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- Autor, Osmond Chia
- Título del autor, Reportero de Negocios, BBC
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China ajustó su objetivo anual de crecimiento económico situándolo entre el 4,5% y el 5%, estableciendo así la cifra de expansión más baja desde 1991, mientras afronta retos tanto internos como externos.
Esta es la primera vez que el país rebaja sus expectativas desde que en 2023 las fijara en «alrededor del 5%».
Los detalles se dieron a conocer en el marco de la principal reunión política china, conocida como las «dos sesiones», junto con algunos pormenores del Plan Quinquenal para la segunda economía más grande a nivel mundial.
Pekín intenta reestructurar su economía frente a problemas como el consumo débil, la caída demográfica, la prolongada crisis inmobiliaria, las tensiones comerciales internacionales y la crisis energética derivada del conflicto entre EE.UU. e Israel con Irán.
Un experto chino declaró a la BBC que la reducción del objetivo otorga a China «mayor margen para gestionar la economía» sin verse en la necesidad de realizar grandes compromisos financieros solo para cumplir una cifra exacta.
«China ha adoptado metas flexibles en ocasiones previas, especialmente durante la pandemia, aunque no es su práctica habitual», comentó Jason Bedford, integrante del grupo de investigación del Instituto de Asia Oriental.
El evento conocido como dos sesiones, abierto desde el miércoles y que generalmente se extiende por al menos una semana, convoca a los máximos líderes nacionales en reuniones sucesivas.
Los pormenores sobre la meta de crecimiento económico y los objetivos incluidos en el último Plan Quinquenal fueron compartidos en un informe de 46 páginas presentado por el primer ministro Li Qiang, al cual la BBC tuvo acceso.
El texto completo del plan, que definirá las metas de desarrollo económico de China hasta 2030, será sometido a votación durante la clausura del encuentro.
Se anticipa que los medios oficiales lo difundan uno o dos días después.
Li informó a los delegados que el Plan Quinquenal contempla inversiones en innovación, industrias de alta tecnología, investigación científica y un incremento en los esfuerzos para estimular el consumo interno.
Sus palabras reflejan la inquietud de Pekín por la dependencia excesiva del país en las exportaciones debido al bajo consumo local, además de enfatizar la intención de modernizar sus sectores manufactureros.
El informe presenta planes para más de 100 proyectos clave durante los próximos cinco años destinados a ampliar la capacidad industrial china, con un enfoque particular en ciencia y tecnología, transporte y energía.
Pekín también expresó claramente su meta de transformarse en una potencia tecnológica global, con iniciativas para integrar herramientas de inteligencia artificial (IA) en sectores estratégicos.
China busca liderar la transición hacia una energía más limpia, reduciendo emisiones de carbono y fortaleciendo la protección ambiental, destacó Li.
El país planea además construir una «sociedad favorable al parto», abordando simultáneamente temas como empleo, educación y servicios de salud, según el informe.
China afronta un envejecimiento poblacional y una caída en las tasas de natalidad, factores que complican sus planes para activar la economía.

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En enero, los datos oficiales mostraron que China cumplió su meta de crecimiento económico del 5% para 2025 en su conjunto.
No obstante, Pekín también informó que la expansión económica se desaceleró al 4,5% durante el último trimestre, afectada por el débil gasto interno y una prolongada crisis en el sector inmobiliario.
Más de dos tercios de las provincias chinas han revisado a la baja sus metas de crecimiento, ya sea reduciendo las cifras o modificando su lenguaje, pasando de aspirar a superar un cierto umbral a buscar acercarse a ese nivel.
Zhou Zheng, analista de políticas de China Macro Group, opinó que el nuevo objetivo de Pekín refleja un enfoque realista frente a complejos desafíos internos y un entorno comercial global complicado.
A pesar de ello, el crecimiento económico chino continúa siendo un logro destacado, dado que se enfrentan de manera simultánea problemas entrelazados que requerirán tiempo para resolverse, agregó Zhou.
Sin embargo, Ning Leng, investigador de la Universidad de Georgetown, insistió en tomar con precaución las cifras oficiales, ya que otros indicadores señalan una situación económica más débil.
La crisis del sector inmobiliario chino ha tenido un fuerte impacto en la economía nacional, siendo una de las principales causas de la baja en el consumo interno, explicó.
El mercado inmobiliario llegó a representar casi un tercio de la economía china, además de ser una fuente clave de ingresos para los gobiernos locales, muchos de los cuales ahora enfrentan deudas significativas.
Los problemas en este sector también han provocado despidos y reducciones salariales en diversas regiones del país.

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La manufactura y las exportaciones han sido el motor de la economía china, alcanzando el año pasado un superávit comercial histórico, con un saldo favorable de US$1.19 billones entre bienes y servicios exportados e importados.
No obstante, esta situación ha llevado a China a depender mucho de las exportaciones para cubrir sus necesidades, una vulnerabilidad que Estados Unidos percibe, según Ning.
Los aranceles impuestos durante la administración del presidente estadounidense Donald Trump han incrementado la presión sobre la economía china, dada su dependencia exportadora.
En respuesta, China ha invertido grandes recursos para redirigir su comercio hacia otros países y asegurar la colocación de sus productos, reforzando así su sector manufacturero, afirmó Ning.
Se espera que Trump visite China en abril para mantener el primer encuentro presencial con el presidente Xi Jinping este año.
Paralelamente, la guerra entre Estados Unidos, Israel e Irán ha causado que Pekín pierda dos fuentes esenciales de petróleo barato durante este año.
Adicionalmente, el país ya no puede obtener petróleo venezolano luego de que Estados Unidos impusiera sanciones contra el presidente Nicolás Maduro en enero.
Sin embargo, Pekín ha destacado que su dependencia de los combustibles fósiles ha disminuido considerablemente debido a la transición hacia fuentes renovables que viene protagonizando desde hace varios años.

