En su etapa inicial con las inversiones, el jugador uruguayo cometió errores significativos, como apostar por un desarrollo inmobiliario que no cumplió con sus expectativas.
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Con 39 años, Luis Suárez se encuentra en el tramo final de su carrera en el Inter Miami, por lo que hace tiempo decidió abrir una ventana hacia su vida fuera del campo para detallar cómo construyó un conjunto de negocios que actualmente genera millones de euros anuales y da empleo a cientos de personas en varios países.
El salto del vestuario a la gestión empresarial, no obstante, no fue inmediato. En una entrevista para Forbes, el delantero reconoció que alcanzar el éxito financiero requiere una preparación que el mundo del fútbol pocas veces ofrece.
También reflexionó sobre los peligros de las inversiones mal orientadas y destacó la importancia de contar con personas de confianza para proteger el patrimonio construido tras años de esfuerzo y dedicación profesional.
Uno de los aspectos más reveladores de su testimonio hace referencia a la limitada educación financiera que reciben los futbolistas jóvenes. El propio Suárez admitió que en sus primeros pasos cometió errores importantes, como apostar por un proyecto inmobiliario que no prosperó según sus planes.
«Nadie te enseña a manejar el dinero», explicó el goleador, refiriéndose a un entorno en el que muchos deportistas terminan siendo víctimas fáciles de proyectos poco claros.
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Tras esa experiencia, optó por proteger sus inversiones y delegar la gestión de su patrimonio exclusivamente en su círculo familiar más cercano.
Con el paso del tiempo, ese aprendizaje se tradujo en proyectos concretos. Entre ellos destaca Chalito, su cadena gastronómica especializada en milanesas, que ya cuenta con 22 locales en Europa y genera ingresos anuales aproximados de 21 millones de euros.
La diversificación del negocio
La idea empezó a tomar forma durante su etapa en el FC Barcelona, cuando compartía vestuario con Lionel Messi y Neymar. En aquel entonces, solía visitar con su familia un restaurante en Castelldefels que inspiraría este proyecto.
Según el delantero, la clave del crecimiento no estuvo en explotar su fama, sino en dar prioridad a la calidad del producto. «La protagonista tenía que ser la comida», resumió.
El grupo gastronómico evolucionó hasta llevar a cabo una inversión reciente de 10 millones de euros en una planta de producción masiva que abastecerá nuevos locales en Madrid, Barcelona y futuras sucursales en aeropuertos bajo la marca «Mila and Go».
Sin embargo, la diversificación de sus negocios no se limita a la gastronomía. Con la mirada puesta en sus raíces en Montevideo, Suárez también impulsó la Ciudad Deportiva LS, un complejo de alto rendimiento que nació del simple deseo de construir una cancha de fútbol cinco.
Actualmente, ocupa ocho hectáreas y acoge a miles de socios, combinando infraestructura deportiva de calidad con espacios diseñados para actividades familiares, una combinación que demuestra su capacidad para identificar oportunidades en necesidades reales del mercado.
De cara al futuro, el proyecto que más entusiasma al delantero es el Deportivo LSM, el club que fundó junto a Messi. Con la proximidad del retiro deportivo, Suárez imagina un crecimiento sostenido de la institución y se plantea un objetivo ambicioso: competir en la Copa Libertadores antes de 2030.
Para el «Pistolero», dirigir un club o gestionar una empresa requiere la misma mentalidad que lo llevó a la cima del fútbol: proteger lo construido, valorar la honestidad del entorno y asumir cada decisión financiera con máxima responsabilidad.

