La Asociación Ecociudadana Por Un Mar Menor Vivo junto al Colectivo SOS Mar Menor presentaron una denuncia ante la Guardia Civil por un vertido ilegal de purines desde una balsa porcina al Mar Menor.
El origen del vertido se atribuye a una explotación ganadera y alcanzó la laguna a través de la Rambla de la Maraña, provocando espuma blanca y un fuerte olor en esta área.
La denuncia contiene un vídeo grabado por una activista que muestra tubos liberando purines durante varias horas, además de movimientos de tierra hechos sin permiso al día siguiente.
Las asociaciones demandan una investigación inmediata del Seprona y la CHS, advirtiendo sobre el impacto ambiental y destacando que los pequeños ganaderos cumplen con la normativa.
Los vertidos al Mar Menor vuelven a estar bajo la lupa tras una denuncia presentada ante la Guardia Civil.
La Asociación Ecociudadana Por Un Mar Menor Vivo, junto con el Colectivo SOS Mar Menor, acudieron a un cuartel del Instituto Armado para formalizar una denuncia por un «vertido ilegal de purines» en el ecosistema de la laguna.
El documento señala que el presunto vertido ilegal de purines proviene de una balsa de estiércol porcino perteneciente a una ganadería, que desemboca directamente en la Rambla de la Maraña, situada en el término municipal de Torre Pacheco, y que desemboca en el Mar Menor.
Caroline Rivière, activista de la asociación y testigo de los hechos, registró un vídeo el 10 de marzo. «Al llegar de repente a esa esquina, encontré una gran cantidad de espuma y un olor muy desagradable. Traté de acercarme con botas de agua, pero la bota se hundía en unos 50 centímetros de agua», explica la activista.
En el vídeo se observan tubos que están conectados a una balsa, expulsando un flujo continuo que genera espuma blanca y densa, con un olor insoportable que se percibe desde lejos.
Caroline asegura que lo sucedido no fue producto del azar: «Vi un tubo que subía y otro con una curva y un tubo recto que vertía. Lo lógico sería que, si se unen esos tubos, sobre uno. Existe más de un metro de tubo que no se utiliza para una conexión normal«.
El relato de Rivière, incluido en la denuncia a la Guardia Civil, indica que el vertido «se mantenía activo durante horas»: «Nos informaron y llevaba vertiéndose desde la mañana».
Un detalle que llamó la atención de la activista ese día fue: «Al marcharme, había dos jóvenes que me llamaron la atención». Estamos en una rambla que desemboca directamente en el Mar Menor, lo que implica que lo vertido estaba acabando en el Mar Menor«.
El 11 de marzo, al día siguiente, la empresa efectuó movimientos de tierra en el mismo lugar «presuntamente sin autorización» de la Confederación Hidrográfica del Segura (CHS), lo que llevó a una nueva alerta al Seprona por parte de la Asociación Ecociudadana Por Un Mar Menor Vivo.
Este vertido denunciado de «nitratos y fosfatos» no es el primero que afecta al ecosistema de la laguna en los últimos años. «Solo basta revisar los datos del Observatorio del Mar Menor: el oxígeno ha caído bruscamente, siguiendo patrones similares a los de 2021, un año crítico. Caminando por la orilla a diario, lo que observo no invita a entrar al agua», concluye Caroline Rivière.
La denuncia entregada a la Guardia Civil incluye el video en cuestión, el testimonio recogido por Caroline en entrevista con EL ESPAÑOL y documentos complementarios dirigidos al Seprona.
Ambas asociaciones reclaman una investigación inmediata por parte del Seprona, la CHS y la Personalidad Jurídica del Mar Menor. «Esperamos que intervengan en el proceso judicial y actúen con rapidez. Hemos entregado pruebas contundentes a las autoridades», afirma Caroline.
«Reprobamos que una gran empresa cometa presuntos delitos, mientras que los pequeños ganaderos cumplen estrictamente la normativa».

