El guardameta del FC Barcelona creció alejado del bullicio del centro de Barcelona, en una pequeña localidad situada a 70 kilómetros.
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En el momento en que Joan García detuvo su primer disparo en Primera División, eran pocos quienes podían pronunciar correctamente el nombre de su localidad natal. Actualmente, Sallent de Llobregat, un municipio del Bages con poco más de 7.030 habitantes, resuena en varios estadios de media Europa. Sin embargo, este rincón de la Cataluña Central acumula siglos de historia sin necesidad de que un portero del Barça le otorgue notoriedad.
El origen de Sallent se remonta, al menos, al año 975, fecha en la que su castillo aparece documentado por primera vez. La población creció a la sombra de esa fortaleza y de la iglesia parroquial, conservando un casco antiguo con calles estrechas, la Casa Gran de estilo gótico y una rotonda románica de Sant Sebastià, considerada la más grande de Cataluña.
No es necesario viajar hasta Morella (Castellón) o Valldemossa (Mallorca) para hallar arquitectura medieval con carácter: basta con tomar la C-16 en dirección norte desde Barcelona y detenerse antes de llegar a Manresa.
El municipio está dividido por el río Llobregat, que aquí recibe también las aguas del Gavarresa. Esta confluencia fluvial fue crucial para su desarrollo histórico: primero como enclave de molinos, después como núcleo textil y, durante el siglo XX, como centro de la minería de potasa, la cual impulsó el crecimiento demográfico y dejó en el paisaje chimeneas y naves industriales readaptadas.
A menos de un kilómetro del centro urbano pasa La Séquia, la obra hidráulica medieval más destacada de Cataluña. Construido entre 1339 y 1384, este canal de 26 kilómetros capta las aguas del Llobregat al nivel de Balsareny y las conduce hasta Manresa, sorteando un desnivel total de apenas 10 metros.
Joan García, durante un partido del FC Barcelona Europa Press
Para superar ese recorrido casi llano, los ingenieros del siglo XIV construyeron 31 acueductos y excavaron diversas minas subterráneas. Actualmente, siete siglos después, La Séquia continúa en servicio y abastece de agua potable a 20 municipios de la comarca.
La construcción de esta infraestructura no estuvo exenta de conflictos. El obispo de Vic prohibió el paso del canal por terrenos de su obispado en Sallent y llegó a excomulgar a sus promotores y constructores.
Joan García no fue el primer habitante de Sallent en alcanzar reconocimiento. El 23 de diciembre de 1807 nació en este lugar Antonio María Claret, fundador de los Misioneros Claretianos y actualmente canonizado por la Iglesia Católica.
Su hogar natal funciona como museo y lugar de peregrinación, y en el centro del municipio hay un monumento inaugurado en 1906 que lo conmemora. Son pocas las localidades de 7.000 habitantes que pueden jactarse de haber aportado al mundo tanto un santo como un portero del FC Barcelona.
La familia de Joan García aún reside en el centro de Sallent, a escasos metros de la Plaça Catalunya. «Mantiene una relación muy cordial con los habitantes locales», comentan los vecinos. Esa humildad, señalan en la población, es característica también de Sallent: un lugar medieval, industrial y santo que durante siglos aguardó su momento de protagonismo.

