Podemos considera pactar con Rufián su retirada en País Vasco y Cataluña para evitar dispersión del voto que beneficie a Bildu y ERC

Gabriel Rufián junto a Ione Belarra e Irene Montero en el Congreso de los Diputados.

Podemos contempla la posibilidad de no competir en País Vasco y Cataluña para evitar fragmentar el voto de izquierda y favorecer a Bildu y ERC.

La iniciativa de Rufián propone que ERC, Bildu, Compromís y BNG encabecen las listas en sus respectivas regiones, mientras que Sumar, IU y Podemos se repartirían el resto del territorio.

Persisten desacuerdos y desconfianza entre Podemos, Sumar y otras fuerzas políticas respecto a la organización de alianzas y candidaturas.

La ausencia de un candidato definido en Sumar, junto con la aparición de Irene Montero, reavivan el debate sobre el liderazgo en el espacio ideológico a la izquierda del PSOE.

Ante la ausencia de un líder visible en Sumar, Podemos toma la iniciativa.

La participación de Irene Montero el 9 de abril en Barcelona en un evento junto a Gabriel Rufián titulado «¿Qué hay que hacer?», reactiva el plan del dirigente de ERC para que exista una única candidatura a la izquierda del PSOE.

El propio Rufián reconoció el miércoles en los pasillos del Congreso que su estrategia continúa vigente.

El diseño es sencillo: ERC concurriría en Cataluña; Bildu, en el País Vasco y Navarra; Compromís, en la Comunidad Valenciana; y el BNG, en Galicia.

El resto del territorio quedaría para repartir entre Sumar, IU y Podemos, acordándose posteriormente en el Congreso.

Por ahora, Podemos no rechaza este planteamiento. Voces desde la dirección del partido reconocen que la cuestión de las alianzas no se resolverá de forma inmediata.

Mencionan que se trata de «un proceso abierto, donde participarán partidos y otros actores», que se irá definiendo con el tiempo.

A diferencia del acto organizado por Rufián en la sala Galileo Galilei con el diputado autonómico Emilio Delgado —del que Más Madrid se desmarcó—, esta vez Podemos sí se identifica con el evento programado para abril.

En ERC, por su lado, descartan la idea de presentarse en coalición con Podemos, según fuentes de la formación. Así, las opciones se limitan a una alianza para evitar la división del voto y beneficiar a Bildu y ERC.

La dirección de ERC ha venido fortaleciendo sus vínculos con Bildu. El 9 de marzo, Arnaldo Otegi y Junqueras se reunieron en Barcelona para explorar «acuerdos estratégicos» y coordinarse frente al PSOE.

Podemos también apoyó a Otegi. Cuando Pablo Iglesias era vicepresidente segundo defendió la incorporación de Bildu y ERC a la «dirección del Estado».

Iglesias fue uno de los principales defensores de Otegi en un momento en que el PSOE evitaba relacionarse con los herederos de Batasuna.

¿Qué sucede en el resto de España?

El plan de Rufián no está exento de dificultades. Los Comunes, dentro de Sumar, se resisten a ceder Barcelona, donde fueron la segunda fuerza en las elecciones generales.

Sumar tampoco quiere abandonar Galicia, donde lograron dos escaños frente a uno del BNG.

Frente a este panorama, IU propone establecer una mesa de partidos que distribuya las listas de manera proporcional al peso de cada formación en cada circunscripción y cree órganos de dirección para coordinar el proceso.

Este espacio incluiría a IU, Más Madrid, los Comunes, Compromís, Chunta y Més per Mallorca, excluyendo a los morados que abandonaron el proyecto al optar por ir al grupo mixto.

Montero defendió el miércoles que las alianzas «se irán configurando por sí mismas». Sin embargo, persisten vetos mutuos y desconfianza entre Podemos y Sumar.

En el entorno de Yolanda Díaz opinan que Podemos «tiene su propio camino» y que busca asegurar algún escaño presentándose de forma separada en Madrid.

Los morados, en cambio, destacan que las diferencias, tanto políticas como programáticas, son profundas y dificultan un pacto.

A pesar de ello, en el PSOE valoran positivamente la iniciativa. «Vamos a ver», apuntaba la vicesecretaria general, María Jesús Montero, quien considera que una posible unión «es importante» para concentrar los votos izquierdistas que buscan alternativas al PSOE.

Un vacío de liderazgo

El papel de Irene Montero resurge tras la renuncia de Yolanda Díaz y luego de Pablo Bustinduy a liderar el espacio surgido bajo el nombre de Sumar.

«No hay candidato», admiten con resignación en Más Madrid. Consideran que nadie quiere asumir la responsabilidad debido al desgaste que implicaría de cara a las elecciones.

«Quien teme la exposición no se presenta, porque la situación está complicada», resumen al referirse a la dificultad para designar a un candidato.

Mientras tanto, Antonio Maíllo, líder de IU, pide acelerar los tiempos y asegura tener un nombre en mente. Su posición genera recelos dentro del partido, donde no todos comparten esa visión.

«El debate está enfocado en presionar al PSOE», responden sectores de Izquierda Unida que se distancian de la postura del coordinador federal.

Algunas fuerzas plantean una alternativa: contar con varios liderazgos en vez de uno solo.

En este modelo encajaría un binomio con Montero en Madrid y Rufián en Barcelona, acompañados de acuerdos parlamentarios posteriores.

Porque hay un punto claro: ERC no renunciará a presentarse en Cataluña.  

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