Pensionado ofrece el salón de su vivienda para eventos privados con el fin de obtener ingresos adicionales

Frente al aumento del coste de vida que la subida de las pensiones apenas compensa, algunos pensionistas optan por buscar alternativas para generar ingresos adicionales

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El incremento del coste de vida en España afecta particularmente a los pensionistas, uno de los grupos más vulnerables ante la inflación. En los últimos tiempos, el encarecimiento de productos básicos como alimentos, electricidad o gas ha disminuido considerablemente el poder adquisitivo de los hogares que dependen de estas prestaciones para su sustento. Aunque las pensiones han sufrido aumentos para ajustarse al IPC, diversos estudios muestran que estas actualizaciones no siempre cubren la subida real del gasto. Según datos recientes, cerca del 40% de los jubilados admite experimentar dificultades para llegar a fin de mes solo con su pensión.

Ante este escenario, se incrementan las estrategias para conseguir ingresos adicionales. Entre ellas, sobresale el arrendamiento de espacios dentro de la propia vivienda, una práctica promovida por plataformas digitales que facilitan la intermediación.

El caso de Ramón Porrera ejemplifica esta tendencia. Recientemente jubilado, decidió alquilar su salón y jardín para celebraciones privadas. “Me retiré hace poco y pensé: ‘por qué no alquilarlo y obtener un ingreso que me permita cubrir gastos como el mantenimiento del jardín o pequeños arreglos’”, explica el pensionista de 75 años en el programa Y Ahora Sonsoles de Antena 3. Esta actividad, que lleva realizando desde hace aproximadamente seis meses, le brinda la posibilidad de generar ingresos complementarios de manera ocasional.

Tarifas flexibles según el tipo de evento

El funcionamiento y los precios se ajustan a un modelo flexible, considerando el tipo de evento, el número de asistentes y la duración. El propietario establece las condiciones de uso, disponibilidad y tarifas, mientras que la plataforma se encarga de gestionar las reservas y cobra una comisión por operación. En este caso, el alquiler del espacio por varias horas oscila “entre 200 y 300 euros”, con un máximo de 14 personas. También existe la opción de alquiler por días, con tarifas adaptadas según la demanda y el volumen de asistentes. “Depende también del número de personas”, aclara.

Una pareja mayor caminan con

El manejo del espacio es otro factor crucial para la viabilidad de este modelo. Porrera impone reglas para el uso del inmueble que facilitan el mantenimiento y minimizan los costos. “Emplean platos y todo de plástico y una bolsa de basura grande. Lo tiran, recogen todo y no he encontrado nada, ni una mancha”, comenta. Este método permite compaginar la actividad con la vida cotidiana sin generar una carga laboral excesiva.

Controles y obligaciones fiscales

Asimismo, la intermediación digital incorpora sistemas de control sobre los usuarios para que la experiencia sea más segura para el propietario. “Dependiendo del perfil puedes rechazar o aceptar”, señala Porrera, refiriéndose a la posibilidad de seleccionar a los clientes antes de confirmar una reserva. Este punto es fundamental para garantizar un uso adecuado del espacio y reducir riesgos, asegurando que no accedan visitantes que puedan causar problemas.

En términos fiscales, los ingresos generados deben ser declarados. “Lo administra mi gestor”, comenta Porrera en el programa, destacando la importancia de cumplir con las obligaciones tributarias vinculadas a esta actividad. La regulación creciente de la economía colaborativa demanda atención a estos aspectos para evitar irregularidades.

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