Un rincón de Albacete ocupa un lugar muy especial en la vida de esta conocida actriz española. Un destino con castillo medieval y un fuerte vínculo personal que sigue siendo, años después, un refugio emocional
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- El gran mercado medieval que tendrá lugar este fin de semana en este rincón de Ciudad Real: artesanía, gastronomía, música y espectáculos en esta encantadora plaza
Existen lugares que dejan una huella profunda en quienes crecen en sus calles. Para la actriz Ana Milán, hay un espacio manchego que sigue guardando un puesto muy especial en su historia personal. Entre recuerdos de su infancia, amistades y experiencias tempranas, este destino del interior de la península se ha transformado con el tiempo en su refugio manchego particular, un lugar cargado de significado que aún evoca cuando se refiere a sus raíces.
Aunque su nacimiento fue en Alicante, la actriz pasó gran parte de su infancia en Almansa (Albacete), una localidad situada a aproximadamente 38 kilómetros de la capital provincial y con cerca de 24.000 habitantes. Allí se desarrollaron algunos episodios clave de sus primeros años, alternando recuerdos felices con momentos más complicados relacionados con su etapa escolar. Entre las memorias más recurrentes destaca su amistad con una niña, a quien ha mencionado en varias ocasiones. “Viví hasta los ocho años en Almansa, y allí tenía a mi amiga Rosana”, comentó durante su reciente visita a El hormiguero.
Almansa, la ciudad manchega que dejó huella en la infancia de Ana Milán
Este municipio de Castilla-La Mancha es reconocido principalmente por su imponente Castillo de Almansa, una fortaleza que se alza sobre el Cerro del Águila y cuya silueta domina la llanura albaceteña. De origen árabe, la ciudad mantuvo durante siglos una posición estratégica al encontrarse en la frontera entre los territorios de Castilla, Aragón y el antiguo reino musulmán de Murcia. El diseño urbano se ajusta a la topografía del cerro y gira en torno a la fortaleza, conformando un entramado de calles que conserva un marcado carácter histórico y medieval.
El patrimonio monumental de la localidad se complementa con otros edificios destacados como la Iglesia de la Asunción, que combina elementos góticos, renacentistas y neoclásicos, además del Palacio de los Condes de Cirat, actual Ayuntamiento, que es uno de los ejemplos más representativos de la arquitectura palaciega del siglo XVI en la ciudad. A estas construcciones se suman el Puente de Carlos IV, iniciado en 1766 y finalizado en 1791, así como espacios naturales cercanos como el Pantano de Almansa, ideal para rutas y actividades al aire libre. Todo ello está acompañado por una gastronomía tradicional en la que sobresalen platos como el gazpacho manchego o el ajo mataero, junto a los vinos de la Denominación de Origen Almansa.
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Existen lugares que dejan una huella profunda en quienes crecen en sus calles. Para la actriz Ana Milán, hay un espacio manchego que sigue guardando un puesto muy especial en su historia personal. Entre recuerdos de su infancia, amistades y experiencias tempranas, este destino del interior de la península se ha transformado con el tiempo en su refugio manchego particular, un lugar cargado de significado que aún evoca cuando se refiere a sus raíces.

