Yunior García, disidente cubano refugiado en España, califica de hipócrita apoyar un régimen así bajo la etiqueta progresista

Yunior García Aguilera durante una entrevista con EL ESPAÑOL.

Yunior García, disidente cubano exiliado en España, denuncia la grave crisis humanitaria y el colapso que atraviesa Cuba bajo el régimen vigente.

García señala la ausencia de cambios genuinos y advierte que, si el régimen se mantiene, el país podría transformarse en un Estado fallido.

Destaca que el rechazo al sistema es mayoritario y que la represión contra disidentes y presos políticos permanece extremadamente intensa.

Denuncia la hipocresía de los Gobiernos que respaldan al régimen cubano mientras se autodenominan progresistas y solicita un mayor respaldo a la comunidad cubana en el exterior.

En Cuba se ha consumido hasta la alegría, ese último recurso que parecía inagotable. Ya no basta con la música a todo volumen para acallar los apagones, ni con bailar para escapar de la realidad. Cada mirada encierra ahora una incertidumbre: ¿cuándo ocurrirá el cambio?

Yunior García Aguilera (Holguín, 1982) conserva todavía esa sonrisa. O al menos lo intenta. Llega a la entrevista con paso mesurado, puntual pese al tráfico madrileño.

Su vida se transformó el 27 de noviembre de 2020, frente a un ministerio en La Habana. Una protesta de artistas gritó «basta ya» contra la censura, la persecución y el terror diario. Su valentía molestó al castrismo.

El régimen lo señaló como una amenaza. El hostigamiento por parte de seguidores del régimen aceleró su decisión de exiliarse con una visa turística de 90 días otorgada por España.

Dramaturgo por vocación, opositor por necesidad, llegó aquí en noviembre de 2021.

Ya en Madrid, él y su esposa quedaron en una comunidad religiosa que los acogió inicialmente. Traían una maleta y 220 euros en el bolsillo.

Cinco años en España no han borrado su acento cubano. Algunas marcas perduran.

​​Viste chaqueta oscura, camisa clara, vaqueros y gafas. A pesar de su profesión escénica, muestra cierta timidez frente a la fotógrafa.

Pero al hablar de Cuba se transforma: la calma se convierte en rabia contenida, coraje… y emoción al mencionar a la familia. Es otro.

Habla de la isla en un tono bajo. Evita un discurso épico revolucionario. Su narración refleja un agotamiento colectivo, un temor silencioso y también un clamor de libertad.

A ratos, desaparece el entrevistado y emerge el dramaturgo. Cambia el tono, se inclina hacia adelante y gesticula. Critica la posición del Gobierno y el uso de los cubanos como arma política.

Luego se detiene, como si recordara que no está hablando al pueblo cubano, sino aquí, intentando explicar lo que hay detrás de ese escenario caribeño con coches antiguos, playas idílicas y rincones con salsa de fondo.

¿Cómo describiría la situación actual en Cuba?

La palabra que probablemente mejor describe el momento presente es colapso. Se vive una crisis humanitaria desde hace tiempo. Sin embargo, a partir del año 2020 la situación ha ido empeorando y actualmente resulta insoportable.

El miedo mayor es que, si el régimen cubano sigue en el poder, la situación podría ser irreversible y en pocos años Cuba podría convertirse en un Estado fallido permanente.

¿Cree que el régimen de Miguel Díaz-Canel está en su momento más débil?

Sí, sin duda. No sólo por la presión externa, sino principalmente por la interna. Los cubanos se están rebelando, han perdido el miedo. No quieren a Miguel Díaz-Canel ni a los Castro. Rechazan el sistema, ese modelo que todos reconocen como fracasado.

Si preguntas a cualquier cubano común, sin cargos ni vínculos con el gobierno, y que se atreva a expresar su opinión, te dirá que quiere un cambio. Es el momento de mayor debilidad. Y repito, porque el rechazo interno es enorme.

¿Ve posible un relevo real en el liderazgo o cree que todo cambio seguirá bajo la tutela de Raúl Castro y los cuadros veteranos del Partido Comunista?

Eso está en debate. Recientemente surgieron rumores sobre una negociación para la salida de Díaz-Canel y la permanencia de los Castro. Luego Marco Rubio lo negó, afirmando que con los Castro no habrá ningún cambio ni transición verdadera.

El problema radica en sus hijos y nietos. La figura más visible de los Castro ahora es Raúl Guillermo Rodríguez Castro, quien parece estar negociando con la Administración de Donald Trump. Lo claro es que si el régimen actual continúa en el poder sin cambios, el país estará condenado a desaparecer.

Si el régimen actual continúa en el poder y no hay ningún cambio, el país estará condenado a la extinción.

¿En qué medida la crisis energética y los apagones han afectado el respaldo social al Gobierno?

Los apagones siempre han sido un incentivo para protestar en Cuba. Y el mayor problema es que la gente suele atribuirlos al bloqueo petrolero impuesto por Donald Trump. Pero esto precede a esa medida.

Incluso si llegaran barcos con petróleo a todos los puertos cubanos, el sistema energético nacional no podría sostenerse porque las termoeléctricas están obsoletas. Así que, aun con combustible, no podrían mantener la electricidad para la población.

El Gobierno cubano suele culpar a Estados Unidos por el bloqueo económico. ¿Sigue siendo esta explicación creíble dentro de la isla?

No era un bloqueo real. Cuba tenía un control absoluto sobre el régimen de Venezuela cuando Nicolás Maduro estaba en el poder. La principal causa de la crisis actual en Cuba es la pérdida de su principal benefactor, lo que desencadenó la crisis.

Además, si la economía del régimen aún sobrevive, es gracias a los cubanos que residen en Estados Unidos. Una de las principales fuentes de divisas para el régimen cubano son las remesas, y son muchos los negocios que cubanos en Estados Unidos mantienen en Cuba.

Foto: Cristina Villarino

Pasando a Venezuela. ¿Qué lecciones ofrece el caso venezolano sobre la evolución del régimen cubano?

No todos ven el proceso que se vive en Venezuela con optimismo. Muchas personas, sobre todo venezolanos, están descontentas con la velocidad de los cambios o con el posible desenlace de esta transición.

También genera polémica la amnistía, porque algunos presos políticos aún no han sido liberados. Los cubanos temen que en Cuba pueda haber un cambio superficial que mantenga intactas las estructuras del Partido Comunista y que la misma élite que ha dañado al país durante décadas permanezca.

Entonces, ¿cualquier cambio despierta esperanza o desconfianza?

Sobre todo llama a la participación. Los cubanos que desean transformaciones reales no pueden permanecer como observadores pasivos de las negociaciones entre el Gobierno de Estados Unidos y el régimen de La Habana.

No basta con comentar en redes sociales o dar declaraciones a la prensa. Es necesario encontrar formas de presionar, participar y ser piezas activas en este juego político.

Durante la caída de Maduro sorprendió la presencia de cubanos entre las víctimas porque actuaban como guardias que protegían a Maduro. ¿Cómo explica esa presencia de cubanos en la estructura venezolana para los lectores de EL ESPAÑOL?

Se debate si estaban para protegerlo o para vigilarlo. Cuba ejercía un control considerable sobre la principal figura del chavismo, Nicolás Maduro en este caso.

El régimen lo negó en todo momento. Decía que no había fuerzas militares cubanas en Venezuela, pero el 3 de enero todos descubrieron que era cierto. Y aquí están los muertos. Allí están los cuerpos.

El régimen asegura que sólo eran 32, aunque probablemente fueron más. También mintieron sobre las negociaciones. Es evidente que no se puede confiar en un régimen que miente tantas veces y de manera tan descarada.

Hablemos de los presos políticos en Cuba. ¿Cuál es la situación actual? ¿Se ha intensificado la represión en comparación con años anteriores? ¿Cuántos detenidos políticos estima que hay hoy en la isla?

Existen cientos de presos políticos. Se calcula que, sumando los que están en cárceles y otros regímenes de privación de libertad, hay más de mil personas. Cuba tendría la mayor cantidad de presos políticos en la región.

Lo curioso es que el régimen anunció la excarcelación de 51 presos, supuestamente tras un acuerdo con el Vaticano. Pero al mismo tiempo, con motivo de las protestas, arrestan a casi la misma cantidad de personas.

Uso la palabra excarcelar porque no se trata de una verdadera liberación. Esas personas que salen de prisión siguen bajo vigilancia del régimen y podrían volver a ser encarceladas por una publicación en Facebook.

Foto: Cristina Villarino

Llegó a España en 2021. Fue recibido por José Manuel Albares, ministro de Exteriores, quien se reunió en febrero con Bruno Rodríguez, su homólogo en Cuba. ¿Qué piensa sobre la posición del Gobierno español ante la represión en Cuba?

He tenido muy pocos encuentros con el Gobierno de España, salvo al principio, cuando llegué, que me reuní con el ministro de Exteriores. Después, no he tenido otros encuentros con figuras gubernamentales.

No es una postura sincera, porque el Gobierno español sabe que Cuba es una dictadura, aunque no se atrevan a usar esa palabra. ¿Por qué evitan llamarlo por su nombre? Apoyar un régimen así y definirse como progresistas es muy hipócrita.

Si realmente quisieran comprender el fenómeno cubano, deberían acercarse más a los cubanos residentes en España. Ellos les dirán que sueñan con una Cuba diferente, que avance hacia la democracia y que les otorgue la dignidad que al menos disfrutan los cubanos en otros países.

¿Cómo percibe la actitud de la sociedad española? ¿Detecta solidaridad, indiferencia o incluso simpatía hacia el Gobierno cubano?

Los cubanos no queremos que se nos compadezca: «¡Pobrecitos! Con lo alegres que son, con lo bien que bailan, pero mira cómo sufren hambre». No deseamos que los turistas vengan y digan: «¡Qué hermosa ruina! Mira, aquí había un edificio y ahora sólo quedan ruinas con consignas patrióticas».

Hablamos de una ciudadanía sin formas democráticas de desalojar a su gobierno, porque en Cuba no existe la democracia. Su única vía es rebelarse, pero cada protesta, incluso la más pacífica, es reprimida como si fueran mercenarios o terroristas.

Es necesario cambiar la perspectiva sobre Cuba, sin victimismo y apoyando a quienes desean transformaciones reales.

Por lo que menciona, ha habido un cambio en el discurso de la población cubana.

Las redes sociales han marcado una gran diferencia. Antes, los cubanos estaban adoctrinados, con muy pocos que habían salido del país. La única información era la que provenía de la prensa oficial.

Ahora hay más libertad. El régimen corta internet cuando hay protestas, pero gracias a las redes, los cubanos tienen otra forma de informarse sobre la realidad y de comunicarse para expresar sus pensamientos.

¿Cómo vive esta situación cubana desde España? ¿Cuáles demandas y dificultades enfrenta?

Es complejo. Tengo a mi hijo en La Habana. Por supuesto, no deseo que caigan bombas sobre la ciudad y pienso que el cambio pacífico es lo que los cubanos deben impulsar sin poner en riesgo a sus familias.

Pero muchos en Cuba quieren que algo cambie y que sea rápido. Lo peor sería la inacción y la continuidad de la situación actual.

Hace pocos días, Ione Belarra, secretaria general de Podemos, animó al pueblo cubano a «resistir». ¿Cómo interpreta ese mensaje considerando la realidad de la isla hoy?

Estamos cansados de ser usados. De que partidos manipulen nuestra situación para sus discursos y campañas. Hablamos de seres humanos; no es una historia de héroes y villanos. Es una realidad dura para gente real.

A pesar de todo, Cuba podría ser un país hermoso si las cosas funcionaran. Para eso se requiere libertad, democracia y libre mercado.

Podemos debe dejar de creerse el cuento de Caperucita Roja. El régimen cubano no es Caperucita Roja; es un lobo que devora a su propio pueblo. Este conflicto no es contra Estados Unidos; siempre ha sido cubanos contra cubanos. Un régimen que ha usado y usa armas contra su propio pueblo.

Foto: Cristina Villarino

¿Cree que los políticos españoles son conscientes y comprenden la magnitud de la represión que sufren los cubanos?

Pocos son honestos en este país. Muchos políticos actúan según sus intereses. Si vamos a hablar de Cuba, recordemos que se trata de personas, no de frases vacías.

Pido a Podemos acercarse a la comunidad cubana residente en España. Cada vez que organizan eventos sobre Cuba en Madrid, a los cubanos residentes se les impide la entrada. ¿De qué solidaridad hablan si discriminan a quienes viven aquí?

¿Qué riesgos observa ante la posibilidad de un nuevo ciclo autoritario con otro rostro?

Cualquier cambio podría generar transformaciones mayores. El problema es que nadie sabe si desembocará en un cambio real. Dependerá de nosotros, de cuánto nos involucremos y participemos.

Lo importante es que esta vez los cubanos no pedían luz ni comida, sino libertad. Eso evidencia una conciencia nueva en las protestas cubanas.

¿Existen figuras o movimientos dentro de Cuba capaces de liderar un proceso democrático?

Tal vez no sean mediáticos, pero están presentes. Cuando ocurran los cambios necesarios, el país emergirá con sus propios líderes.

No espero un Mesías, porque no existe. Se requiere un liderazgo plural, con opciones y voces diversas, y que el pueblo pueda elegir democráticamente la que considere mejor.

Entonces, ¿cómo podría España convertirse en un aliado clave para el futuro de Cuba?

España debería asumir un papel mucho más protagónico, involucrarse genuinamente y reflexionar sobre lo que realmente conviene a Cuba. Debe jugar un rol importante por el compromiso histórico que nos une.

No basta con criticar lo que haga Donald Trump. Eso es muy fácil. Es sencillo ser un simple espectador y criticar cualquier decisión del presidente de Estados Unidos.

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