Conflicto en Irán amenaza con reducir el crecimiento económico de España en 0,2 puntos y aumentar la inflación por encima del 3% antes del verano

Un análisis de Funcas señala que el impacto dependerá principalmente de la duración del conflicto, mientras que España enfrenta la crisis con una exposición limitada al petróleo que atraviesa el estrecho de Ormuz

El presidente del Gobierno ha realizado una declaración institucional en relación con la guerra en Irán y la amenaza comercial de Trump.

El enfrentamiento en Oriente Medio podría reducir en dos décimas el crecimiento económico de España y aumentar la inflación por encima del 3% antes del verano, según el informe de Funcas. En su primer estudio estimando el impacto de la guerra en Irán en precios y actividad económica en España, el ‘think tank’ anticipa un efecto contenido en el Producto Interior Bruto (PIB) para 2026, siempre que la confrontación bélica no supere los tres meses.

La escalada del conflicto tras el ataque de Estados Unidos e Israel a Irán la semana pasada ya se refleja en los mercados financieros y en el gasto de los españoles, con aumentos en los precios del petróleo y el coste al consumidor de la gasolina y otros combustibles. El cierre casi total del estrecho de Ormuz ha producido un incremento inmediato en los precios de la energía, con el combustible registrando una subida de 10 céntimos por litro en solo una semana y la electricidad encareciéndose un 13% respecto al mes anterior.

A medio plazo, Funcas prevé que, si la guerra en Irán se limita a tres meses, el Índice de Precios al Consumidor (IPC) podría superar el 3% antes del verano para luego bajar y aproximarse al 2,5% a finales de año, manteniéndose alineado con las previsiones previas al estallido del conflicto.

Las reservas mitigan el impacto en los precios

La respuesta de la economía española a esta crisis se produce mediante diversos canales: el aumento del coste energético afecta la producción, el consumo y la inversión, mientras que las exportaciones y el turismo sienten las consecuencias de la menor actividad económica global. La incertidumbre también puede inducir a que las empresas pospongan o paralicen decisiones de inversión.

Surtidores de una gasolinera Repsol,

Funcas indica que la economía mundial cuenta con algunos mecanismos de respaldo, como las reservas de hidrocarburos y la capacidad productiva ajena a la zona de conflicto, capaces de suavizar el impacto si la interrupción es temporal. En el caso de España, solo el 5% del petróleo y el 2% del gas natural licuado (GNL) que se consume circula por el estrecho de Ormuz. No obstante, una prolongación de la crisis que afecte infraestructuras críticas podría incrementar considerablemente el efecto negativo.

Aunque Funcas concluye que, si el conflicto se mantiene en el tiempo y no se generan daños severos en la infraestructura energética, el impacto para la economía española sería limitado, persiste el riesgo de una crisis más profunda si las tensiones escalan. El estudio resalta la relevancia de la duración y la intensidad del conflicto para estimar sus consecuencias, así como la necesidad de implementar políticas que protejan a los sectores más vulnerables frente a futuros choques energéticos.

La ampliación del conflicto pone en riesgo la economía

Según los expertos de Funcas, una guerra prolongada agotarÍa los recursos de emergencia y desorganizaría la cadena productiva global, provocando un aumento directo en los precios de la energía y otros productos. Los analistas recuerdan cómo la invasión de Ucrania alteró los mercados y elevó los costos para consumidores y empresas a nivel mundial.

Se analiza la importancia geoestratégica del Estrecho de Ormuz, por donde transita el 20% del petróleo mundial. Se explica cómo las tensiones entre Irán y Estados Unidos ponen en riesgo el mercado petrolero global.

No obstante, existen factores que podrían reducir la duración de la actual escalada en Oriente Medio. Entre ellos, destaca el estado del arsenal militar de Irán. Aunque conserva un número significativo de drones, las recientes ofensivas han debilitado su capacidad armamentística, lo que podría limitar el alcance del conflicto.

Otro punto relevante es el clima social en Estados Unidos, donde los expertos advierten que el apoyo público tiende a disminuir cuando la guerra comienza a impactar la vida diaria. En los últimos días, el precio de la gasolina ha superado los 3 dólares por galón, dato que incrementa el malestar social a pocas semanas de las elecciones de medio término. Además, los costes económicos de la intervención militar son elevados: cada misil empleado para derribar un dron equivale a una inversión cercana a los 4 millones de dólares, sumando presión a las finanzas públicas.

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