David Villa (44) y su transición tras el fútbol: inversión, lanzamiento de marca personal y rol como nuevo consejero en el Atlético de Madrid

David Villa, nuevo consejero del Atlético de Madrid El máximo anotador en la historia de la selección española acaba de ser nombrado para un cargo relevante dentro del club rojiblanco.

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David Villa ya no anota goles, pero continúa ligado al fútbol. El máximo goleador histórico de la selección española ha transformado su retirada en una trayectoria centrada en la gestión, proyectos formativos y ahora en un rol institucional en uno de los clubes clave en su carrera, el Atlético de Madrid.

De ser un ícono en el campo a convertirse en un directivo con autoridad, la vida del asturiano fuera del fútbol profesional refleja a alguien que se rehúsa a dejar el juego, simplemente ha cambiado su posición en el terreno.

Su primer movimiento importante tras el adiós a las canchas fue crear una marca personal: DV7. Bajo esta marca, Villa fundó una red de academias internacionales, las DV7 Soccer Academy, presentes en diversos países y con un método que combina tecnificación, formación integral y una sólida base en valores.

La idea es sencilla: trasladar al fútbol base todo lo aprendido en casi veinte años de alto nivel, estructurado en una organización que funciona como una empresa global. Villa, su imagen y experiencia constituyen la marca comercial que abre puertas a jóvenes, familias y clubes locales.

Este espíritu emprendedor también le impulsó a incursionar en el mercado estadounidense, al que está familiarizado tras su etapa en New York City FC.

David Villa, durante una rueda de prensa con el Vissel Kobe.

David Villa, durante una rueda de prensa con el Vissel Kobe. EFE

Mediante DV7, se unió al proyecto del Queensboro FC, un club de la USL radicado en Queens (Nueva York) que nació con la idea de convertirse en un referente para el talento local. Villa asumió el rol de copropietario y figura pública del equipo, un paso lógico para quien buscaba evolucionar de jugador a dirigente.

Aunque el proyecto no alcanzó las expectativas originales, dejó clara la intención del «Guaje»: no solo formar a niños, sino también participar en la toma de decisiones.

Un club de fútbol

Su próximo movimiento significativo se dio en España, lejos del foco principal de la Primera División. Su grupo adquirió el CF Benidorm, un club con historia en el fútbol modesto valenciano, donde Villa asumió la vicepresidencia y se convirtió en referencia institucional.

Tras años en categorías inferiores, el club se transformó en un laboratorio para el modelo DV7: reestructuración, impulso a la cantera, profesionalización de áreas claves y un plan para devolver al Benidorm al fútbol semiprofesional e incluso a niveles más altos a medio plazo.

Una vez más, el apellido Villa sirve como marca y, sobre todo, como carta de presentación para atraer jugadores, técnicos e inversores.

Mientras construía este pequeño imperio ligado al balón, el exdelantero también tuvo que afrontar el desgaste natural que conlleva ser una figura pública tan expuesta.

Su nombre apareció vinculado en titulares por acusaciones de acoso por parte de una exbecaria de New York City FC, un caso investigado que, más allá de resoluciones internas, supuso un golpe a la imagen limpia que mantenía tras su papel en Sudáfrica 2010.

Este detalle es ineludible al analizar su vida tras el fútbol: a sus logros deportivos y empresariales se suma una sombra que ha condicionado parte del debate público sobre su persona en los últimos años.

Vuelve al Atlético

A pesar de ello, Villa ha seguido ganando protagonismo en la gestión. Su último movimiento lo lleva de regreso al lugar donde ganó una Liga emblemática en 2013-14: el Atlético de Madrid.

Con la llegada de un nuevo accionista mayoritario y la reorganización del poder dentro del club rojiblanco, el asturiano ha sido nombrado consejero delegado, la máxima autoridad ejecutiva en la gestión diaria de la entidad.

Un avance significativo que lo posiciona no solo como asesor o embajador, sino como una figura clave en la estructura de mando del Metropolitano. Quien celebró goles en el Calderón, ahora está en el palco y las salas donde se deciden fichajes, tácticas y presupuestos.

Este nombramiento sigue la lógica que ha guiado toda su etapa postfutbolística: aprovechar su experiencia, red de contactos y reputación para influir en el fútbol desde lo más alto.

Desde diseñar metodologías para la formación infantil hasta administrar un club local, y luego llegar a la primera línea de un gigante de La Liga, es un trayecto que presenta a un Villa diferente, pero coherente con su ambición competitiva: mantenerse crucial, aunque ahora el balón sea un Excel y el área, una sala de juntas.

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