El Gobierno dedica el 8-M a un mensaje contra la guerra, destacando a Sánchez y Redondo entre los aplausos

Reafirma su oposición al ataque de EEUU argumentando que las mujeres «jamás deben ser utilizadas como pretexto para iniciar guerras, ni como justificación para bombardear otro país».

El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, en la clausura del acto institucional con motivo del 8-M.

Nada más afirmar la ministra de Igualdad, Ana Redondo, que «el feminismo es pacifista», el auditorio del Museo Nacional del Prado estalló en aplausos y comenzó a corear el ‘no a la guerra’ que esta mañana ha defendido el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez.

De esta forma, el Gobierno convirtió la ceremonia institucional del Día Internacional de la Mujer en una declaración contra la guerra, en la que tanto la titular del área como el jefe del Ejecutivo destacaron que las mujeres «jamás pueden ser un pretexto para desatar conflictos bélicos, ni un argumento para atacar otro país».

«Por respeto a las mujeres que sufren opresión en todo el planeta, no es aceptable que se invoque la libertad sólo cuando interesa y se ignore cuando no», enfatizó Sánchez. En esta línea, el mandatario sostuvo que «si realmente apostamos por la libertad de las mujeres iraníes, la respuesta no puede ser más violencia». «Debe primar la diplomacia, el apoyo a quienes luchan desde sus países y el respeto al derecho internacional», añadió.

El discurso del presidente en este evento, enfocado en la violencia digital, fue en realidad una extensión de la comparecencia ofrecida a los españoles esa misma mañana. Sánchez argumentó que «España es uno de los países más avanzados en materia de igualdad», lo cual, a su juicio, implica una «mayor responsabilidad» para implementar «una política exterior feminista».

El presidente se comprometió a que en 2026, «por lo menos el 25% de la ayuda humanitaria» española estará destinada a mujeres y niñas, dado que «la igualdad se construye con coherencia, compromiso y siempre apostando por la paz, no por el enfrentamiento ni el odio». Sánchez reafirmó su apoyo al orden multilateral y a la función de Naciones Unidas, señalando que «ha llegado el momento de la igualdad real», es decir, que una mujer ocupe la secretaría general.

Por su parte, la ministra Redondo aprovechó la ocasión para reiterar también el no a la guerra. En este contexto, mencionó a las mujeres iraníes, afganas, gazatíes y ucranianas porque «todo lo que afecta a una mujer o niña en el mundo nos concierne a todos».

Durante la parte de su intervención dedicada al tema central, la titular de Igualdad relacionó «el odio en las redes sociales» con la «violencia física en las calles». «Se debe responder con democracia», prosiguió la ministra, «entendiendo que intentan silenciarnos, amordazarnos, controlarnos y relegarnos al ámbito privado y doméstico de donde salimos para no regresar». «No permitiremos que el pasado se imponga», concluyó.

«No se protege al poderoso»

Hace un año, también en el marco del 8-M, Sánchez se presentó como defensor contra el «machismo tóxico» justo cuando los escándalos de acoso sexual dentro de su espacio político aparecían con fuerza en la esfera pública. Actualmente, mientras esta problemática se extiende dentro de su organización política y las instituciones del Estado que dirige, el presidente expresó tristeza porque estos episodios persistan y atribuyó su origen a «la manifestación de esa cultura patriarcal que debe ser erradicada de la sociedad».

«La diferencia no radica en la existencia o no del problema», sostuvo, «sino en la forma en que se reacciona ante su aparición». Sánchez defendió de forma implícita el papel que desempeñó el PSOE en medio de los múltiples escándalos, asegurando que «la presencia de feministas dentro» de estas organizaciones implica que «no se minimice, no se relativice ni se proteja al poderoso»; sino que «se actúe con firmeza y determinación».

Un comportamiento que no solo faltó en su partido, por ejemplo con Francisco Salazar —quien fue respaldado por Ferraz ignorando las denuncias de sus supuestas víctimas— sino que también se replicó en entidades como la Policía Nacional, como se evidenció recientemente en las denuncias de acoso sexual contra el DAO de Fernando Grande-Marlaska, poniendo en entredicho las palabras del presidente, una vez más envueltas bajo el lema del feminismo.

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