Los aliados muestran resistencia ante la urgencia de IU para avanzar rápidamente con el candidato que reemplazará a Díaz

Sumar, Comunes y Más Madrid se oponen a adelantarse en la discusión sobre los nombres y solicitan más tiempo. Bustinduy insiste en declinar: «No es el rol que me corresponde asumir»

El líder de IU, Antonio Maíllo, durante la presentación de la nueva coalición entre Movimiento Sumar, IU, Más Madrid y los comunes.

La izquierda alternativa enfrenta un laberinto sin salida clara: seleccionar a la persona que relevará a Yolanda Díaz como cabeza del espacio y candidata en las elecciones generales. Lo que se tiene por seguro a estas alturas es que los cuatro partidos fundadores de la alianza -IU, Movimiento Sumar, Más Madrid y Comunes– carecen de un candidato acordado, lo que está provocando movimientos erráticos, elevando el nivel de incertidumbre y haciendo que el proceso corra el riesgo de convertirse en una telenovela de nombres.

IU urgió el martes pasado a sus socios a «acelerar» la designación del candidato para cubrir el vacío político dejado por la retirada de Yolanda Díaz como líder. No obstante, la respuesta de sus aliados fue un no rotundo. Ni Movimiento Sumar, ni Más Madrid, ni Comunes están dispuestos a apresurar los tiempos ni a aceptar un calendario tan ajustado como cerrar la elección para mayo. Aunque eso signifique afrontar la campaña electoral andaluza con ese puesto vacío.

Este criterio también cuenta con el apoyo de un sector dentro de IU, que se siente incómodo con las declaraciones de su coordinador federal, Antonio Maíllo, quien recomendaba acelerar porque «en política no es recomendable dejar espacios vacíos y resulta perjudicial».

Estos tres partidos y esa parte de IU insisten en que la selección del candidato y la divulgación del nuevo nombre de la coalición forman parte de la fase final del proceso en negociación, y que todavía no es momento de tratar sobre personas.

Por ello, priorizan continuar edificando el proyecto y mantener el diálogo con otros partidos para sumarlos a la coalición. Evidentemente, los miembros ya integrados en Sumar, como Compromís, Chunta o Més, además de otros potenciales aliados territoriales, y sin descartar oficialmente a Podemos, a pesar de que actualmente la inclusión parece casi imposible. Las fuentes de estos partidos expresan que se busca involucrar a otras fuerzas en este tipo de decisiones en la mayor medida posible, evitando entregarles un acuerdo cerrado donde apenas tengan voz.

En consecuencia, voces de las direcciones de Movimiento Sumar, Más Madrid y Comunes coinciden en que no existe urgencia por ahora, ya que falta un año para las elecciones, y desestiman la petición de IU para resolver pronto la cuestión del liderazgo. Naturalmente, esto se debe también a la ausencia de un candidato definido, pues con uno la situación sería diferente.

El nuevo bloque quiere, a toda costa, evitar enfrentamientos internos entre partidos. Pretenden un proceso limpio, basado en consensos y sin conflictos, que convierta el desafío de reemplazar a Díaz en una oportunidad para relanzar tanto emocional como políticamente, generando un nuevo impulso.

Desde uno de estos tres partidos reconocen que la falta de un nombre puede generar incertidumbre en el electorado y minimizan la importancia de la solicitud de Maíllo de acelerar los plazos. Incluso consideran que este llamado puede resonar en el plano sentimental de sus bases, que podrían verlo con simpatía.

Donde la petición de Maíllo ha generado mayor rechazo es dentro de su propio partido. Un sector de IU está molesto, considerando el planteamiento completamente inoportuno. De hecho, subrayan que la dirección no tomó ninguna resolución al respecto el lunes anterior y que, por eso, les sorprendió oír al líder de IU expresarse en esos términos. Estas fuentes lamentan que no es momento para tratar liderazgos, especialmente cuando el sector de Sumar en el Gobierno está inmerso en una disputa con el PSOE por incluir medidas de vivienda en el decreto relativo a la guerra en Irán.

Cada semana se reúne la nueva dirección de los partidos que conforman la alianza. El ambiente es positivo y aseguran que no se encuentran en este frenético debate de nombres que ocurre fuera. Porque eso es lo que sucede, y ante la falta de novedades, el foco sigue puesto en el ministro Pablo Bustinduy. Ayer, cansado, reiteró que no será el candidato. «Lo he dicho muchas veces ya», enfatizó, «no creo que ese sea el papel que deba asumir». También se descartó Mónica García.

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