Ciudad medieval de España fuera de La Rioja donde la uva monastrell produce vinos con 5.000 años de tradición

Este municipio del Altiplano mantiene una tradición vitivinícola con más de 5.000 años de antigüedad, destacada por la uva monastrell, bodegas accesibles al público y un significativo patrimonio medieval centrado en su castillo Foto: Vista de la localidad murciana que se ha convertido en uno de los grandes templos del vino en España. (Turismo Región de Murcia)

  • Explora el «balcón de la Sierra Norte de Madrid»: un pueblo medieval poco conocido rodeado de ríos y embalses
  • El pueblo medieval español levantado alrededor de un antiguo castillo que recuerda a La casa del dragón

Jumilla, situada en el norte de la Región de Murcia, se ha consolidado como uno de los principales destinos del enoturismo en España. Su paisaje dominado por viñedos, el castillo que se alza sobre la colina y una tradición vitivinícola con raíces milenarias convierten a este municipio del Altiplano en un punto de referencia para quienes desean combinar vino, historia y patrimonio durante su visita.

Entre colinas áridas y horizontes despejados se perfila una figura medieval que sobresale en el paisaje desde las alturas. Calles apacibles, bodegas con historia y una amplia herencia agrícola crean un entorno donde el tiempo parece discurrir con un ritmo distinto. Quien llega a este lugar se da cuenta pronto de que no es un pueblo común del interior: bajo su suelo se esconde una de las trayectorias vitivinícolas más antiguas del continente.

Una ciudad ligada al vino desde hace 5.000 años

Ese territorio es Jumilla, uno de los municipios vinícolas con mayor antigüedad en Europa. En su zona se han encontrado vestigios vitivinícolas que datan de hace más de 5.000 años, una tradición que se mantiene vigente hoy gracias a la Denominación de Origen Jumilla. Sus vinos, mayoritariamente elaborados con uva monastrell, una variedad mediterránea especialmente preparada para el clima seco y soleado del Altiplano murciano, resiste altas temperaturas y la escasez hídrica. Su piel gruesa y maduración tardía generan tintos intensos en color, con aromas a fruta madura —como ciruela o mora— y una estructura robusta que permite una gran complejidad en vinos de crianza.

La ciudad es parte de las tres rutas del vino certificadas de la Región de Murcia, junto con Bullas y Yecla. En Jumilla, el itinerario incluye visitas a bodegas históricas, museos especializados en vino y viñedos donde se explica de cerca el proceso de elaboración de sus tintos basados en la uva monastrell. Además, cada agosto la localidad celebra la Fiesta de la Vendimia de Jumilla, reconocida como Fiesta de Interés Turístico Regional, que comprende eventos tradicionales como la pisada de la uva, las cabalgatas de las carrozas del vino y la apertura de la Fuente del Vino, uno de los momentos más emblemáticos de la celebración.

Historia, naturaleza y patrimonio en el Altiplano murciano

Más allá del vino, Jumilla ofrece un patrimonio histórico que evidencia el paso de múltiples civilizaciones. El castillo que domina la ciudad comenzó a construirse en el año 713 sobre restos de fortificaciones previas, incluyendo su patio de armas de origen árabe y la Torre del Homenaje. En el centro histórico resaltan edificios religiosos como la Iglesia de Santiago, edificada desde el siglo XV y declarada Monumento Nacional, el Museo Arqueológico Jerónimo Molina, que exhibe piezas de la Edad del Bronce y del mundo íbero, o el Museo del Vino Juan Carcelén, que narra la tradición vitivinícola local.

El entorno natural también contribuye al atractivo del destino. Las sierras del Carche y de la Pila permiten realizar senderismo y actividades de turismo activo, al tiempo que en la zona se conservan vestigios arqueológicos valiosos, desde ciudades íberas como Coimbra del Barranco Ancho hasta pinturas rupestres del arte levantino declaradas Patrimonio de la Humanidad. Entre viñedos, historia y paisajes abiertos, Jumilla confirma que algunos de los grandes templos del vino español están situados fuera de los territorios más habituales.

La visita se complementa con un notable componente gastronómico. Entre los platos típicos para degustar en Jumilla destacan las gachamigas, el gazpacho jumillano, la carne de caza y las empanadas de patata, recetas propias de la cocina del Altiplano murciano que suelen acompañarse con vinos locales elaborados con uva monastrell. Para acceder a la localidad, la carretera principal conecta mediante las autovías A-3, A-30 y A-31, enlazadas con la N-334, que lleva directamente a la ciudad. También disponen de estaciones de tren cercanas en Hellín, Cieza y Villena, con conexiones diarias hacia Valencia, Alicante y Murcia.

  • Explora el «balcón de la Sierra Norte de Madrid»: un pueblo medieval poco conocido rodeado de ríos y embalses
  • El pueblo medieval español levantado alrededor de un antiguo castillo que recuerda a La casa del dragón

Jumilla, localizada en el norte de la Región de Murcia, se presenta hoy como uno de los destinos principales del enoturismo en España. Su paisaje dominado por viñedos, el castillo que se alza en la colina y una tradición vitivinícola milenaria hacen de este municipio del Altiplano un referente para quienes combinan vino, historia y patrimonio en su viaje.

Scroll al inicio