Una opción consiste en renunciar voluntariamente al empleo, mientras que otra permite exigir derechos y obtener una indemnización

El acoso laboral representa una de las dificultades más complejas en los ambientes de trabajo. Elementos como la presión constante, la competencia interna y la ausencia de mecanismos claros para denunciar contribuyen a que muchas personas afectadas no sepan cómo proceder frente a estas situaciones.
Diversos estudios y organismos internacionales alertan que el acoso laboral impacta negativamente en la salud mental y física de quienes lo experimentan, provocando absentismo, reducción del rendimiento y, en situaciones extremas, la necesidad de dejar el empleo.
La normativa para prevenir y sancionar este problema varía en cada país, aunque el reconocimiento del fenómeno y la búsqueda de soluciones se ha convertido en una demanda creciente dentro de las agendas laborales. La participación de organizaciones sindicales y colectivos de apoyo puede facilitar el proceso, brindando recursos y respaldo durante la denuncia.
Dos vías ante el acoso laboral
Existen opciones concretas para quienes buscan finalizar con el acoso laboral, según el abogado Juanma Lorente. El experto señala que “existen dos maneras de acabar con el acoso laboral”. Una de ellas, según explica, consiste en tomar la decisión de presentar la baja voluntaria: “Solo tienes que comunicarle a tu jefe que entregas una baja voluntaria porque ya no puedes más. Te vas sin indemnización ni acceso al paro. Eso sí, el acoso laboral también termina”, detalla Juanma Lorente.
Si bien esta alternativa es inmediata, deja a la persona trabajadora sin respaldo económico, convirtiendo la elección en un acto complejo para quienes dependen de su salario y carecen de una red de apoyo. Quienes optan por esta salida suelen experimentar un desgaste emocional acumulado y la necesidad urgente de proteger su salud.

Frente a esta vía inmediata, el abogado propone un camino diferente para quienes deciden enfrentar el conflicto: “Vas a luchar contra el acoso laboral”, afirma. Según Lorente, esta alternativa implica varios pasos: primero, buscar asesoramiento profesional; segundo, “realizar un reclamo siguiendo una estrategia muy precisa en relación con el acoso laboral”; y, finalmente, en caso de éxito, “puede ser que despidan a la persona que está ejerciendo el acoso, o incluso que tú puedas salir con indemnización y derecho al paro debido a este acoso laboral”.
Este procedimiento generalmente requiere la recolección de evidencias, la documentación detallada de los hechos y la intervención de representantes legales o sindicales. Además, el apoyo psicológico puede resultar esencial, dado que el proceso de denuncia y confrontación demanda una carga emocional significativa y puede extenderse en el tiempo.
Prevención y soporte
La capacitación en prevención y la sensibilización en el ámbito empresarial son cruciales para disminuir la incidencia del acoso laboral. Fomentar una cultura de respeto y establecer procedimientos efectivos para manejar denuncias contribuye a crear espacios laborales más seguros.
Aunque entiende las razones de quienes optan por la vía rápida, Lorente subraya su propuesta: “No voy a juzgar a nadie por elegir la primera opción. Sin embargo, si optas por la segunda, debes saber que iremos con todas las fuerzas”. La decisión entre renunciar o enfrentar un procedimiento legal depende de factores personales, económicos y del entorno laboral.
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Quienes sufren acoso suelen evaluar los riesgos y beneficios de cada alternativa, teniendo en cuenta el efecto que pueden tener sobre su bienestar y futuro profesional. La visibilización de estos casos y el acceso a asesoramiento especializado son elementos esenciales para que las personas afectadas tomen decisiones informadas y defiendan sus derechos dentro del ámbito laboral.

