En 2024, el sector minero en España alcanzó un valor de 3.628 millones de euros y genera empleo para 30.234 personas distribuidas en 2.592 explotaciones

La urgencia de la transición energética se ha intensificado tras recientes sucesos internacionales. La confrontación abierta entre Estados Unidos e Israel contra Irán causó el cierre del estrecho de Ormuz, un pasaje marítimo vital para los mercados energéticos mundiales. Este cierre, impulsado por la especulación, ha provocado un aumento en los precios de la energía, evidenciando la dependencia europea de los combustibles fósiles y de otros países para completar el cambio hacia energías limpias.
Los minerales críticos resultan esenciales para avanzar en esta transición, y China se perfila como el principal proveedor. En este contexto, España destaca por su potencial para lograr la independencia energética. Según la Estadística Minera 2024 que publica el Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico, el sector minero español alcanzó un valor de 3.628 millones de euros y emplea a 30.234 personas distribuidas en 2.592 explotaciones.
A nivel de la Unión Europea, España sobresale por su ventaja geológica, siendo el único productor en el bloque de sepiolita y estroncio; el principal productor de espato-fluor y yeso; el segundo en cobre, mármol, magnesita y sales potásicas; el tercero en wolframio; y el cuarto en granito. Además, a nivel global, España lidera la producción de pizarra para cubiertas.
Estados Unidos intenta romper el monopolio que tiene China sobre los minerales raros, que impulsan la infraestructura, la industria y la defensa nacional estadounidense. Infobae en Vivo analizó las posibles consecuencias si China dejara de exportar estos minerales a América del Norte.
Su importancia para la transición energética
Entre las 34 materias primas críticas señaladas por Bruselas como esenciales para la industria verde y digital, cuatro se encuentran en el subsuelo español y son fundamentales, generando un valor de 830 millones de euros para el país. El primero es el cobre, imprescindible para la electrificación debido a su alta conductividad.
Los motores eléctricos, transformadores y redes de transporte energético demandan grandes cantidades de este mineral. Asimismo, los coches eléctricos pueden requerir hasta cuatro veces más cobre que los vehículos de combustión interna.
En segundo lugar está el wolframio, tradicionalmente utilizado para la industria militar, especialmente en la fabricación de blindajes y proyectiles perforantes. Hoy en día, este mineral es clave para la producción de herramientas industriales resistentes y ciertos componentes electrónicos y tecnologías energéticas avanzadas.
Otro mineral importante es el espato-flúor, vital para las industrias química y metalúrgica, principalmente en la fabricación de fluoropolímeros y aluminio, que intervienen en tecnologías energéticas. El cuarto mineral destacado es el estroncio, usado en cerámicas electrónicas, imanes y algunos dispositivos tecnológicos.
Las comunidades que concentran más minería

Gracias a la riqueza del subsuelo español, España se ha consolidado como una pieza clave dentro del entramado europeo, que inició con las estrategias de Bruselas para disminuir la dependencia en importaciones, tanto en la extracción como en el procesamiento de minerales críticos. Para esto, la Comisión Europea ha identificado siete proyectos estratégicos en España que abarcan desde la exploración minera hasta el refinado, reciclaje y desarrollo tecnológico.
En este marco, el Gobierno español prepara el Primer Plan de Acción para la Gestión Sostenible de las Materias Primas Minerales 2026-2030, enfrentando tres grandes retos: reducir la dependencia externa, promover la descarbonización de la economía y reforzar la competitividad industrial europea.
El ritmo de actividad minera no será homogéneo en todo el país, ya que algunas comunidades autónomas poseen una mayor concentración de minerales. Andalucía, con el 33,9% del valor de producción, encabeza el ranking, sustentada principalmente por los minerales metálicos de la Faja Pirítica Ibérica, una de las mayores provincias metalogénicas de Europa.
Le siguen Castilla y León con el 12%, Cataluña con el 11,1% y Galicia con el 8,7%. Estas cuatro regiones concentran más de la mitad del empleo y de la producción minera nacional. En cuanto a la composición de los materiales en el subsuelo español, se encuentran productos de cantera (36%), orientados mayoritariamente a la construcción; minerales metálicos (27%), con recursos clave para la transición energética; minerales industriales (25%), usados en química, cerámica y tecnología; además de rocas ornamentales (12%) como granito o mármol.

