Atlético de Madrid domina al Tottenham y avanza con confianza a los cuartos de final de la Champions League

Griezmann y Julián Álvarez celebran uno de los goles del Atlético de Madrid. El conjunto colchonero volvió a desplegar su versión más dominante y sacó provecho de los errores graves de los ingleses para sentenciar la eliminatoria en el partido de ida.

El Atlético de Madrid ya se vislumbra en los cuartos de final del torneo más prestigioso a nivel mundial. La versión de los grandes encuentros de esta campaña hizo su aparición fulminante nuevamente para sentenciar de forma temprana a un Tottenham marcado por fallos imperdonables.[Así vivimos la victoria del Atlético de Madrid ante el Tottenham en Champions League]

La eliminatoria se decidió en apenas quince minutos. Ese fue el tiempo en que el equipo inglés se provocó tres autogoles que fueron motivo de celebración para el Metropolitano. El Atlético aceptó esos regalos, bajó el ritmo y anotó con facilidad ante un adversario claramente descompuesto.

Ya nadie imagina sufrimiento en el partido de vuelta. El Tottenham no genera temor, mientras que el equipo colchonero incrementa su confianza paso a paso. Una campaña que amenazaba con el fracaso recupera fuerza en pleno marzo y a este plantel le es posible volver a entusiasmarse.

Llorente celebra su primer gol ante el Tottenham.

Llorente celebra su primer gol ante el Tottenham. REUTERS

La pesadilla de Kinsky

En este enfrentamiento entre Premier y La Liga no hubo distinción. El Atlético irrumpió con furia en el terreno, alentado por un Metropolitano vestido de gala, y los errores infantiles del Tottenham completaron el trabajo. La mezcla constituyó una combinación devastadora para los rojiblancos, que prácticamente tienen un pie en los cuartos de final.

Los jugadores de Simeone apostaron nuevamente por la valentía, y cuando optan por atacar suelen darse acontecimientos importantes. Gracias a la presión inicial, Lookman puso un centro peligroso que no encontró rematador en los minutos iniciales, una jugada que anticipó lo mucho que estaba por venir.

A los cinco minutos arrancó el espectáculo protagonizado por el Tottenham en el Metropolitano. Kinsky, el portero suplente con apenas dos partidos jugados en la temporada y al que le otorgaron la titularidad en Champions, inició su función particular.

El portero checo perdió el equilibrio al intentar despejar un balón. El obsequio lo aprovechó Lookman, quien asistió a Julián Álvarez, y este a Llorente. El español, llegando desde atrás, se situó en el punto de penalti para empujar con facilidad y abrir el marcador.

El Tottenham tardó diez minutos en llegar al área rival por primera vez. Un disparo de Tel desde fuera del área fue detenido sin complicaciones por Oblak, pero el espectáculo iba a continuar con más sorpresas.

Antes de cumplirse el cuarto de hora, Llorente luchó por un balón, Van den Ven resbaló accidentalmente y dejó a Griezmann en situación de uno contra uno frente a Kinsky. En esta ocasión el portero no tuvo responsabilidad, pero tampoco logró impedir el 2-0.

Kinsky, consolado por sus compañeros.

Kinsky, consolado por sus compañeros. REUTERS

Habían aparecido acróbatas y funambulistas, pero los payasos faltaban. El espectáculo tenía reservada una nueva función para el minuto siguiente, nuevamente con Kinsky como protagonista.

Al intentar despejar un pase fácil, el portero dio una patada al vacío en lugar de al balón, permitiendo que Julián Álvarez firmara el tercero en la línea de gol. Tres goles en quince minutos, todos derivados de errores graves que no se pueden permitir en la élite, y menos en la Champions League, definieron la eliminatoria.

Tudor, entrenador del Tottenham y responsable de la titularidad de Kinsky, admitió su error y recriminó al guardameta. Decidió sustituirlo tras el tercer tanto. El portero checo se retiró rápido a los vestuarios, acompañado por el consuelo de varios compañeros, entre ellos Vicario, quien recuperó su lugar en el once inicial.

Julián Álvarez, con su particular celebración.

Julián Álvarez, con su particular celebración. REUTERS

Para entonces, el Atlético estaba desatado. Con la intensidad de aplastamiento activada, similar a la exhibida en la Copa del Rey ante el Barça, logró el cuarto gol a los 22 minutos. Un disparo de falta perfectamente colocado por Griezmann se envenenó, Vicario hizo una gran parada, pero Le Normand aprovechó el rechace para enviar el balón al fondo de la red.

La situación era dramática para el Tottenham, aunque logró reaccionar con un gol de Pedro Porro antes de la media hora. Fue una auténtica goleada que podría haber tenido aún mayor diferencia si un remate de los Spurs al palo hubiera sido más certero o si Llorente hubiera acertado justo antes del descanso.

La fiesta continúa

El dominio del Atlético prosiguió en la segunda mitad. El Tottenham era una sombra que se desintegraba sin que apareciera opción alguna para una remontada. No frente a un Atleti que no quería sobresaltos.

Aun así, Oblak tuvo que intervenir con una parada exquisita ante un disparo de Richarlison. Curiosamente, esa acción originó el quinto gol rojiblanco.

El despeje, un pelotazo al aire en el ambiente madrileño, fue convertido en un tesoro por Griezmann gracias a un toque magistral. La asistencia a Julián Álvarez concluyó como era de esperar. Con el campo despejado, el jugador avanzó metros, encaró mano a mano en el área y no desaprovechó la oportunidad. La fiesta en el Metropolitano parecía no tener fin.

En ese ambiente festivo, la afición disfrutó y pudo brindar una calurosa bienvenida a Pablo Barrios. El canterano regresó tras un mes alejado por lesión y fue ovacionado de manera significativa, al igual que Marcos Llorente, ídolo absoluto.

Sumándose a la serie de fallos del encuentro, el Atlético de Madrid cometió un error en su área que fue castigado rápidamente por Solanke, quien recortó distancias y recordó a los dirigidos por Simeone que nadie puede relajarse en la Champions.

El Metropolitano también le dedicó muestras de cariño a Griezmann en su sustitución, por si todavía contempla la opción de partir hacia Estados Unidos. El Atlético se vislumbra ya en cuartos de final de la Champions, y quizá evite encontrarse nuevamente con el Barça en esa fase.

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