de los 70 serían la base de uno de los espectáculos en vivo más famosos a nivel mundial.

Nueva visión del circo

Un grupo de artistas cuelga de postes en el escenario durante un ensayo general del espectáculo "Saltimbanco" del Cirque du Soleil presentado en enero de 2003 en Londres.

Fuente de la imagen, Scott Barbour / Getty Images

De regreso en Canadá, realizó trabajos temporales —brevemente en una fábrica y luego en una presa hidroeléctrica— hasta que una huelga lo llevó a Baie Saint Paul, un pequeño pueblo en Quebec.

Allí conoció a Daniel Gauthier y Gilles Ste-Croix, un titiritero con ideas radicales de Bread and Puppet Theatre, quienes cambiarían su destino.

Ste-Croix creó una compañía de acróbatas que caminaban sobre zancos. Laliberté se unió rápidamente y se convirtió en líder del grupo, encargado de organizar funciones y recaudar fondos.

En 1982, la idea central del trío fue un festival callejero repleto de artistas circenses y algunos payasos que, se dice, traficaban con LSD.

Este evento motivó su sueño de fundar un nuevo tipo de circo: con integridad artística y sin animales.

Artistas del Cirque Du Soleil en un ensayo general antes del Gran Premio de F1 de Las Vegas en noviembre de 2023.

Fuente de la imagen, Formula 1 via Getty Images

Su gran oportunidad llegó en 1984, cuando Canadá promovía proyectos culturales para su 450º aniversario.

Laliberté presentó un circo itinerante. Contra todo pronóstico, el gobierno aprobó la propuesta, otorgándoles un contrato por un millón de dólares.

Así nació Cirque du Soleil bajo una carpa azul y amarilla con capacidad para 800 espectadores.

Con solo 25 años, Laliberté actuaba como escupefuegos, considerándose uno de los mejores del mundo.

Sin embargo, los primeros tiempos estuvieron llenos de dificultades.

“Sufrimos todos los problemas que puede enfrentar un grupo principiante”, declaró a Forbes en 2004.

“La carpa se desplomó el primer día. Batallamos para conseguir artistas. Solo la valentía y arrojo juvenil nos mantuvieron a flote.”

Los préstamos se amontonaban y los bancos negaban apoyo financiero.

Laliberté, con un sombrero de copa negro y una chaqueta brillante de rayas azules y negras, tiene los brazos cruzados, rodeado de otros actores.

Fuente de la imagen, Getty Images para One Drop Foundation

Solo un banco comunitario pequeño confió en ellos.

Su primera expansión fuera de Canadá, a las Cataratas del Niágara, un destino turístico importante, decepcionó con ventas escasas y el show fue cancelado.

La empresa casi quiebra, pero los proveedores locales les extendieron crédito, motivados por el afecto y confianza, según Laliberté.

Ese apoyo rindió frutos. En 1987, Cirque du Soleil abrió el Festival de Los Ángeles.

Laliberté apostó todo, literalmente hasta el último dólar, para esa función. Invitó a estrellas, como Sylvester Stallone y Arnold Schwarzenegger.

CBS lo citó en 2005 diciendo que quería superar barreras culturales.

“La idea era sencilla: crear un lenguaje universal, un espectáculo que atrajera a públicos de todo el mundo. Eso fue esencial.”

El show fue un éxito rotundo y Hollywood se enamoró.

Se dice que Michael Jackson acudía mensualmente disfrazado. “Aportamos al desarrollo cultural y artístico de esta ciudad”, afirmó Laliberté a CBS.

“Demostramos que el público puede ser sofisticado.”

Compromiso con sus valores

Dos artistas del Cirque du Soleil, una mujer y un hombre con trajes morados iguales, se toman de la mano mientras se balancean en un trapecio durante un espectáculo en agosto de 2025 en Perth, Australia.

Fuente de la imagen, Brittany Long / WireImage via Getty Images

Poco después, Cirque du Soleil comenzó giras mundiales, agotando entradas en Londres, París y Japón. Pero Laliberté puso la mira en una sede fija en Las Vegas.

Tras un intento fallido inicial, Steve Wynn, magnate de casinos, confió en ellos y construyó un teatro propio de 36 millones de dólares en la ciudad del desierto.

Su espectáculo Mystère fue un éxito rotundo. En un año, generó 30 millones de dólares en ingresos.

Hacia finales de los 90, las producciones de Cirque du Soleil en Las Vegas cambiaron el entretenimiento local, ayudando a que la ciudad dejara de ser solo un centro de juego para convertirse en un destino para toda la familia.

Entre 1997 y 1999, los ingresos de Mystère en Las Vegas subieron de 30 a 110 millones de dólares, reflejando una época dorada en el mundo del entretenimiento en vivo.

Grandes shows y extensas giras. A fines de los 90, la compañía empleaba a 1.300 artistas de 23 países y su nómina alcanzaba los 80 millones de dólares.

Acróbatas actúan como parte del espectáculo Saltimbanco del Cirque Du Soleil en Ahoy el 10 de diciembre de 2009 en Róterdam, Países Bajos.

Fuente de la imagen, Greetsia Tent / WireImage via Getty Images

Laliberté rechazó propuestas para salir a bolsa, argumentando que los reportes trimestrales eran “algo con lo que no podía convivir”. También rehusó vender la empresa a Disney.

En cambio, se expandió hacia la comercialización, la producción audiovisual y colaboraciones de alto perfil, incluyendo shows temáticos de The Beatles, Elvis Presley y Michael Jackson.

No todo fue fácil. En 1999, el cofundador y presidente Daniel Gaultier se retiró y varios shows de los 2000 sufrieron grandes pérdidas.

Para 2004, Forbes valoró Cirque du Soleil en 1.200 millones de dólares y Laliberté se convirtió oficialmente en multimillonario.

En ese año, Time lo incluyó entre las personas más influyentes del planeta, probablemente el primer payaso en dicha lista.

En 2008, vendió el 20% de la empresa a inversores de Dubái, solo para ver cómo la crisis financiera mundial frenaba su expansión y hacía caer sus ingresos.

En 2015, Laliberté vendió la participación mayoritaria a inversores norteamericanos, chinos y canadienses por aproximadamente 1.500 millones de dólares.

Posteriormente, la pandemia llevó a Cirque du Soleil a acumular deudas de cientos de millones.

Una existencia plena

Laliberté rodea con el brazo a un payaso disfrazado.

Fuente de la imagen, Getty Images para el Cirque Du Soleil

La vida personal de Laliberté ha sido tan intensa y vibrante como sus propios shows.

Tiene cinco hijos con dos parejas y en alguna ocasión mantuvo una relación con la supermodelo Naomi Campbell.

Es famoso por sus fiestas extravagantes, especialmente durante el Gran Premio de Montreal, donde acróbatas y celebridades se entremezclan.

Un libro que hablaba de excesos llevó a una disputa legal y posterior disculpa del autor.

También es un apasionado jugador de póker, aunque posiblemente no el más exitoso. Se dice que entre 2006 y 2009 perdió unos 30 millones de dólares en partidas online, pero también ganó importantes torneos.

Laliberté también vivió una de las aventuras más costosas: en 2009 fue el primer turista espacial canadiense, pasando 12 días en la Estación Espacial Internacional con una nariz de payaso, mientras conversaba con Bono vía satélite durante un concierto de U2.

Guy Laliberté con una nariz roja de payaso y haciendo el signo de la victoria durante las pruebas del traje espacial antes de su lanzamiento a la Estación Espacial Internacional en 2009..

Fuente de la imagen, AFP via Getty Images

Él calificó el viaje como un “viaje de negocios” para crear conciencia sobre la escasez de agua mediante su fundación benéfica, One Drop, aunque el tribunal fiscal canadiense luego determinó que la misión no era deducible de impuestos.

Actualmente Laliberté reparte su tiempo entre residencias en Montreal, Ibiza, Hawái y una isla privada en la Polinesia Francesa que puede rentarse por cerca de 1,2 millones de dólares semanales.

En 2019 fue arrestado por cultivar cannabis en esa isla, pero luego fue liberado sin cargos tras argumentar uso personal.

Laliberté es conocido como un multimillonario que decidió retirarse con su fortuna para vivir plenamente.

Es uno de los pocos artistas con gran riqueza: una prueba de que un artista callejero con cabello largo y espíritu rebelde puede alcanzar un lugar entre los más ricos del mundo, sin dejar de ser conocido como payaso.

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