Este miércoles a las 9 de la mañana, Sánchez ofrecerá una declaración institucional sin sesión de preguntas desde La Moncloa.

Sorprender. «Tomar desprevenido», según la primera definición de la RAE. Es posible que La Moncloa experimentara sorpresa este martes por la tarde. Al menos, eso parece según la postura pública del Gobierno. A la hora del almuerzo, José Manuel Albares, ministro de Exteriores, respondía «ninguna consecuencia» cuando se le consultó tras el Consejo de Ministros si temía represalias de EEUU por negar el uso de las bases de Rota y Morón en el contexto de la guerra en Oriente Próximo. Aunque España no participa en el conflicto, ha recibido un impacto tras la declaración de Donald Trump de que «va a cortar todo el comercio con España».
Desde el Gobierno español, ante esta amenaza, recuerdan que el país es un «miembro clave de la OTAN» y también «una potencia exportadora de la UE«. Señalan que si el presidente estadounidense decide ejecutar su amenaza, deberá hacerlo «respetando la autonomía de las empresas privadas, la legalidad internacional y los acuerdos bilaterales entre la Unión Europea y EEUU».
Sánchez realizará una declaración institucional este miércoles a las 9 de la mañana desde La Moncloa «para valorar los últimos acontecimientos internacionales», sin admitir preguntas.
Consciente del alcance que puede tener Trump, en La Moncloa contemplan todos los escenarios posibles. Por ello, responden sin matices en sus posturas políticas: «El país dispone de los recursos necesarios para mitigar posibles impactos, respaldar a los sectores afectados y diversificar las cadenas de suministro».
Conscientes del impacto que implica romper con la llamada primera potencia mundial, intentan equilibrar la imagen de Sánchez como líder opuesto a Trump, mientras muestran que no desean romper relaciones: «La voluntad del Gobierno ha sido y será siempre fomentar el libre comercio y la cooperación económica entre países, basada en el respeto mutuo y el cumplimiento de la legalidad internacional. Porque la ciudadanía demanda y merece más prosperidad, no más problemas».
La consigna actual dentro del Ejecutivo es transmitir un mensaje de «tranquilidad» y evitar generar más «incertidumbre» en un contexto ya complejo. Por ello, insisten en que todo es afrontable y superable. Desde que EEUU e Israel atacaron a Irán, el Gobierno activó un modo de seguimiento para controlar los precios y preparar planes de ayuda económica si resultaran necesarios. Sectores como la industria química, acero, cerámica, transporte, logística, así como el sector primario, están siendo monitorizados con especial atención.
En el Ejecutivo consideran que existe diferencia entre las amenazas de Trump y su materialización. Cada vez que se han producido advertencias económicas por la negativa de Sánchez a comprometerse a gastar el 5% del PIB en Defensa, se han apoyado en que la política comercial la dirige Bruselas y que no es posible imponer embargos a un país miembro de la Unión Europea.
«El Gobierno está tranquilo y toma sus propias decisiones. Estamos acostumbrados a las reacciones estridentes de Trump», declaró el ministro de Cultura, Ernest Urtasun, en La Sexta. Añadió: «Recuerdo que el Tribunal Supremo anuló sus aranceles, por lo que estas amenazas suelen ser de corta duración». Horas antes, la vicepresidenta segunda, Yolanda Díaz, defendía la soberanía en las decisiones: «La política de Defensa la diseñan los españoles aquí, no Trump desde cualquier lugar del mundo».
«Las bases son de uso conjunto, pero pertenecen a la soberanía española y están reguladas por el tratado con EEUU. Dentro de esa premisa, nuestra soberanía y el tratado definen su uso», explicó el ministro español de Exteriores para justificar la negativa a la petición de la Administración Trump.
El panorama resulta complejo y complicado, no sólo porque el enfrentamiento con Trump se intensifica, sino porque sus declaraciones se produjeron durante una reunión con el canciller alemán, Friedrich Merz, en el Despacho Oval. Este, en lugar de defender a un socio europeo, confirmó que España es el único país que no acepta el aumento del gasto en Defensa. «El presidente tiene razón. España es la única que no ha adoptado esta subida. Por ello, debemos convencerlos, porque todos debemos contribuir a nuestra seguridad común y elevar el gasto al menos al 3,5%. España también debe cumplir».
Aunque la distancia con las principales potencias europeas es evidente, en La Moncloa utilizan estos días una frase que ha pasado a ser un lema del Gobierno de Sánchez: «No estamos solos, fuimos los primeros». Esta idea surgió como respuesta al reconocimiento del estado de Palestina y ahora también se emplea para oponerse a las acciones militares trazadas y ejecutadas por Trump, ya sea en Venezuela o Irán, al incremento del gasto militar o al debate sobre el rearme nuclear en Europa.
Desde el Gobierno plantean que distanciarse de locomotoras como Francia, Alemania o Reino Unido es una carrera a largo plazo que refleja un «sentimiento mayoritario de los españoles», aunque no presentan datos ni cuentan actualmente con estudios demoscópicos al respecto. Confían en que el tiempo reforzará su postura y les reportará beneficios electorales, además de demostrar que su enfoque fue acertado.
«No consideramos este asunto como un coste político, sino como una cuestión de valores», sostienen en el equipo de Sánchez. A pesar de que España se encuentra en una posición minoritaria, si no aislada, en La Moncloa no se muestran incómodos ni expresan inquietudes. «El aislamiento implica voluntad, algo que no ocurre en nuestro caso. Simplemente representamos una posición coherente en todos los conflictos».
Por otro lado, el líder de la oposición, Alberto Núñez Feijóo, ha emitido un mensaje en sus redes sociales en el que exige a los aliados «respeto a nuestra Nación», mientras critica a Sánchez por «poner en peligro nuestra seguridad, estabilidad y posición global» con el fin de «intentar obtener votos».
«La situación internacional es crítica. Se admiten opiniones diversas. Pero lo que no es discutible es que la política exterior del Gobierno se caracteriza por una constante irresponsabilidad y que la frivolidad trae consecuencias», añadió dirigiéndose «a los españoles».

