Desde el inicio de su invasión a gran escala, Rusia ha mantenido una campaña constante de desinformación sobre Ucrania. Actualmente, expertos indican que el Kremlin modifica su estrategia comunicativa aprovechando narrativas sobre el conflicto en Oriente Medio. The Cube desmonta algunas de estas afirmaciones falsas.
Aunque los conflictos simultáneos en Ucrania y en Irán ocurren en diferentes regiones, la propaganda prorrusa intenta cada vez más fusionar ambos conflictos, según un informe reciente de EUvsDisinfo.
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El propósito, según los analistas, es desacreditar a Ucrania vinculándola al conflicto en Oriente Medio y sugerir que Kiev está perdiendo apoyo y atención internacionales debido a la invasión rusa a gran escala.
Un argumento frecuente asegura que Kiev se muestra molesta porque la guerra en Irán desvía la atención internacional y coloca el conflicto europeo en un segundo plano político.
A principios de marzo, el analista moscovita Sergei Poletaev, partidario de la guerra en Ucrania, afirmó que un conflicto prolongado en Irán no solo distraería la atención global sino que también reorientaría recursos militares clave —como los sistemas de defensa antimisiles— hacia el Golfo Pérsico.
Desde la escalada, medios rusos han repetido narrativas similares, llegando incluso a insinuar sin pruebas que Ucrania podría orquestar incidentes en Europa o Rusia para recuperar protagonismo.
¿La guerra en Irán desplaza la atención de Ucrania?
Esta narrativa es particularmente común en Telegram. Rodion Miroshnik, embajador especial del Ministerio de Relaciones Exteriores de Rusia, declaró en su canal que «el desplazamiento del foco global de Ucrania hacia Oriente Medio priva a Zelenskyy de su principal instrumento —la capacidad para influir en la agenda mediática, que ha monetizado eficazmente en los últimos años».
Agregó que Estados Unidos quedaría «totalmente absorbido» por el tema iraní y «olvidaría a Ucrania».
No obstante, esta argumentación antecede la crisis actual en Oriente Medio.
En septiembre de 2025, Maria Zakharova, portavoz del Ministerio de Asuntos Exteriores ruso, sugirió basándose en informes mediáticos que Ucrania podría estar planeando ataques contra países de la OTAN para atraer atención y luego culpar a Moscú.
Advirtió que «Europa nunca estuvo tan cerca del estallido de la Tercera Guerra Mundial».
Los líderes europeos han rechazado la idea de que la tensión en Oriente Medio debilite su postura respecto a Rusia.
Durante una conferencia conjunta en el Palacio del Elíseo el 13 de marzo, el presidente francés Emmanuel Macron afirmó que Moscú estaría «equivocado» al creer que la crisis en Irán supondría un alivio estratégico para Rusia.
Ratificó que el G7 no reconsideraría las sanciones. «El aumento en los precios del petróleo no debe cambiar nuestra política sancionadora contra Rusia», declaró.
Discrepancias entre aliados occidentales
Sin embargo, Estados Unidos anunció recientemente que aliviaría las restricciones a las exportaciones de petróleo y derivados rusos como medida temporal para estabilizar los mercados globales, decisión que recibió críticas de varios socios europeos.
Países como Alemania, Francia, Noruega y Reino Unido se opusieron, alertando que esta medida podría debilitar el impacto de las sanciones destinadas a minar la economía rusa mientras el conflicto en Ucrania continúa.
De hecho, en diferencia con la postura americana, los Estados miembros de la UE acordaron el 14 de marzo prolongar las sanciones contra Rusia por seis meses más.
No obstante, persisten divisiones dentro de Europa. Bart De Wever, primer ministro de Bélgica, sugirió que Europa debería contemplar retomar el diálogo con Moscú para recuperar acceso a energía más económica, argumentando que poner fin a la guerra sería beneficioso para la economía europea.
Otros líderes, como Macron, Giorgia Meloni de Italia y Viktor Orbán de Hungría, apoyan la idea de negociaciones directas con Rusia, mientras países como Polonia y las naciones bálticas se mantienen firmes en su rechazo.
Presión energética y estratégica
La energía se ha convertido en un elemento clave dentro del contexto geopolítico más amplio.
A principios de mes, el presidente ruso Vladimir Putin indicó que Moscú podría redirigir las exportaciones energéticas fuera de Europa hacia mercados alternativos en Asia, aunque también sugirió que la cooperación con socios europeos seguiría siendo posible bajo ciertas condiciones.
«Estamos dispuestos a trabajar también con los europeos, pero necesitamos señales claras de que están dispuestos a comprometerse y pueden garantizar estabilidad a largo plazo», explicó.
Simultáneamente, el incremento en los precios del petróleo ha suscitado preocupación entre los líderes europeos.
António Costa, presidente del Consejo Europeo, señaló que Rusia podría beneficiarse de esta situación, argumentando que los mayores ingresos por energía y el cambio en la atención global podrían favorecer indirectamente su esfuerzo bélico en Ucrania.

