El PP se niega a mantener un encuentro con Bolaños por la crisis iraní y asegura que ya ha remitido sus propuestas al Gobierno.
Las medidas del PP contemplan una reducción del IRPF, bajar el IVA de la electricidad, el gas y los carburantes al 10% y brindar ayudas a los sectores afectados por el incremento energético.
El Gobierno, sin la presencia de Pedro Sánchez, ha iniciado una ronda de contactos encabezada por Bolaños, incluyendo a Vox entre los interlocutores.
El PP ha registrado sus propuestas en el Congreso y el Senado y solicita que se voten la semana próxima para ofrecer una respuesta rápida a la crisis.
El ministro de la Presidencia, Félix Bolaños, contactó este martes con la portavoz parlamentaria del PP, Ester Muñoz, para explorar la posibilidad de una reunión debido a la crisis provocada por la guerra en Irán.
Desde la dirección popular se considera descartada esa reunión: «No estamos para alimentar el Instagram de nadie, ya cuentan con nuestras propuestas».
Los populares recuerdan que el acuerdo con Bolaños fue enviar por escrito sus propuestas, algo previsto para la mañana de este miércoles, y que el partido de Alberto Núñez Feijóo ya lo ha cumplido, según fuentes de su dirección.
«Por respeto, no daremos detalles del contenido de la conversación, pero tienen nuestras ideas a su disposición«, concluyen en Génova, donde insisten en que «ni el Gobierno ha solicitado una reunión al PP ni el PP está para fotos dadas las circunstancias».
De hecho, antes de la llamada del ministro, el PP ya dudaba de su participación en cualquier encuentro en Moncloa.
«Esperamos saber qué nos plantean; que indiquen cuándo, quién y con qué propósito», dijeron al comienzo de la tarde del martes. El Ejecutivo finalizó convocando una serie de contactos sin que el presidente Pedro Sánchez participe, delegando la interlocución en su principal colaborador, el ministro de Presidencia.
Feijóo llega a esta etapa de la crisis con un conjunto de propuestas elaboradas desde el lunes: el PP presentó un paquete de medidas económicas y ofreció a Sánchez su aprobación «ya en el Consejo de Ministros del martes».
El Gobierno no lo adoptó y, tras 48 horas, el PP ha registrado esas iniciativas en el Congreso y el Senado, además de enviarlas a otros grupos para debatirlas y «complementarlas» con iniciativas para la industria.
Este plan se sostiene en tres pilares económicos ante el impacto de la guerra de Irán: reducción del IRPF, alivio de la factura eléctrica y apoyos específicos a sectores muy afectados por el aumento del costo energético.
Génova presenta este paquete como un plan para «rescatar a la clase media», que ha sufrido pérdida de poder adquisitivo desde la anterior crisis de precios.
En el ámbito fiscal, el PP propone deflactar el IRPF hasta un 10% en los tramos inferiores, incrementar en un 10% el mínimo personal por contribuyente y duplicar el mínimo por hijo.
La intención es evitar que la inflación aumente la carga fiscal por actualización salarial y que las familias con hijos obtengan un alivio inmediato en su próxima declaración.
A esta deflactación se añade una reducción selectiva de impuestos indirectos relacionados con la energía.
Los populares plantean reducir al 10% el IVA de electricidad, gas y carburantes durante la crisis y eliminar el Impuesto sobre la Producción de Energía Eléctrica para abaratar la factura de la luz tanto para hogares como para empresas.
El tercer bloque se focaliza en la industria electrointensiva y en los sectores agrícola y pesquero, los más dependientes del gasóleo.
El PP propone una bonificación permanente del 80% en los peajes para grandes consumidores de energía, una mejora de su estatuto y una bonificación al gasóleo destinado a la agricultura y pesca, considerada «clave» para evitar que el aumento de costes cierre explotaciones y deje las flotas inactivas.
Con rapidez
La secuencia política es fundamental para entender la negativa a la foto con Bolaños. Feijóo presentó su plan el lunes y ofreció convertirlo en decreto en 24 horas, asumiendo el coste político de apoyar al Ejecutivo mientras se intensifica el conflicto en Oriente Medio.
El Consejo de Ministros del martes no incorporó ninguna de esas medidas y Moncloa se limitó a anunciar una ronda de contactos.
Mientras tanto, el PP ha tomado la iniciativa en las Cortes. Este miércoles ha registrado una proposición no de ley en el Senado y una moción en el Congreso con todas las medidas fiscales y energéticas, además de enviar los textos a los grupos y al propio Gobierno.
El propósito es que las Cámaras aprueben su plan la próxima semana, con rapidez, incluso antes de que Sánchez comparezca en el Congreso para explicar las decisiones del Ejecutivo.
Desde Génova destacan que el presidente del Gobierno «se ha ausentado» de esta convocatoria, a diferencia de lo sucedido en otras crisis internacionales.
«Sánchez se enfoca en la escenografía; nosotros, en las medidas», reiteran, vinculando la ausencia del jefe del Ejecutivo a su estrategia para evitar una foto conjunta con PP y Vox durante la guerra.
La configuración misma de la ronda de contactos rompe otro símbolo de la legislatura. Moncloa ha dejado de lado el cordón sanitario que mantenía frente a Vox e incluye al partido de Santiago Abascal en el grupo de consultas junto al PP.
En la oposición ven este gesto como indicativo de que el Gobierno busca compartir la carga política si la crisis económica se agrava.
La conclusión que transmiten los populares es que el escenario está claro: no habrá «reunión simbólica», pero el Gobierno dispone del texto con sus medidas. Y si Sánchez desea, puede adoptarlas y aprobarlas cuanto antes para mitigar el impacto económico de la guerra de Irán en España.

