Hospédate esta primavera en El Parador ubicado en un castillo real en el corazón del Valle del Jerte para experimentar la floración de los cerezos

Cada primavera, un rincón de Extremadura se cubre de blanco y atrae a miles de viajeros en busca de uno de los espectáculos naturales más esperados del año. Muy cerca de ese paisaje efímero se alza un alojamiento histórico Foto: El Parador en el que tienes que alojarte para disfrutar de los cerezos en flor esta primavera. (Paradores)

  • El castillo de frontera convertido en un Parador y construido por Enrique II de Trastámara
  • La calle más curiosa de Extremadura: de apenas 50 centímetros y donde es tradición darse un beso si tienes pareja

La primavera convierte el Valle del Jerte en un espectáculo natural irrepetible gracias a la esperada floración de los cerezos, un fenómeno fugaz que cada año atrae a miles de visitantes en busca de paisajes cubiertos de blanco. Para observar este manto floral en su máximo esplendor existe un alojamiento especial que combina historia, naturaleza y tradición en el norte de Extremadura, convirtiéndose en un punto estratégico para disfrutar de la temporada más fotografiada de la región.

Parador de Jarandilla de la Vera, un castillo-palacio del siglo XVI ubicado en la comarca de La Vera, a menos de 50 kilómetros del Valle del Jerte. Rodeado por gargantas fluviales, pozas naturales y bosques de castaños, está instalado en la antigua fortaleza de los Condes de Oropesa y conserva su foso, murallas con torres y una galería gótica de dos pisos en el patio interior. Entre 1556 y 1557 fue residencia del emperador Carlos V tras su abdicación, antes de su retiro definitivo al monasterio de Yuste. Actualmente, sus torreones conviven con salones con chimenea, jardín y piscina de temporada entre olivos y naranjos, ofreciendo una experiencia que une patrimonio y confort.

Un castillo con historia imperial en plena naturaleza

Las habitaciones, tanto Doble Estándar como Doble Superior, combinan diseño contemporáneo y servicios modernos como wifi gratuito, aire acondicionado, tecnología ChromeCast, minibar y caja fuerte con capacidad para ordenador portátil. El establecimiento admite mascotas y cuenta con restaurante, bar, aparcamiento exterior sin coste, zona de trabajo con acceso a internet y espacios para reuniones, lo que lo convierte en una opción flexible para una escapada primaveral. Además, su localización permite acceder al Valle del Jerte por una carretera panorámica que anticipa la belleza del paisaje durante la floración, cuya duración depende de las condiciones climáticas.

restaurante del Parador de Jarandilla de la Vera, donde destacan productos como el jamón ibérico de bellota de la Dehesa de Extremadura, el pimentón de La Vera, quesos regionales y carnes autóctonas. En la carta ofrecen platos como patatas revolconas, caldereta de cabrito, solomillo de ternera retinta o repápalos con anisete y canela. Más allá de la floración del cerezo, Jarandilla invita a descubrir su casco histórico, recorrer el puente medieval del Parral o visitar localidades declaradas Conjunto Histórico-Artístico, sumando cultura y naturaleza a una escapada primaveral inolvidable.

  • El castillo de frontera convertido en un Parador y construido por Enrique II de Trastámara
  • La calle más curiosa de Extremadura: de apenas 50 centímetros y donde es tradición darse un beso si tienes pareja

La primavera convierte el Valle del Jerte en un espectáculo natural irrepetible gracias a la esperada floración de los cerezos, un fenómeno fugaz que cada año atrae a miles de visitantes en busca de paisajes cubiertos de blanco. Para observar este manto floral en su máximo esplendor existe un alojamiento especial que combina historia, naturaleza y tradición en el norte de Extremadura, convirtiéndose en un punto estratégico para disfrutar de la temporada más fotografiada de la región.

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