
Fuente de la imagen, IRTV
Información del artículo
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- Autor, Reha Kansara
- Título del autor, Unidad global de la BBC contra la desinformación
- Autor, Soroush Negahdari
- Título del autor, BBC Monitoring
- 1 hora
- Tiempo de lectura: 7 min
Los primeros reportes surgieron en medios extranjeros, fuera del alcance de la mayoría de la población iraní.
El 28 de febrero, el primer ministro Benjamin Netanyahu afirmó que había “señales de que el tirano ya no está”, insinuando que el líder supremo de Irán, el ayatolá Alí Jamenei, habría fallecido en un ataque conjunto de Estados Unidos e Israel. Sin embargo, los iraníes que seguían la televisión estatal encontraron un silencio absoluto.
Las autoridades gubernamentales no confirmaron ni negaron la muerte de Jamenei. En uno de los canales estatales, IRTV3, un presentador instó a los espectadores a “confiar” en él y en “la información oficial más reciente”. Rechazó las noticias sobre la supuesta muerte de Jamenei como “rumores sin fundamento” que “pronto serían desmentidos”.
Sólo hasta la mañana siguiente, después de que el presidente estadounidense Trump lo anunciara en redes sociales, los medios estatales iraníes informaron sobre el fallecimiento de Jamenei.
Desde el inicio de la guerra, que, según fuentes oficiales, ha causado más de 1.200 muertes en Irán y se ha extendido a Líbano y países árabes del Golfo, los medios estatales iraníes han mezclado datos con ficción, presentando su versión oficial a la audiencia local.
Aunque millones de iraníes sintonizan canales satelitales en persa con base en el extranjero, acceder a fuentes independientes resulta complicado. Los cortes de internet, la censura y las restricciones en canales dejan a la población virtualmente aislada en medio de la tensión y el conflicto.
La BBC monitorizó la primera semana de la cobertura estatal iraní y constató que los reportajes se enfocaron en el sufrimiento civil, las llamadas a represalias contra sus “enemigos” y promover la lealtad hacia la República Islámica, mostrando poca atención a las infraestructuras militares y gubernamentales atacadas por Israel y Estados Unidos.
Además, se detectaron ejemplos claros de desinformación.
El aparato mediático de Irán

Fuente de la imagen, EPA
De acuerdo con Reporteros Sin Fronteras, Irán figura entre los países con mayor represión a la libertad de prensa en el mundo.
Desde la revolución de 1979, cuando se instauró la República Islámica, todos los medios están sujetos a estrictas limitaciones. La mayoría de medios occidentales con plataformas en persa, como el Servicio persa de la BBC, tienen prohibido informar desde el territorio iraní.
Aunque el régimen se apoya principalmente en televisión y radio, también opera en internet mediante sitios de noticias y redes sociales como Instagram, Telegram y X. El acceso a estas plataformas desde Irán generalmente exige una VPN.
Este aparato mediático se ha convertido en la fuente principal de información para la población, especialmente durante cortes en el acceso a internet.
“Difunden una narrativa”, asegura Mahsa Alimardani, de la organización de derechos humanos Witness. “Se muestran como triunfadores y sostienen que su ejército es poderoso”.
Numerosos medios iraníes reportaron que las fuerzas locales causaron la muerte o lesión a cientos de soldados estadounidenses, exagerando la cantidad de bajas enemigas.
El 3 de marzo, la agencia Tasnim, vinculada al Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica (CGRI), informó que 650 militares estadounidenses murieron en los primeros dos días del conflicto, citando a un portavoz del CGRI como fuente.
Esta información se replicó en medios internacionales de India, Turquía y Nigeria.
En ese momento, el Pentágono confirmó sólo seis muertes estadounidenses, y el 13 de marzo, el Comando Central afirmó la muerte de otros siete militares.
Distorsionando la realidad

Las tecnologías emergentes también facilitan la difusión de propaganda por parte de los medios estatales.
En Facebook, el canal estatal en inglés Press TV compartió un video de un edificio en llamas con columnas de humo elevándose, que luego fue eliminado.
La descripción indicaba: “Humo asciende desde un rascacielos en Bahréin tras el ataque iraní”.
Un análisis más profundo reveló detalles extraños, como dos autos que parecían fundirse en uno, lo que indica que el video era falso y generado mediante inteligencia artificial.
“Aunque el uso de contenido generado por IA en propaganda bélica no es novedoso, el empleo de deepfakes por parte de medios estatales prominentes, incluso aquellos con fama de no ceñirse a la verdad, resulta sorprendente”, comenta Brett Schafer, director del Instituto de Diálogo Estratégico en Reino Unido. “El uso recurrente de deepfakes por estos medios indica que es una característica intencionada en su cobertura del conflicto, no un error”.
Como gran parte del contenido generado por IA sobre la guerra que circula en redes sociales, no se sabe quién lo creó o su origen. Sin embargo, desde el inicio del conflicto, la BBC ha detectado otras imágenes generadas por IA difundidas por medios gubernamentales para promover su versión de los hechos. Muchas de estas imágenes resultan altamente irreales y buscan glorificar en lugar de engañar.
La Casa Blanca y el presidente Donald Trump también suelen compartir imágenes o videos generados por IA con fines de exaltación. Recientemente, el primer ministro israelí Benjamin Netanyahu publicó en Instagram una imagen generada por IA en la que aparecen él, Trump y el primer ministro británico Winston Churchill en una pose triunfal durante la Segunda Guerra Mundial. Esta publicación fue añadida por un medio mediante la función colaborativa de Instagram.
Fragmentos de verdad

Fuente de la imagen, Iranian Press Center/AFP via Getty Images
La práctica iraní de mezclar verdades con datos falsos ha provocado desconfianza en muchos críticos del régimen, tanto dentro como fuera del país.
Cuando los medios estatales iraníes reportaron el 3 de marzo que más de 160 niños y personal docente murieron en un ataque a una escuela –que expertos independientes creen que posiblemente fue una operación estadounidense contra una base militar cercana– también difundieron una fotografía aérea de un funeral multitudinario. Los opositores afirmaron que la foto fue generada por inteligencia artificial.
No obstante, la imagen era auténtica. Se geolocalizó en un cementerio situado a unos 3,7 km de la escuela, confirmando que los árboles, las carreteras y un edificio próximo coincidían con imágenes satelitales.
Además, las imágenes satelitales del día siguiente mostraron tumbas recién cavadas, mientras que el día anterior el terreno estaba vacío.
“Hay que aceptar dos verdades simultáneamente”, comenta Mahsa Alimardani, de Witness.
El régimen iraní tradicionalmente oculta pruebas cuando comete abusos, pero también ha invertido mucho en documentar las bajas civiles durante la guerra.
Aunque esta documentación puede alimentar la propaganda y la narrativa bélica estatal, señala, eso no implica que sea necesariamente falsa.
Respecto a los reportes de los medios estatales, Alimardani recomienda mantener un “sano escepticismo”.

