Descendiente de Tejero afirma que la toma del Congreso el 23F fue dirigida por orden del rey Juan Carlos

En un artículo en defensa de su madre, el sacerdote también afirma que la Casa Real estaba detrás del intento de golpe de Estado

Ramón Tejero, sacerdote e hijo del teniente coronel Antonio Tejero, quien lideró la parte visible del intento de golpe de Estado del 23 de febrero de 1981, sostiene que fue Juan Carlos I quien ordenó la toma del Congreso de los Diputados.

“La noche anterior al 23 de febrero, en la intimidad del hogar, mi padre, el Teniente Coronel Antonio Tejero Molina, nos informó de lo que el deber le exigía: la toma del Congreso por orden del Rey y con el respaldo del estamento militar. Mi madre y nosotros escuchamos en silencio, asumiendo el peso de una misión que marcaría nuestras vidas para siempre”, escribe en un artículo publicado en el diario El Debate. El sacerdote hace pública esta información una semana después de la desclasificación de los documentos relacionados con el 23F —que no modificaban la versión oficial ni aportaban indicios que involucraran al rey— y tras el fallecimiento de su padre.

La misiva, titulada Carmen Díez de Tejero: mi madre, es principalmente una defensa de la figura materna. Prosigue con el relato personal y, a la vez, público: “Antes de terminar de rezar, la puerta empezó a sonar. Personalidades y cargos públicos arribaban para elogiar la hazaña y expresar sus felicitaciones. Mi madre, con una serenidad expectante, atendía a todos mientras el teléfono no cesaba.”

Se revelan detalles inéditos sobre el intento golpista, incluyendo el papel del rey Juan Carlos, la participación de miembros de la inteligencia y los planes para controlar la televisión pública.

“‘Tirao’ como colilla”

Las transcripciones de algunas de esas comunicaciones telefónicas fueron difundidas junto con otros documentos que conservaba el Gobierno. “Te puedes imaginar, han dejao a tu padre tirao como colilla,” dijo a uno de sus hijos aquella tarde. “Qué desgraciao mi marido, Elvira, qué desgraciao,” añadió en una conversación con una amiga. “Tu marido es un desgraciao, porque hay mucho cobarde,” respondía ella. Finalmente, afirmó: “¡Ay, qué desgraciao!, el Ejército detrás que estaba, ahora he visto en la televisión cuando ha dicho que, el Capitán ese, que ha dicho que, que, esperen un momento, que va a ir … si era el Ejército, si era un tío del Ejército más gordo que un deronio, y no ha ido nadie, le han dejao solo, y no querían nada más que terminar con el terrorismo y después ya está.”

Una “traición” de “aquellos que habían dado las órdenes”

“En medio de ese caos, mi madre soportó el dolor más profundo: sentir la traición —continúa Tejero (hijo) en la carta—. Ella, que conocía los pormenores de la operación, observaba cómo los mismos que habían ordenado desamparaban a su marido. Pero, como mujer fuerte, no permitió que la tristeza nos venciera a pesar de la traición. Nos fortaleció recordándonos que nuestro padre era fiel a la palabra empeñada”.

El resto de la carta es un constante elogio a la figura materna, a quien agradece la lección de que “el honor es el patrimonio del alma”. “Gracias, mamá, por mostrarnos que el cielo se conquista con la cruz y que la lealtad es la forma más elevada de la belleza”, concluye.

Scroll al inicio