¿Qué influencias literarias han determinado el florecimiento lírico de Gabriela Mistral? ¿Cuáles han sido sus maestros?
Aída Moreno Lagos, Talca 1916
26.12.04
El caso de Gabriela Mistral confirma una vez más cómo los moldes o las influencias ajenas no han sido hechas para los temperamentos superiores.
Suceso, 30 de noviembre de 1916 «Sabemos muy bien que juzgar la personalidad de Gabriela Mistral, es emprender una tarea delicadísima. Podría salvarse la dificultad concretándose a decirla los entusiastas elogios que merece. Pero tal cosa parecería, haber pasado por la obra de la Mistral sin habré sentido los íntimos estremecimientos que produce su arte tan sereno y tan único. Nuestro propósitos de emitir con justeza, apreciaciones sobre su obra se han acercado hasta ella interrogándola. Y tales propósitos se han estrellado con la modestia irreductible de su temperamento. «Si no soy más que una pobre mujer que ha padecido, que enseña niñas y que suele hacer un mal verso cada año! ¡Cuando no enseño, leo: me interesa más el alma de los otros que la mía, cuya monotonía me ha fatigado!…». Así ha respondido a nuestra admiración y a nuestro deseo de estudiar su fecunda labor. ¿Qué influencias literarias han determinado el florecimiento lírico de Gabriela Mistral? ¿Cuáles han sido sus maestros? Leyendo sus versos tan personales y saturados de alma, no parece sino que la poesía misma, ajena a todo convencionalismo – desnuda y divina – Hubiera bajado a dormirse en el alma de esta mujer extraordinaria para despertar en cada una de sus palpitaciones, hecha serenidad dolorida o sollozo contenido. ¿Recordáis sus Sonetos de la Muerte? Te acostaré en la tierra soleada con una dulcedumbre de madre para el niño dormido y la tierra ha de hacerse suavidades de cuna, para tocar tu cuerpo de niño dolorido Malas manos tocaron tu vida desde el día en que, a una señal de astros, yo dejé su plantel nevado de azucenas. En gozo florecía. Malas manos entraron trágicamente en él. Y yo le dije a Dios: «Por las sendas mortales le llevan ¡Sombra amada que no saben guiar! Arráncalo , Señor, a esas manos fatales o le hundes en el hondo sueño que le sabes dar». Creemos que nunca un grito lírico de mujer se ha dicho en forma más conmovedora en estas tierras de América. Dolores Veintimilla, María Josefa Mujia y otras poetisas americanas han llorado sus pesares en páginas admirables, pero ninguna de ellas ha dicho en frases más hondas sus motivos de dolor, porque ninguna ha ido como ella tan personal en la manera de sentir y de decir. La modalidad literaria de Gabriela Mistral es tan de ella que sus composiciones, aún sin firma, pueden reconocerse. Y de la aparente desarmonía o desgarbo de sus versos, fluye un conjunto armónico tan íntimo y tan puro que el espíritu al percibirlo parece arrodillarse porque en él presiente el advenimiento de la belleza y de la verdad. ¿No recordáis las inspiradas estrofas de Amo… Amor, La Espera Inútil, Tribulación, Abel, El Espino, etc.? El caso de Gabriela Mistral confirma una vez más cómo los moldes o las influencias ajenas no han sido hechas para los temperamentos superiores. La obra poética de Gabriela Mistral puede dividirse en dos partes: la que esta escritora ha llorado sus íntimos pesares o ha puesto alas a sus impresiones de la vida y la naturaleza, y la otra, la que ha dedicado a interpretar el alma de la niñez penetrándola con toda su intuición de educadora inteligente para traducir sus balbuceos o sus anhelos prístinos. Excusado es decir que a pesar de que Gabriela Mistral no ha sido superada en este género entre nosotros no alcanza tanta altura como cuando explora los golfos de su espíritu tan rico en emociones. No tenemos la pretensión de hacer un largo estudio de la personalidad de Gabriela Mistral. Literatos eminentes comienzan a preocuparse de ella en la forma que merece. En nuestro artículo hemos querido sólo anotar algunos de sus rasgos más salientes. Y con tal criterio hemos silenciado nuestra admiración por su prosa ágil, expresiva y matizada de reflexiones originales, que, como sus versos, habla del gran temperamento de mujer que en ella vibra y sueña». Aída Moreno Lagos, Talca 1916 * A lo largo de este recorrido por el siglo encontraremos nuevos perfiles y artículos sobre Gabriela, de distintos autores y de distintas épocas que permitirán formarse una idea más precisa sobre su evolución como mujer y como literata.
