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- Autor, Cecilia Barría
- Título del autor, BBC News Mundo
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En cuevas subterráneas talladas en sal de roca, desde los años 70 Estados Unidos almacena casi 714 millones de barriles de petróleo en su gigantesca "Reserva Estratégica de Petróleo", creada como respuesta a una grave crisis energética causada por la suspensión del suministro por parte de países árabes.
Este proyecto, con un presupuesto aproximado de US$12.000 millones, busca reducir la significativa dependencia que tiene China en la extracción y procesamiento de minerales críticos.
"Hoy iniciamos lo que será conocido como Proyecto Bóveda, destinado a asegurar que las empresas y trabajadores estadounidenses nunca sufran las consecuencias de una escasez", anunció Donald Trump a principios de febrero en la Casa Blanca.
En medio de las disputas arancelarias entre EE.UU. y China, Xi Jinping reaccionó en 2025 limitando las exportaciones de tierras raras, subrayando que el dominio chino en la minería estratégica era una de sus cartas principales en la negociación comercial.
"No queremos repetir lo que ocurrió hace un año", afirmó Trump.
Las tierras raras representan solo una parte de los 60 minerales críticos identificados por Washington.
Estos minerales son imprescindibles para fabricar productos tan estratégicos como aviones de combate, semiconductores, vehículos eléctricos, inteligencia artificial, dispositivos médicos, computadoras y teléfonos; en esencia, casi toda la tecnología que impulsa el mundo.
Se calcula que un solo avión de combate F-35 requiere más de 400 kilos de tierras raras para su fabricación. ¿Quién extrae el 70% de estas tierras raras a nivel mundial y procesa químicamente el 90% del suministro global? Exacto, China.

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Sin embargo, los minerales que EE.UU. considera críticos -que incluyen muchos más que las tierras raras- no solo son claves para nuevas tecnologías, la industria de defensa o la seguridad energética, sino también fundamentales para actividades cotidianas de cualquier nación.
Solo con revisar el listado formal de la Casa Blanca, se encuentran minerales con importancia histórica como el cobre, vital para la infraestructura eléctrica, las telecomunicaciones, la construcción, el transporte y diversos dispositivos tecnológicos, o el níquel, esencial en la producción de acero inoxidable, baterías e industria aeroespacial.
Además, Washington busca abastecimiento de minerales como cobalto, litio, grafito y galio.
Aunque el Pentágono posee una reserva nacional de minerales críticos almacenada en seis puntos, estos depósitos están destinados únicamente para emergencias nacionales, según información suministrada por el Departamento de Estado.
Jeff Dickerson, consultor principal en minerales críticos de la firma de investigación energética Rystad, señala que Estados Unidos debería haber acumulado reservas con bastante anticipación.
Al no hacerlo, ahora "la competición para recuperar la posición perdida es real" y no resulta sencillo atraer inversiones cuando existe incertidumbre, explica en una entrevista con BBC Mundo.
Uno de los retos actuales, destaca Dickerson, radica en persuadir a los inversionistas para que participen activamente.
Por el contrario, China no solo dispone de gran capacidad extractiva sino que controla, principalmente, el procesamiento final de estos minerales estratégicos.
"Es crucial establecer un vínculo entre las materias primas y el procesamiento final, que es el eslabón que falta", para reducir la dependencia de China, detalla el especialista.
Al fin y al cabo, las materias primas no son realmente útiles hasta que se transforman en materiales terminados, añade.
Qué rol juega América Latina
El apetito estadounidense por estos minerales no es reciente, pero el renovado interés de la Casa Blanca en América Latina — motivado tanto por razones geopolíticas como económicas — ha colocado en el foco del gobierno de Trump los minerales críticos presentes en la región.
América Latina posee una gran diversidad de recursos que van desde minerales convencionales como el cobre hasta el litio y tierras raras. Esta variedad hace que la región sea especialmente atractiva para inversores y gobiernos.
Con la llegada de Donald Trump a la Casa Blanca, EE.UU. adoptó una postura más amplia hacia la región, afirma Henry Ziemer, investigador asociado del Programa Américas del Center for Strategic and International Studies (CSIS) de Estados Unidos.

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En este escenario, el gobierno estadounidense está poniendo más atención en la riqueza mineral del hemisferio occidental y América Latina, sostiene.
América Latina, puntualiza, "se ha transformado cada vez más en un escenario de competencia entre China y Estados Unidos en cuanto a minerales".
Esta disputa se ha desarrollado en diversas naciones, donde China, que desde hace décadas ha firmado contratos mineros en la región, mantiene una clara ventaja, especialmente en el Cono Sur.
"Estados Unidos está llegando tarde", comenta Tilsa Oré Mónago, investigadora del Centro de Estudios Energéticos del Instituto Baker para Políticas Públicas y docente de Economía en la Universidad Rice en Houston.
Esta falta de atención en las alianzas con América Latina, según explica a BBC Mundo, dejó camino libre a China.
Una colaboración con Brasil, por ejemplo, representaría un avance significativo para EE.UU. en su misión de disminuir su dependencia de China, apunta la especialista en el marco de la urgencia por acceder a minerales críticos.
Brasil aparece como un mercado minero muy valioso al poseer la segunda mayor reserva mundial de tierras raras.

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Pocos días después de anunciar el Proyecto Bóveda, el Departamento de Estado suscribió 11 acuerdos sobre minerales críticos con países que expresaron su voluntad de colaborar con la Casa Blanca.
Entre los firmantes latinoamericanos se encuentran Argentina, Ecuador, Paraguay y Perú, mientras que México acordó un Plan de Acción sobre Minerales Críticos.
A meses de iniciar la revisión formal del tratado comercial T-MEC entre EE.UU., México y Canadá, el convenio con México incluye "la identificación de proyectos de extracción, procesamiento y manufactura de minerales críticos relevantes para ambos países", confirmó el representante comercial estadounidense, Jamieson Greer.
México posee reservas o, en algunos casos, operaciones activas de litio, plata, cobre, zinc, plomo, manganeso y grafito, además de ciertos depósitos de tierras raras.
Se calcula que la mina Bacadehuachi, ubicada en Sonora, contiene aproximadamente 8.8 millones de toneladas de litio. No obstante, aún no ha comenzado operaciones debido a litigios pendientes con la empresa china Ganfeng Lithium, luego de que el gobierno de Andrés Manuel López Obrador anunciara la nacionalización del recurso hace tres años, generando dudas entre inversores.
Recientemente, el gobierno de Chile, que posee una de las mayores reservas de litio y es el principal productor mundial de cobre, firmó una declaración con Washington para iniciar consultas bilaterales sobre recursos estratégicos.
Aunque los países latinoamericanos cuentan con abundantes minerales críticos requeridos globalmente, todavía existe un eslabón faltante.
En este sentido, Jeff Dickerson de Rystad señala que la gran incertidumbre para EE.UU. es cómo evitar que los minerales críticos latinoamericanos tengan que ser necesariamente fundidos y refinados en China.
La región tiene el potencial de desempeñar un papel decisivo como proveedor estratégico gracias, especialmente, a su cercanía geográfica con EE.UU., añade.
Por ello, en la construcción de ese 'puente' entre la extracción y el mineral procesado reposa uno de los aspectos cruciales que podría definir el éxito del plan estadounidense para reducir su dependencia de China.

