Venezolanos identifican en telenovela al militar acusado de sus torturas y detenciones en EE.UU.

Rafael Quero Silva

Fuente de la imagen, Cortesía Diario El Impulso

    • Autor, Ángel Bermúdez
    • Título del autor, BBC News Mundo
  • 11 marzo 2026
  • Tiempo de lectura: 11 min

María Elena Uzcátegui experimentó una combinación de emociones que oscilaron entre la incredulidad y la ira cuando supo que Rafael Quero Silva, un militar venezolano al que ella y otros cuatro compatriotas señalan de torturador, trabajaba como extra en telenovelas en Miami.

Entre los años 2013 y 2014, el teniente coronel Quero Silva ejerció como comandante del Destacamento 47 de la Guardia Nacional Bolivariana (GNB) en Lara, región situada en el centro-occidente de Venezuela.

Desde este cargo, lideró la represión de las manifestaciones contra el gobierno de Nicolás Maduro y, según relata Uzcátegui, fue él quien dirigió personalmente el allanamiento de su hogar y su arresto, tras lo cual fue recluida en la prisión de Uribana, convirtiéndose en la primera mujer encarcelada por motivos políticos en esa cárcel de máxima seguridad.

"Al enterarme, me cuestioné: ¿Qué está pasando?, ¿cómo puede ser que alguien acusado de torturas, responsable de la muerte y el sufrimiento de tantas personas, ahora viva libremente en Estados Unidos, además trabajando como actor? Era imposible creerlo. Tras todo lo que hizo en Venezuela, ¡qué enorme injusticia!", comentó Uzcátegui a BBC Mundo.

En 2018, la noticia de la presencia de Quero Silva en Miami se difundió rápidamente cuando miembros de la diáspora venezolana lo identificaron al verlo interpretando, entre otros papeles, a un policía en la telenovela "Mi familia perfecta" transmitida por Telemundo.

En el caso de Uzcátegui, quien para entonces residía en Colombia, se enteró poco tiempo después cuando el FBI la contactó en el marco de una investigación relacionada con el exmilitar venezolano.

Pasaron siete años para que aquella indignación diera paso a la sorpresa y, en parte, a la esperanza.

Rafael Quero Silva, vestido como policía durante su participación en la novela "Mi familia perfecta" en Telemundo.

Fuente de la imagen, Telemundo

Cerca de la deportación

A finales de febrero de 2025, agentes del Servicio de Control de Inmigración y Aduanas (ICE) detuvieron en Miami a Quero Silva, calificándolo como "extranjero ilegal y criminal venezolano".

Según medios de EEUU, las autoridades migratorias confirmaron que el exmilitar ingresó en 2016 al país y permaneció más allá del tiempo autorizado por su visa.

La detención causó un fuerte impacto en Uzcátegui, quien nuevamente se mostró incrédula, aunque desde una óptica más esperanzadora.

"Al saber que lo habían capturado, quedé en shock, porque lo impensable se concretó. No podía creerlo. Estuve en un estado de incertidumbre. Incluso lloré; sentí sentimientos contradictorios que no sabía cómo procesar", relató Uzcátegui.

Tras su arresto, Quero Silva fue sometido a un procedimiento migratorio que culminó en noviembre con un juez que determinó que "había cometido violaciones a los derechos humanos en Venezuela" y ordenó su expulsión del país.

Actualmente detenido en el centro para migrantes Krome en Miami, Quero Silva apeló la decisión para evitar la deportación.

Irónicamente, Uzcátegui tampoco quiere que sea deportado, pues ello impediría que enfrente la demanda civil que ella y otros cuatro venezolanos presentaron contra el exmilitar en tribunales estadounidenses.

Primer militar venezolano acusado por sus víctimas

Agentes de la Guardia Nacional Bolivariana vestidos de verde y usando cascos disparan.

Fuente de la imagen, AFP via Getty Images

La demanda contra Quero Silva se fundamenta en la Ley de Protección a las Víctimas de Tortura (TVPA). Se le imputa haber ordenado, aprobado y supervisado torturas contra manifestantes y detenidos, incluidos los cinco demandantes.

La acción legal se inició a finales de 2025 con asesoría jurídica del Centro Guernica 37, una ONG internacional enfocada en la defensa de los derechos humanos y la responsabilidad.

Almudena Bernabéu, codirectora de esta organización, señala que optaron por un proceso civil en lugar de penal porque en Estados Unidos solo el Departamento de Justicia puede iniciar causas penales, aunque eso no resta importancia al caso.

"El juicio civil se desarrolla bajo un juez con experiencia penal y un jurado de 12 personas que determina la culpabilidad. El procedimiento es equivalente a un proceso penal en cuanto a formalidades, aunque la resolución no implicará absolución o condena, sino daños punitivos y compensación económica por el daño sufrido", explicó a BBC Mundo.

El proceso también tiene un significado simbólico importante dentro del contexto de las denuncias por violaciones a derechos humanos en Venezuela desde la llegada del chavismo al poder.

"Es la primera acción legal contra miembros de las fuerzas de seguridad venezolanas en tribunales nacionales. Hubo intentos en Argentina contra Maduro que fracasaron por inmunidad, y en España también hubo esfuerzos fallidos. Esta demanda civil, que continúa adelante, es la primera de su tipo y es relevante para la comunidad venezolana", indica Bernabéu.

Andrés Colmenarez, uno de los cinco demandantes, resalta un aspecto que diferencia este caso: "Es la primera vez que un militar venezolano es llevado ante la justicia por sus propias víctimas", comentó a BBC Mundo.

¿Un perseguidor ahora perseguido?

Rafael Quero Silva

Fuente de la imagen, Cortesía Diario El Impulso

La demanda civil contra Quero Silva fue presentada por cinco venezolanos que fueron detenidos en Barquisimeto, capital del estado Lara, por miembros de la Guardia Nacional Bolivariana durante las protestas antigubernamentales de 2013 y 2014.

"Quero Silva no solo ordenó y autorizó, sino que también participó directamente en la dura represión de las protestas. Trabajó mano a mano con la unidad de la GNB bajo su mando, involucrándose en la violencia contra los manifestantes, incluyendo su tortura mientras estaban bajo custodia", detalla el documento presentado en el distrito sur de Florida.

BBC Mundo solicitó una entrevista al equipo legal que defiende al exmilitar, pero hasta la publicación de esta nota no se obtuvo respuesta.

Los demandantes relatan que sufrieron torturas, maltratos, golpizas, humillaciones y privaciones de agua, alimentos, sueño, servicios higiénicos, llamadas telefónicas y contacto con sus familiares.

Además, uno de los demandantes recibió un disparo en el abdomen, y otro fue herido con perdigones a corta distancia en la espalda y el rostro por agentes de la GNB.

El documento añade que Quero Silva "ordenó y supervisó de manera directa la tortura a detenidos en el Destacamento 47, incluyendo a tres de los demandantes".

Una de esas tres personas es María Elena Uzcátegui.

«La reina de la guarimba»

Decenas de efectivos de la GNB en un jardín junto a un edificio.

Fuente de la imagen, Cortesía: María Elena Uzcátegui

Más de una década después, Uzcátegui sostiene que aún no comprende por qué Quero Silva mostró tanto interés en ella.

Aclara que, aunque participó en las protestas que comenzaron en febrero de 2014, nunca tuvo un papel destacado.

"Me sumé a las protestas como millones de venezolanos, apoyando en diversas tareas: atendiendo heridas, llevando suministros, resguardando a estudiantes en mi vivienda, dándoles comida y otras acciones similares. Algo que mucha gente hacía", recuerda.

Por ello, le sorprendió sobremanera el gran despliegue de la GNB en su edificio el día de su arresto en septiembre de 2014, y el hecho de que Quero Silva liderara personalmente el allanamiento.

"Fue un operativo como si estuvieran persiguiendo a Carlos el Chacal", comenta.

Relata que la GNB bloqueó todas las entradas al conjunto residencial donde vivía y, tras no poder entrar al golpear la reja, aprovecharon cuando ella abrió la puerta a su hermana abogada, quien acudía para brindarle apoyo legal.

En el hogar se encontraban Uzcátegui y una decena de manifestantes a quienes ella ofrecía refugio debido al aumento de la represión en las calles.

No puede precisar la cantidad exacta de agentes que ingresaron, pero estima entre 20 y 30. Entre ellos estaba Quero Silva, quien pronto manifestó un interés personal hacia ella.

"Una guardia femenina me dijo: ‘Señora, ¿sabe por qué venimos? Porque vinimos por usted’. Ahí comenzó todo. Quero Silva me advirtió que debía guardar silencio y que no tenía derechos", relata.

El comandante la denominó la reina de la "guarimba", término usado en Venezuela para designar las protestas callejeras contra el gobierno.

"Él me apodó así, la reina de la guarimba. No sé si fue un capricho. Jamás he logrado entenderlo. Creo que se obsesionó conmigo, quizás para convertirme en un ejemplo y disuadir a otros. Me usó como ejemplo para tratar de detener las protestas", señala Uzcátegui.

Al momento de su detención, Quero Silva mostró satisfacción: "Agarrándose el chaleco, me dijo: ‘Te busqué tanto tiempo y finalmente te encontré. Me voy contento porque te llevo como mi trofeo’", relató la mujer.

María Elena Uzcátegui usa unos lentes de montura vinotinto y una camisa rosada. Esta sentada en un sofá de rayas negras y blancas.

A partir de ese momento, Uzcátegui inició un calvario que se prolongó por cerca de cuatro meses.

Inmediatamente tras su detención, fue trasladada junto a otros arrestados al destacamento 47.

"Nos encerraron en una habitación donde estaba Quero Silva. Él comenzó a insultarnos, diciéndonos que no éramos hijos de Dios y que terminaríamos en la cárcel de Uribana, donde seríamos violados. Nos humilló con todo tipo de palabras para hacernos sentir mal", relata.

Posteriormente los llevaron a una sala donde, según cuenta, les aplicaron la llamada "tortura de la luz blanca".

"Te mantienen con una luz blanca encendida desde un día hasta el siguiente sin permitirte cerrar los ojos. Si lo haces, te golpean. En mi caso no recibí golpes porque mantuve los ojos abiertos, pero los otros sí fueron golpeados en la cabeza", explica.

Uzcátegui afirma que escuchó a Quero Silva ordenar cómo se trataba a los detenidos y lo considera responsable directo de todo lo que padeció desde entonces.

Aunque solo después de 24 horas de detención pudo beber o comer, las condiciones en el destacamento 47 eran más soportables que las que enfrentó luego durante casi tres meses en la prisión de Uribana. Allí compartió espacio con presos comunes y fue recibida por la directora con un amenazante "Bienvenida al infierno".

Permaneció la primera semana en "el tigrito", una celda de castigo sin ventanas ni ventilación. Luego vivió en condiciones de insalubridad extrema, con escaso acceso a agua potable, hambre constante y solo un uniforme que debía usar casi sin ropa interior.

Durante su encierro, sufrió sarna, estuvo privada de sus medicamentos para asma y tiroides, desarrolló un problema cardíaco y perdió alrededor de 13 kilos de peso.

A ello se sumaron amenazas permanentes, humillaciones y abusos sexuales.

"Una vez le dije a mi hermana que prefería suicidarme antes que vivir así", relata.

María Elena Uzcátegui, vestida de fucsia, en la época en la que estaba detenida en la cárcel de Uribana. Frente a ella hay un hombre de espalda con un chaleco que dice Guardia Nacional Bolivariana.

Fuente de la imagen, Cortesía María Elena Uzcátegui

Durante su estancia de tres meses en Uribana, familiares y amigos hicieron múltiples gestiones para lograr su liberación, que finalmente se consiguió en diciembre de 2014 por motivos de salud.

No obtuvo libertad plena, sino arresto domiciliario hasta 2017, cuando huyó vía terrestre a Colombia, donde vivió cinco años gracias a personas que la acogieron y apoyaron hasta migrar a EE.UU., donde reside el resto de su familia.

Uzcátegui atribuye a Quero Silva todas estas tragedias. Por eso, cuando se planteó su posible testimonio en el juicio migratorio contra él —una posibilidad que finalmente no se materializó— tenía la intención de decirle: "Estás ahora donde una vez estuve por tu abuso y poder".

"Me hubiera gustado decírselo. No sé si algún día tendré la oportunidad", comenta.

Respecto a la demanda civil, aclara que el objetivo no es la venganza sino la justicia.

"Buscamos justicia para todas las familias que lo perdieron todo, que perdieron a sus hijos. Sé que es solo una persona y que hay muchos en Venezuela y en EE.UU. que merecen lo que él está enfrentando. Que sirva de justicia para muchos, aunque sea por uno, por todos aquellos que no pudieron y por los que ya murieron", concluye.

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