El ejemplar fue localizado en el Torcal de Antequera, en la provincia de Málaga

Esta semana, la Asociación Torcaleros anunció un descubrimiento ornitológico sin precedentes en el territorio nacional: la observación de un buitre torgo (Torgos tracheliotos) en el Torcal de Antequera, situado en la provincia de Málaga.
El hallazgo, realizado el 18 de octubre de 2025 por el documentalista y fotógrafo Miguel Ángel Martín García, representa la primera constatación en España de esta especie originaria de África y algunas zonas del Oriente Medio.
El buitre torgo, también denominado buitre orejudo, destaca por su gran envergadura y alas extensas. De hecho, figura entre los buitres más imponentes de África. Su presencia en Málaga es considerada una anomalía en el Paleártico Occidental, según detalla la Asociación Torcaleros: “Se trata de una especie sumamente rara en Europa, lo que posiciona al Torcal y a la provincia de Málaga en el mapa mundial de la observación de aves poco comunes”.

Tras analizar los registros, se determinó que el ejemplar observado por Martín García tiene aproximadamente dos años de vida. Este avistamiento ya ha generado interés en la comunidad científica; de hecho, la revista Dutch Birding ha difundido la noticia, destacando la imagen capturada por el documentalista como “una de las evidencias más importantes del año”. Ahora queda esperar la validación del Comité de Rarezas para que se convierta oficialmente en el primer registro confirmado de esta especie en toda España.
Amenazas que enfrenta el buitre torgo
El buitre torgo está catalogado en la Lista Roja de la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN) como “en peligro de extinción”. Entre las amenazas principales que enfrenta esta especie, según la organización, se encuentran la depredación humana sobre los nidos, la reducción de fuentes alimenticias y la electrocución.
Asimismo, la UICN indica que el incremento en el uso de pesticidas agrícolas podría representar un riesgo para el buitre torgo: “El envenenamiento accidental generalizado, debido en gran parte a la estricnina, empleada por numerosos agricultores para controlar depredadores, y más recientemente al carbofurano, ha influido significativamente en la disminución de sus poblaciones”.
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La ficha de la UICN también documenta varios casos de buitres orejudos fallecidos por envenenamiento, en ocasiones tras consumir animales contaminados. Además, señalan indicios que podrían implicar que la especie es víctima del comercio ilegal para la medicina tradicional, dado que algunos ejemplares fueron hallados con el pico superior amputado.
Por otra parte, la reducción de las poblaciones de buitre negro podría estar vinculada a su persecución errónea como depredadores del ganado o al incremento del uso recreativo de vehículos todoterreno. Aunque no se considera que la disponibilidad de árboles limite a la especie, la UICN menciona un aumento de las perturbaciones humanas en árboles adecuados para anidar, ya que estos también sirven como refugio para pastores y su ganado. Estos árboles son además vulnerables al fuego y “con frecuencia son derribados por elefantes”.

