España se encuentra inmersa en una crisis global sin Presupuestos desde 2023 y con un Gobierno en minoría, tras la ruptura con Junts y el estancamiento en el Congreso.
Pedro Sánchez ha pospuesto indefinidamente la presentación de los Presupuestos, justificando esta decisión por la urgencia de responder a la guerra en Irán y sus consecuencias energéticas.
El Ejecutivo depende de acuerdos puntuales para sacar adelante medidas y enfrenta amenazas de veto incluso por parte de sus aliados, como Sumar, que exige iniciativas sociales.
A diferencia de crisis previas, donde existían consensos y mayorías estables, la situación política actual limita considerablemente el margen de maniobra del Gobierno frente a la crisis.
Pedro Sánchez ha optado nuevamente por aplazar la tan esperada presentación de los Presupuestos Generales del Estado. En esta ocasión, el motivo invocado es la «urgencia» de atender «lo prioritario», la guerra en Irán y su impacto energético y geopolítico.
El presidente confirmó esta decisión el jueves, antes de asistir al Consejo Europeo… un argumento que también utilizó para retrasar durante tres semanas el decreto de ayudas ante las consecuencias del conflicto, hasta este viernes. Se observa un aumento constante en los precios del petróleo, gas y fertilizantes.
El país afronta la posibilidad de una nueva crisis internacional sin Presupuestos vigentes desde 2023, unas cuentas públicas aprobadas en una legislatura previa, cuando su minoría, al menos, contaba con una aritmética parlamentaria más estable.
Sánchez sostiene ahora que requiere flexibilidad para ajustar la respuesta a la evolución de «la crisis más grave» que ha enfrentado desde Moncloa.
Sin embargo, la realidad es distinta: el Congreso está paralizado, el Gobierno acumula derrotas desde la ruptura con Junts en noviembre, y el calendario electoral en Andalucía le dificulta cumplir acuerdos con ERC, tras tres fracasos en Extremadura, Aragón y Castilla y León.
El líder de la oposición, Alberto Núñez Feijóo, ha acusado a Sánchez de retrasar las ayudas para familias y empresas debido al «narcisismo». El dirigente del PP afirma que el presidente «prioriza su interés y narrativa frente a las urgencias económicas y sociales«.
La postergación de los Presupuestos busca justificar el decreto de ayudas que aún se redactaba en Hacienda durante la madrugada. María Jesús Montero anticipó alivios en la factura de luz y gasolina, aunque condicionó cualquier medida a la obtención de «consenso».
El temor a un fracaso rotundo en el Congreso pesa más en Moncloa que los habituales arreglos a corto plazo. Esto evidencia dos puntos: que, sin Presupuestos, la crisis se agrava y que el Gobierno no puede permitirse que el decreto fracase; además, que cuando lo considera oportuno, sí puede lograr acuerdos, incluso con el PP, para medidas importantes.
No obstante, España entra en una crisis mundial con un Gobierno sin apoyos estables, un escenario inédito en la democracia reciente.
Desde hace meses, el Ejecutivo vive atrapado en una aritmética parlamentaria imposible. Este jueves, hasta Sumar, socio minoritario del Consejo de Ministros, amenazó con no respaldar el decreto en el Congreso si no se incorporaban, nuevamente, medidas para frenar los desahucios.
La ruptura definitiva con Junts, en noviembre, privó al Gobierno de uno de los apoyos clave para sobrevivir en el Congreso. Los partidarios de Carles Puigdemont han cumplido a conveniencia su amenaza de vetar todo lo que no les favorece, convirtiendo el Congreso en un terreno minado para Sánchez.
Nunca fue así
La comparación con grandes crisis internacionales previas resulta inevitable. En cada una de ellas, España contó con un Gobierno más o menos estable, Presupuestos vigentes y apoyos parlamentarios sólidos para actuar.
En la década de los 70, los Pactos de la Moncloa permitieron afrontar la doble crisis del petróleo mediante un acuerdo transversal sin precedentes. Hoy, el Gobierno también apela al consenso, pero lo hace desde una posición débil y sin haber cumplido su deber constitucional de presentar siquiera los Presupuestos.
Cronología crisis y Presupuestos
Crisis globales y Presupuestos en España
Cómo España enfrentó las grandes crisis recientes: mayorías y cuentas públicas.
| Crisis | Años | Gobierno | Mayoría | Presupuestos |
|---|---|---|---|---|
| Crisis del petróleo | 1973–1979 | Suárez / Calvo-Sotelo (UCD) | Minoría con amplios pactos | Sí, vinculados a los Pactos de la Moncloa |
| Recesión mundial y Guerra del Golfo | 1990–1993 | Felipe González (PSOE) | Minoría, acuerdos con CiU y PNV | Sí, con cuentas restrictivas y ajustes |
| 11-S y guerra antiterrorista | 2001–2003 | José María Aznar (PP) | Mayoría absoluta | Sí, aprobadas sin pactos fundamentales |
| Gran Recesión y euro | 2008–2012 | Zapatero / Rajoy | Zapatero: minoría con apoyos. Rajoy: absoluta | Sí, con recortes significativos y rescate bancario |
| Pandemia covid | 2020–2021 | Sánchez (PSOE–UP) | Coalición en minoría con apoyos | Sí, primeros PGE desde 2018 |
| Guerra de Irán | 2026 | Sánchez (PSOE–UP) | Minoría, derrotas constantes tras ruptura de Junts | No, PGE aplazados sin fecha |
¿Cuál es el verdadero margen que tiene Sánchez para responder a un impacto como el de Irán? La historia reciente evidencia que, frente a crisis internacionales, la política española solía garantizar, al menos, la seguridad de un Gobierno con herramientas efectivas.
UCD. Petróleo 1979: pactos y ajustes
La segunda crisis del petróleo afectó a España con una economía debilitada y una inflación descontrolada. Adolfo Suárez y luego Leopoldo Calvo-Sotelo gobernaban en minoría, pero contaban con el respaldo político de los Pactos de la Moncloa y amplios acuerdos mínimos.
Este consenso permitió aprobar reformas fiscales estrictas, devaluaciones y un plan energético para reducir la dependencia del petróleo. Los Presupuestos se negociaban anualmente, pero existía una clara voluntad de no obstaculizar al Ejecutivo en plena Transición política.
España reaccionó con retraso y dificultades a la crisis, pero el sistema político se alineó para evitar un colapso económico. Actualmente, la situación es opuesta: un sistema fragmentado y un Gobierno que retrasa decisiones porque carece de aliados con los que actuar.
PSOE. Recesión e Irak 1991: acuerdo estable
La recesión global de comienzos de los 90, tras la caída del comunismo, y la primera guerra del Golfo (1991) coincidieron con un PSOE sin mayoría absoluta. Felipe González gobernaba en minoría, pero estableció acuerdos estables con CiU y PNV para aprobar Presupuestos y ajustes.
La crisis llegó justo después del optimismo español por los Juegos y la Expo del 92 y resultó en tres millones de desempleados, varias devaluaciones de la peseta y un déficit elevado.
A pesar de ello, el Gobierno logró aprobar sin inconvenientes en el Congreso cuentas restrictivas y reformas laborales impopulares gracias a esos apoyos sólidos.
Incluso, la participación española en la guerra para expulsar a las tropas de Sadam Husein de Kuwait contó con un respaldo parlamentario mayoritario. El Ejecutivo disponía de margen político para actuar, aun en medio de una recesión y choque energético.
PP. 11-S, Afganistán e Irak: mayoría absoluta
El 11-S sorprendió a España en pleno ciclo económico expansivo y con mayoría absoluta del PP. José María Aznar pudo apoyar sin limitaciones la guerra contra el terrorismo, a pesar de las manifestaciones masivas en las calles, y las intervenciones en Afganistán e Irak.
La economía española crecía, el paro descendía y las finanzas públicas estaban equilibradas. Los Presupuestos se aprobaban sin necesidad de negociaciones y los costes militares no requirieron ajustes adicionales.
La segunda guerra de Irak supuso un coste político severo para el PP, pero no provocó una crisis económica inmediata. La clave fue que la estructura institucional estaba consolidada: mayoría absoluta, Presupuestos vigentes y capacidad de decisión.
PSOE y PP. La gran crisis. Geometría variable y mayoría absoluta
La crisis financiera de 2008 tomó a José Luis Rodríguez Zapatero por sorpresa, aunque contaba con un Congreso cómodo que le ofrecía apoyos mediante lo que denominaba «geometría variable». Al reaccionar, aplicó estímulos y el fallido ‘Plan E’, pero en mayo de 2010 consiguió aprobar los mayores recortes democráticos por un único voto.
La noche anterior, el líder opositor popular, Mariano Rajoy, buscó que CiU retirase sus votos para hacer caer al Gobierno. Sin embargo, la política leal prevaleció y Josep Antoni Duran Lleida negoció hasta la madrugada con el presidente socialista.
El ajuste fue difícil, pero se aprobó; la legislatura culminó desgastada, y con ella Zapatero, afectado por el fenómeno 15-M… aunque con Presupuestos vigentes en 2011.
Rajoy llegó después con mayoría absoluta y, frente a la crisis del euro y la deuda soberana, se puso a prueba el sistema. Pero el segundo ajuste, ligado al rescate bancario y la exigencia de Bruselas, fue aprobado con 186 diputados: se incrementaron impuestos, se redujo gasto y se reformó el mercado laboral.
Durante los años más duros de la recesión, España jamás enfrentó la tormenta sin Presupuestos aprobados ni mayorías claras. Hubo conflicto social y desgaste político, pero también instrumentos para decisiones drásticas.
PSOE. La pandemia. Presupuestos y fondos UE
La covid afectó a España más que a cualquier otro país, junto con Italia. Número elevado de muertes, una recesión profunda superior al 11% del PIB y un Gobierno de coalición en minoría, pero recientemente investido con apoyos parlamentarios estables.
«Superamos lo peor sin perder una sola votación en las Cortes«, presumía el entorno de Pedro Sánchez. El PSOE y Unidas Podemos lograron, durante la crisis sanitaria, aprobar los primeros Presupuestos desde 2018.
Esas cuentas, apoyadas por una mayoría diversa, sirvieron para gestionar los fondos europeos para la recuperación. Incluso Vox se abstuvo inesperadamente para facilitar el decreto que creó la estructura de gobernanza de los NextGen.
Además, el estado de alarma y la suspensión de reglas fiscales brindaron al Ejecutivo un margen extraordinario para el gasto. La estructura era aparentemente frágil, pero todos los Presupuestos salieron adelante, con base parlamentaria suficiente para aprobar ERTE, IMV y avales masivos.
PSOE. Las guerras de Trump. Bloqueo
El escenario actual es diferente. La crisis iniciada con la guerra de Irán sigue a las de Ucrania y Gaza. España se encuentra sin Presupuestos desde 2023, con un Gobierno en minoría y sin socios confiables.
Sánchez comparece en Moncloa este viernes para anunciar rebajas fiscales selectivas y una «respuesta estructural» con mayor apuesta por las renovables, intentando aprovechar la convulsión para sus políticas climáticas.
En Bruselas ya le han advertido, tanto aliados como opositores, que cada día sin cuentas ni mayorías reduce su espacio de acción en lo que él mismo califica como «la crisis más compleja» de su mandato.

