Oriol Cardona: «Conseguir la medalla de oro ha sido un logro gratificante y desafiante. He experimentado situaciones fuera de mi rutina habitual»

Oriol Cardona posa con la medalla de oro de los Juegos. El campeón olímpico de invierno rememora con EL ESPAÑOL su experiencia en Milano-Cortina y manifiesta las dificultades enfrentadas tras un cambio radical en su vida.

Más información: Oriol Cardona, oro olímpico en esquí de montaña y sucesor de Paquito Fernández Ochoa 54 años después

Casi tres semanas han pasado desde que Oriol Cardona alcanzó la cima en Milano-Cortina, aunque todavía relata esos días como si estuviera compitiendo en la pista.

En apenas 48 horas, el esquiador de montaña catalán obtuvo un oro histórico en el sprint y una medalla de bronce en el relevo mixto junto a Ana Alonso, posicionando a España en un lugar nunca antes visto en los Juegos de Invierno, más de medio siglo después del éxito de Paquito Fernández Ochoa.

Entremezclados con homenajes, entrevistas y desplazamientos, su vida se transformó bruscamente: «ni siquiera he tenido un momento para sentarme y valorar todo lo que he conseguido», admite.

En diálogo con EL ESPAÑOL, Cardona confiesa que aún procesa el impacto de sus dos premios. Describe la presión de competir como favorito, la ansiedad de jugarse cuatro años de esfuerzo en una final que dura menos de tres minutos y la «sensación de alivio» al cruzar la meta sabiendo que el oro era suyo.

Evoca la carrera casi paso a paso, desde quedar atrapado en segunda fila hasta el ataque decisivo para superar a los suizos y hacer historia.

La otra cara del éxito apareció 48 horas después, durante el relevo junto a Ana Alonso. Cardona reconoce que la euforia por el oro les pasó factura, que el equipo salió demasiado acelerado y que tanto la sanción como la diferencia con los suizos volvieron la final en un sube y baja emocional.

Entre la alegría del oro y la frustración parcial del bronce, el catalán ya fija la mirada hacia el futuro. Le quedan tres Copas del Mundo para cerrar una temporada tan exigente como inolvidable, y sueña con regresar a unos Juegos dentro de cuatro años.

Han pasado casi tres semanas desde que tocaste el cielo en Milano-Cortina ¿Has tenido ocasión de asimilar todo lo conseguido?

Si soy honesto, no. Han sido tres semanas muy intensas en las que ni siquiera he dispuesto de tiempo para sentarme tranquilo en casa y apreciar todo lo que alcancé en los Juegos.

Está claro que tu vida ha cambiado

Así es. Todavía es prematuro valorarlo del todo, pero creo que sí. Además, a nivel mental ha supuesto un avance y para el deporte en sí también ha sido significativo. Ahora tiene más visibilidad y eso para nosotros es un beneficio importante.

¿Esperabas una repercusión mediática tan notable?

No lo esperaba. Mi foco estaba en la carrera y en la competición. Eso es lo que sé hacer y para eso llevo mucho tiempo entrenando. Pero no estaba preparado para todo lo que vino después. No era consciente de lo que significaba ganar un oro desde el punto de vista mediático.

Oriol Cardona celebra su oro olímpico.

Oriol Cardona celebra su oro olímpico. REUTERS

Lo que ha ocurrido tras ese oro ha sido una experiencia enriquecedora, pero al mismo tiempo intensa. He vivido situaciones poco comunes para mí. Estoy muy agradecido por toda la atención recibida, aunque también siento la necesidad de descansar y desconectarme un tiempo.

¿Qué fue lo más complicado?

Lo más difícil ha sido la falta de pausa. Moverse de un lugar a otro sin poder disfrutar ni recuperar energías. Sin embargo, me quedo con lo positivo, era algo que deseaba hacer. Y si esto ayuda a que más personas conozcan el deporte, mejor aún.

En el plano deportivo, ¿cómo son las horas previas a una final?

Los días anteriores son más exhaustivos de lo habitual. Por mucho que te prepares, lo único que importa es estar en óptimas condiciones el día y la hora exactos. Es realmente complicado. Por eso, no es extraño que surja presión o se aumente la sensibilidad. Tuve la fortuna de contar con el apoyo de mi entorno en Bormio, que me ayudó a mantener la calma y disipar cualquier duda.

Esos fueron los días previos; durante la carrera todo fue fluido. Me sentía bien físicamente y mentalmente estaba tranquilo, relajado y confiado. Pensaba que era una competición más, similar a muchas otras que había disputado.

Te benefició dar normalidad al momento

Sin duda. Para mí, esa fue una de las claves. A veces la mente se llena de pensamientos, pero hay que buscar la forma de desconectarse. No quería enfocarme en que estaba en unos Juegos. Solo pensaba que si hacía lo que siempre hago, todo saldría bien.

Y así fue, una carrera impecable ¿Cuándo supiste que todo iba a tu favor?

De hecho, no fue exactamente la carrera ideal para mí. Quería, o al menos pretendía, llegar en primera posición a los rombos. Quedé un poco rezagado en la segunda salida, me quedé en segunda fila y tuve que forzar al salir de los diamantes. Ahí me dije: ‘Estás detrás, tranquilo. Cuando se abra un espacio, aprieta. Tienes tiempo para avanzar y colocarte adelante’.

El camino se amplió, encontré un carril al lado y fue en ese momento cuando apreté, al ponerme al lado de los suizos. La transición fue clave. Salimos al mismo tiempo con otro suizo, pero yo tenía más energía y pude despegarme.

Finalmente, no miré hacia atrás. Pensaba: ‘Da todo, aprieta, no pienses más que en continuar apretando. Hay que darlo todo, sin parar’. Ni siquiera era consciente de lo que sucedía a mi alrededor.

¿Son instantes donde te olvidas de todo?

Exactamente. Cuando iba un poco delante sentí que estaba en una burbuja. Solo existían mis pensamientos y la nieve. Nada más. Apreté sin descanso, solo pensaba en avanzar.

Lograste ventaja y pudiste recorrer con calma los metros finales ¿Hubo alguien en quien pensaste en ese momento?

Sí, aunque fue un pensamiento muy fugaz, en los últimos dos segundos. Miré atrás y no vi a nadie. Hasta ese instante no daba la victoria por segura, porque puede pasar cualquier cosa.

Pero fue un momento emotivo, porque miré detrás y vi que tenía asegurado el primer puesto; miré al frente y estaba ya en la recta final antes de la meta. Pensé: ‘Guau, ya soy campeón olímpico’. Luego miré al público, con toda la gente que había venido desde casa a animar: mi familia, mis amigos, todos estaban allí.

Oriol Cardona, instantes antes de ganar el oro olímpico.

Oriol Cardona, instantes antes de ganar el oro olímpico. REUTERS

Fue una experiencia indescriptible. Me sentía pleno de felicidad y pensaba que, tras años de sacrificio, el esfuerzo duro había sido recompensado. Pensé: ‘Guau, acabas de conquistar unos Juegos Olímpicos’.

Tu familia estará orgullosa y el deporte español celebró un oro en Juegos de Invierno tras más de cinco décadas

Sí. Venía con la etiqueta de favorito después de ganar recientes campeonatos y Copas del Mundo. Cargaba con mucha presión. Fue un momento liberador para decir: ‘Ya está. Has venido a hacer historia y lo has logrado. Has cumplido tu objetivo’.

48 horas después comenzaba la final de relevos con Ana Alonso ¿Cómo afrontasteis la final tras la euforia del oro olímpico?

Fue una mezcla de sensaciones. Justo al acabar los sprints ya pensaba en los relevos. De hecho, en la rueda de prensa comía arroz blanco. Ganas un oro y lo celebras comiendo arroz (risas)… Pero sí, estaba concentrado en los relevos.

Analicé con calma lo que estaba pasando y que esa victoria en los sprints demostraba que llegábamos fuertes. Creía que podíamos hacer un buen relevo, pero no podía confiarme. Existía el peligro de salir demasiado rápido por la motivación y acabar pagándolo.

Y creo que eso fue lo que ocurrió.

¿Os pasó factura ese inicio acelerado?

Sí. Considero que no gestionamos adecuadamente el relevo. Fue probablemente uno de los peores en los últimos años, tanto por resultado como por la diferencia con el primer puesto.

¿Influyó la sanción y el caos general vivido?

Fue una competencia complicada en todos los aspectos, no solo por la sanción. Sabía que debía esforzarme al máximo. De hecho, la segunda vuelta que realicé fue la más rápida de toda la final.

A pesar de ello, no fue suficiente para superar a los suizos, lo que nos dejó algo desmotivados, porque teníamos la ambición de conseguir otro oro. Al evaluar la situación de la carrera, que no se dio como esperábamos, la frustración fue palpable. Al final, salí de la final con lágrimas por la decepción de que no haya salido mejor.

¿No fueron lágrimas de alegría?

Fue un cúmulo de emociones, pero recuerdo pensar que no había hecho un buen trabajo o que la carrera no fue lo suficientemente buena. Quería un mejor resultado y creo que no supimos manejar la situación como debíamos.

Sin embargo, cuando nos confirmaron el bronce, fue un momento positivo; quedamos a solo tres segundos. Claramente fue un chute de alegría, al menos pudimos mantenernos en el podio. Fue una mezcla de sentimientos.

Tu ambición apunta al oro, pero con perspectiva ¿Cómo valoráis lo que habéis aportado al deporte español?

Sí, por supuesto. Hace meses hubiera sido complicado imaginar estar en el podio de estos Juegos, considerando la lesión que tuvo Ana.

Uno siempre espera más de sí mismo y me habría gustado hacerlo mejor, pero ahora, con tiempo y conforme vaya asimilando todo, lo veré con otra mirada. Desde una perspectiva más amplia. Un bronce en unos Juegos Olímpicos es un resultado destacado y estoy satisfecho con ello, aunque como deportista siempre se desea más. Supongo que es normal.

¿Qué opinas de Ana? Es un ejemplo tras todo lo que ha superado

Sí, absolutamente. Habrá atravesado momentos muy duros, habrá tenido meses en los que dudó mucho y sufrió enormemente. Pero afortunadamente su recuperación no ha retrocedido, que es fundamental: cuando se fuerza demasiado, luego se paga caro y en lugar de avanzar, se retrocede.

Creo que el equipo que la acompaña ha trabajado excelentemente. En este proceso de recuperación todos han hecho lo posible para que evolucionara bien y realmente ha sido fantástico que haya progresado diariamente sin retrocesos.

Ahora, tras brillar en los Juegos, ¿cuáles son tus próximos objetivos?

A corto plazo, concluiré la temporada. De hecho, el día 19 partimos a Italia para disputar las últimas tres Copas. Quiero finalizar esta temporada y, después de lo vivido, deseo estar presentes en los próximos Juegos dentro de cuatro años, pues ha sido una experiencia muy gratificante y me gustaría repetirla.

Quiero continuar porque la competición y los entrenamientos son mi vida desde hace muchos años, y me apasionan. Me motiva el camino que voy recorriendo y me gusta cómo es mi vida ahora. Creo que competir en otros Juegos sería una aventura hermosa y me gustaría buscar otro resultado como este.

Te quedan tres campeonatos ¿Vas con la intención de ganar?

La verdad es que no estoy seguro, ya que estos días han sido caóticos y no he entrenado bien. Llevo diez días sin poder entrenar adecuadamente. Hoy será la primera vez que pruebe los esquís desde la carrera del 21 de febrero, lo cual es bastante tiempo.

Por supuesto, intentaré competir para ganar las próximas Copas del Mundo, aunque consciente de que he estado casi parado durante mucho tiempo.

No quieres añadirte presión

Exactamente. Este año me preparé muy bien para los Juegos, y la carga emocional y física para ese momento fue enorme. Después, sentí una especie de relajación y liberación. Ahora quiero terminar la temporada porque me apetece competir y cerrar este ciclo, pero sé que si las cosas no salen perfectas, es normal.

Scroll al inicio