Xavi relata el rechazo de Laporta a Messi antes de las elecciones y su respuesta posterior

Xavi Hernández y Joan Laporta, en la presentación del primero como entrenador del Barça en 2021 El exentrenador del Barça critica en una entrevista al presidente saliente y candidato cuando las elecciones están próximas a realizarse, el 15 de marzo.

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Xavi Hernández ha utilizado la campaña electoral del Barça para ajustar cuentas con Joan Laporta, responsabilizándolo directamente del fracaso en el retorno de Leo Messi al club en 2023.

Sus declaraciones, ofrecidas en una entrevista a La Vanguardia tras año y medio de silencio, impactan fuertemente en una carrera hacia las urnas planteada como un plebiscito sobre el modelo de liderazgo vigente.

A pocos días de los comicios, el excapitán y exentrenador azulgrana se presenta como un testigo privilegiado de esta etapa y afirma que ya no tiene nada que perder: «Ahora sólo deseo revelar la verdad».

Según su versión, el punto de inflexión ocurrió en el verano cuando el club intentó reactivar la historia con Messi: sostiene que el argentino «estaba fichado» desde enero de 2023, con la «luz verde de LaLiga» y negociaciones avanzadas con el propio jugador tras su título mundial.

Indica que Laporta llegó a tratar el contrato con Jorge Messi y que la idea era un último ciclo del ’10’ en el renovado Camp Nou, pero todo se vino abajo cuando el presidente decidió dar marcha atrás.

El momento decisivo, en palabras de Xavi, fue una charla privada con Laporta en la que, según su relato, el presidente confesó su miedo a compartir protagonismo con Messi. «Me dijo literalmente que si Messi regresaba, le haría la guerra y que no podía permitírselo», revela el exentrenador.

Además, refuerza la acusación con una afirmación contundente: «Messi no volvió al Barça porque Laporta no quiso. Es falso que su padre solicitara más o que LaLiga se opusiera».

Laporta y Messi, tras la conquista de la Copa del Rey 2021

Laporta y Messi, tras la conquista de la Copa del Rey 2021 EFE

En términos personales, Xavi reconoce que todo este proceso dañó fuertemente su relación con el argentino. Detalla que, cuando Laporta canceló la operación, Leo dejó de contestar sus llamadas y llegó a pensar que él formaba parte del «entramado» que había impedido el fichaje.

Con el paso del tiempo, asegura que lograron reparar el vínculo y actualmente mantienen una comunicación habitual, aunque se mantiene reservado sobre la opinión del rosarino acerca del actual proceso electoral: «Hablamos sobre las elecciones, pero son cuestiones privadas. Prefiero no opinar, aunque imagino que conocen su posición, ¿no?».

La crítica no se queda solo en la figura del presidente. Xavi apunta también al círculo cercano de Laporta, principalmente a Alejandro Echevarría, a quien describe como la verdadera figura de poder dentro del club y a quien responsabiliza de liderar su cese.

El responsable de su destitución

Relata encuentros donde Echevarría cuestiona abiertamente a su cuerpo técnico, la preparación física y el plan deportivo, y denuncia que desde ese entorno se promovió una «campaña mediática» en su contra y se difundió en el vestuario la idea de que él pretendía vender a jugadores clave como Sergi Roberto, Araújo, Pedri o Raphinha.

«No se puede depender de personas que no son leales», concluye, negando haber presentado una lista de diez bajas como se filtró desde el club.

Paralelamente, Xavi declara su desvinculación total del Barça institucional y deportivo, aunque su testimonio irrumpe intensamente en la lucha por el poder. «No regresaré jamás al Barça. Ya cumplí mi ciclo como jugador y entrenador», afirma.

Aun así, insiste en que el club precisa un «cambio completo» y aclara que su intención no es hablar desde el resentimiento, sino alertar a los socios de que «el Barça no está funcionando correctamente».

Sus críticas reviven el debate sobre el liderazgo presidencialista de Laporta justo cuando el principal rival, Víctor Font, intenta transformar las elecciones en un referéndum entre ese sistema y una estructura más colectiva.

La entrevista también incluye trazos de autocrítica, aunque siempre subordinados a la idea de que la dirección paralizó el proyecto que él había comenzado a levantar.

Xavi Hernández y Deco, de fondo, escuchando una charla de Laporta en el vestuario

Xavi Hernández y Deco, de fondo, escuchando una charla de Laporta en el vestuario Europa Press

Xavi reconoce que su nivel de exigencia «fue decreciendo» y se critica por no haber renunciado cuando vio salir a ejecutivos como Jordi Cruyff o Mateu Alemany, aunque destaca que la generación actual de jóvenes -Lamine Yamal, Pedri, Balde, Cubarsí o Fermín- constituye la mejor herencia de su etapa.

Mientras la campaña avanza, su relato se transforma en munición política: en el fondo, la pregunta para los socios es si la «guerra» que Laporta intentó evitar con Messi no terminó estallando justo en la víspera de la cita con las urnas.

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