Distinciones religiosas y políticas entre sunitas y chiitas en el contexto de los conflictos de Medio Oriente

Un grupo de personas se manifiesta en Teherán contra los ataques de Estados Unidos e Israel. Alzan el puño y gritan. Muestran banderas de Irán y una mujer el retrato de un hombre con barba.

Fuente de la imagen, Majid Saeedi / Getty

    • Autor, Redacción
    • Título del autor, BBC News Mundo
  • 35 minutos
  • Tiempo de lectura: 6 min

Es la gran división del mundo musulmán: sunitas y chiitas.

La reacción iraní a los ataques de Israel y Estados Unidos, mediante el lanzamiento de misiles y drones contra sus vecinos suníes aliados de Washington en la región, ha evidenciado que las tensiones políticas y religiosas tradicionales en Medio Oriente continúan vigentes y determinan las posturas de diversos actores.

Para numerosos expertos, las discrepancias entre estas dos ramas del Islam recuerdan la complejidad de las relaciones entre los dos principales rivales en Medio Oriente: Arabia Saudita e Irán.

Previo a que los ataques conjuntos de Estados Unidos e Israel pusieran en aprietos al régimen islámico, ambos países estaban enfrascados en una intensa lucha por el control regional, una rivalidad de décadas que se agravó por la división religiosa.

Cada una de estas potencias sigue una rama distinta: Irán es mayoritariamente musulmán chiita, mientras que Arabia Saudita se considera la principal potencia musulmana sunita.

El conflicto reciente entre Israel y Hamás en la Franja de Gaza reflejó esta rivalidad, y ahora se ha reavivado con la respuesta de varios actores a los ataques de Israel y Estados Unidos, que entre otras pérdidas costaron la vida al líder supremo iraní, Alí Jamenei.

Después del ataque que acabó con Jamenei, Hezbolá respondió lanzando misiles y cohetes contra la ciudad israelí de Haifa, generando un nuevo foco de conflicto. Israel respondió bombardeando posiciones de Hezbolá en territorio libanés.

La milicia libanesa Hezbolá está compuesta por chiitas y es aliada del Irán de los ayatolás, que la ha apoyado y financiado desde hace años.

Otro grupo chiita en esta inestable zona son los hutíes de Yemen, que también mantienen alianzas con Teherán. Aunque aún no han respondido con acciones hostiles al ataque contra Irán, estrategas estadounidenses e israelíes temen que puedan intervenir atacando embarcaciones en el estratégico estrecho de Ormuz, como lo han hecho anteriormente.

Los rivales de Irán son los kurdos, sunitas considerados un pueblo sin Estado, distribuidos en países como Irak, Turquía e incluso Irán.

Grupos opositores kurdos en el exilio comentaron a la BBC que ya han diseñado planes para ingresar en territorio iraní y unirse a la lucha contra las fuerzas de los ayatolás.

Mohamed bin Salman

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La división entre sunitas y chiitas data del año 632, tras la muerte del profeta Mahoma, momento en que surgió una disputa por la sucesión del liderazgo musulmán que persiste hasta hoy.

Aunque ambas ramas han coexistido durante siglos, compartiendo creencias y prácticas, sunitas y chiitas presentan notables diferencias en doctrina, rituales, leyes, teología y estructura organizacional.

Sus líderes usualmente compiten también por la influencia.

De Siria a Líbano, pasando por Irak y Pakistán, muchos recientes conflictos han resaltado o incluso profundizado esta división, fracturando comunidades enteras.

Se explica a continuación en qué consisten estas dos ramas del Islam y sus características principales.

¿Quiénes son los sunitas?

Los sunitas constituyen la mayoría del mundo musulmán —se calcula que alrededor del 90% se identifican con esta corriente— y se consideran la facción más tradicional y ortodoxa del Islam.

El término suní o sunita proviene de la expresión «Ahl al-Sunna»: la gente de la tradición.

En este contexto, tradición alude a prácticas derivadas de las acciones del profeta Mahoma y sus seguidores más cercanos.

Así, los sunitas veneran a todos los profetas mencionados en el Corán, con énfasis especial en Mahoma, considerado el profeta final.

Los líderes musulmanes que lo suceden son vistos como figuras temporales.

A diferencia de los chiitas, los líderes y maestros religiosos sunitas históricamente han estado bajo control estatal.

La tradición sunita, con su máxima representación en Arabia Saudita, promueve una legislación islámica bien codificada y la adhesión a una de las cuatro escuelas legales existentes.

¿Quiénes son los chiitas?

Ayatola Jamenei

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Los chiitas surgieron como un grupo político: en su nombre literal «Shiat Ali», que significa el partido de Ali.

Ali era el yerno del profeta Mahoma, y para los chiitas, él y sus descendientes tienen el derecho exclusivo de liderar a los musulmanes.

Ali fue asesinado en medio de intrigas, violencia y guerras civiles durante su califato.

Sus hijos, Hassan y Hussein, tuvieron negado lo que consideraban su legítimo derecho para sucederlo.

Se cree que Hassan fue envenenado por Muawiyah, primer califa de la dinastía Umayyad, mientras que Hussein murió en batalla junto con varios miembros de su familia.

Estos sucesos forman la base del concepto chiita de martirio y sus ritos de duelo.

Además, su fe presenta un componente mesiánico distintivo.

Los chiitas cuentan con una jerarquía clerical dedicada a una interpretación abierta y constante de los textos islámicos.

Chiita en Arabia Saudita

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Se calcula que los chiitas suman actualmente entre 120 y 170 millones de seguidores, alrededor del 10% del total de musulmanes.

Constituyen la mayoría en Irán, Irak, Bahréin, Azerbaiyán y, según algunas estimaciones, Yemen.

También hay comunidades chiitas significativas en Afganistán, India, Kuwait, Líbano, Pakistán, Qatar, Siria, Turquía, Arabia Saudita y Emiratos Árabes Unidos.

El líder supremo iraní tenía una considerable influencia espiritual entre millones de chiitas que lo veneraban como intermediario entre los fieles y el mahdi, el imán oculto que, según su creencia, reaparecerá al final de los tiempos.

¿Qué papel ha tenido esta división en los conflictos políticos?

En las naciones gobernadas por sunitas, los chiitas suelen formar parte de los sectores más empobrecidos y se perciben como víctimas de opresión y discriminación.

Algunos extremistas sunitas han llegado a fomentar el odio hacia los chiitas.

La revolución iraní de 1979 instauró una agenda islamista radical de corte chiita que desafió a los gobiernos sunitas conservadores, especialmente en el Golfo Pérsico.

La política de Teherán de apoyar partidos y milicias chiitas fuera de sus fronteras fue contrarrestada por los estados del Golfo mediante mayor respaldo a gobiernos y movimientos sunitas en el extranjero.

Personas quemando bandera EEUU

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Por ejemplo, durante la guerra civil en Líbano los chiitas ganaron relevancia gracias a las operaciones militares de Hezbolá.

Asimismo, extremistas sunitas como los Talibán han consolidado su presencia en Pakistán y Afganistán, donde suelen atacar los lugares de culto chiitas.

Los conflictos recientes en Irak y Siria también registraron fuertes tintes sectarios.

Numerosos jóvenes sunitas se unieron a grupos rebeldes para combatir en estos países, difundiendo la ideología extremista de lo que fue al-Qaeda, un grupo de orientación sunita.

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