Mano derecha de Laporta, constituye una figura esencial en el club a pesar de no ocupar ningún puesto oficial desde 2005. Renunció tras revelarse su relación con la Fundación Franco.
Fue fundamental para acelerar la tramitación de los documentos de Messi, promovió el retorno de Laporta a la presidencia en 2021 y tomó la determinación de destituir a Xavi.
Alejandro Echevarría Arévalo permaneció, hasta el pasado domingo, como una figura casi desconocida para el aficionado medio del Barça, pese a formar parte de la directiva del club durante más de veinte años.
Este empresario vasco-catalán ha operado en la sombra bajo el amparo de Joan Laporta, su excuñado. «Es fundamental para el correcto funcionamiento del club», admitió Elena Fort, exvicepresidenta institucional en el último mandato de Laporta.
No obstante, es sorprendente que alguien fuera del organigrama oficial de la directiva posea tanta relevancia.
Alejandro Echeverría, patrono de la Fundación Francisco Franco y presidente en las sombras del FC Barcelona
«Quien me aparta como entrenador es Alejandro Echevarría. Así funciona este Barça, prácticamente lo dirige Alejandro Echevarría. Yo mantenía una relación cercana, amistosa con él y por eso mi salida del Barça es quizás la mayor decepción. Me falló completamente», reveló Xavi.
Estas declaraciones, extraídas de la entrevista que concedió el exentrenador a La Vanguardia, marcaron un punto decisivo en la campaña electoral a la presidencia del FC Barcelona que disputan Joan Laporta y Víctor Font.
Xavi Hernández sacó a relucir a Alejandro Echevarría y con él su historial. «El excuñado del presidente [Alejandro] es una de las figuras con mayor poder en el club, independientemente de su ideología«, señaló el pasado viernes 6 de marzo Víctor Font.
Miembro de la Fundación Franco
Alejandro Echevarría ingresó en el ámbito del FC Barcelona por medio de su hermana Constanza, quien fue esposa de Joan Laporta hasta 2008. El empresario desempeñó un papel clave en la campaña electoral de 2003 que impulsó a Laporta a la presidencia por primera vez. Sin embargo, lo que pocos conocían era su pasado… y su presente.
Su padre, Juan Echevarría Puig, tuvo cercanía con figuras del falangismo y ejerció la presidencia de la Fundación Francisco Franco durante décadas. El escándalo estalló cuando el exdirectivo Luis de Val divulgó documentos oficiales del Ministerio de Cultura que confirmaban que Echevarría era patrono de la Fundación Francisco Franco desde 1996.
Echevarría presentó como defensa un certificado fechado el 8 de junio de 2003, en el que el vicepresidente ejecutivo de la Fundación, Félix Morales, afirmaba que «nunca ha formado parte» de la misma. No obstante, las evidencias aportadas por De Val fueron concluyentes.
Esta polémica desencadenó la renuncia de Alejandro Echevarría el 20 de octubre de 2005, apenas horas después de que Laporta confirmara su permanencia en el cargo. «La situación personal que enfrenta (Echevarría) resulta insostenible y es lo mejor para todos», declaró entonces el presidente del Barcelona.
«Se ha dedicado a solucionar problemas ajenos con altruismo y dignidad. Al presentar su dimisión, lo primero que mencionó fueron los jugadores», recordó el exmandatario del Barcelona a TV3.
Alejandro Echevarría desempeñaba el rol de responsable de «seguridad» y mantenía contacto directo con los futbolistas. «En aquel tiempo, la situación era tensa, con corrupción en los servicios de seguridad, amenazas hacia mi familia y hacia mí […] Consideramos que Alejandro Echevarría era el candidato idóneo para ocupar el puesto de directivo de seguridad», explicó.
Alejandro Echevarría, junto con Laporta y Enric Masip.
Laporta reconoció su «error» al haber asegurado que su cuñado Alejandro Echevarría no formaba parte de la Fundación Francisco Franco, aunque aclaró que No tenía intención de mentir, pues «solo se puede mentir cuando se sabe la verdad».
El respaldo de Laporta nunca flaqueó. Insistió en que Echevarría «no es un franquista» y que se siente identificado con el proyecto catalanista y soberanista promovido desde el club, ya que «aquí trabajamos por el país, no por la política».
«No es una persona intolerante ni autoritaria, respeta a todos y muestra un comportamiento democrático, integrándose en nuestro proyecto», afirmó Laporta.
Según una investigación de Crónica Global, el padre de Alejandro, Juan Echevarría Puig, presidió durante décadas la Fundación Franco y, cuando la vinculación se hizo pública escandalosamente, solicitó a su hijo que le apoyara manteniendo el apellido en el patronato.
Su influencia en el Barça
A pesar de su dimisión y que la directiva la aceptara, Echevarría no desapareció del club. Durante la etapa de Frank Rijkaard (2003-2008), el empresario vasco-catalán se implicó en las relaciones con los jugadores, estableciendo vínculos estrechos con algunas figuras clave.
Uno de sus logros más notorios fue la obtención de la nacionalidad española para Messi. En septiembre de 2005, el argentino logró la nacionalidad española, con lo que pudo jugar sin ocupar plaza de extracomunitario.
Gracias a las gestiones del directivo y excuñado de Joan Laporta, Alejandro Echevarría, Messi consiguió un pasaporte exprés en menos de un mes. Mientras a una persona común le lleva un año, el empresario lo logró en cuestión de semanas.
Deco en un viaje a Gabón junto a Leo Messi
La influencia de Alejandro Echevarría en el vestuario fue tal que Laporta llegó a considerarlo una amenaza. «No volverá a entrar al vestuario del Barça y si aparece, avísenme para actuar en consecuencia», declaró Laporta en una rueda de prensa.
Sin embargo, la reconciliación se produjo tras la muerte del padre del presidente azulgrana. Alejandro Echevarría asistió al funeral y se comportó «de manera ejemplar» con su cuñado y sus sobrinos, también afectados por la pérdida del abuelo. Este episodio llevó a una comida de reconciliación donde se selló la paz.
El regreso a la presidencia
Alejandro Echevarría ha tenido un papel relevante en la segunda etapa de Laporta en la presidencia. Fue determinante en la obtención del aval con el Banco Sabadell que facilitó la asunción del cargo por parte del abogado en marzo de 2021. Este aval, firmado «de forma discreta y en el último momento», cubría el 15% del presupuesto y era un requisito indispensable para que la junta pudiera tomar el mando conforme a la normativa de LaLiga.
En esta dinámica, la familia Echevarría cumplió un doble papel: Alejandro como confidente de Laporta y su hermano Álvaro como interlocutor con la entidad bancaria, según varios medios catalanes.
Con el aval solucionado y Laporta instalado, Echevarría consolidó un rol que superó con creces el de un familiar bien relacionado: Xavi Hernández, entre otros, le considera la verdadera «mano derecha» del presidente.
Laporta, a su vez, ha defendido públicamente que Echevarría aporta «estabilidad al vestuario» y ha reconocido su influencia en la gestión cotidiana, normalizando su papel frente a la opinión pública.
El despido de Xavi y el poder oculto
No obstante, Xavi Hernández lo definió como la persona que «tiene más mando que Laporta». «Quien tomó la decisión de apartarme como entrenador fue Alejandro», afirmó, acusándole de decidir en una reunión en la que participaron Deco y Bojan, sin comunicarlo directamente a Xavi.
La figura emblemática del club azulgrana relató en La Vanguardia que fue Echevarría quien le informó de que la mayoría de los directivos no veían viable su continuidad y que, tras semanas de incertidumbre, comprendió que esa posición era definitiva. Para Xavi, el momento clave ocurre cuando «comienzan a decidir los demás» —refiriéndose explícitamente a Echevarría— momento en el que ya había perdido respaldos como Jordi Cruyff o Mateu Alemany.
Como era de esperarse, Laporta negó rotundamente estas declaraciones y defendió su derecho a tomar decisiones, pero no desmintió de forma contundente la influencia de Echevarría, a quien continúa presentando como un colaborador esencial.
El resultado es un Barça en el que el límite entre el presidente y su entorno más cercano se diluye, y en el cual la figura de Alejandro Echevarría se ha transformado ya en uno de los principales focos del debate sobre quién ostenta el verdadero poder en el club, a dos días de unas nuevas elecciones.

