Motivos del rechazo del gobierno de Sánchez a permitir que EE.UU. utilice bases españolas para acciones militares contra Irán

El presidente del gobierno español, Pedro Sánchez, vestido de traje y corbata con un fondo azul marino con el escudo de España impreso.

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    • Título del autor, BBC News Mundo
  • 3 marzo 2026Actualizado 1 hora
  • Tiempo de lectura: 7 min

El más reciente conflicto en las relaciones bilaterales entre España y Estados Unidos trasciende el ámbito verbal.

El ejecutivo del presidente Pedro Sánchez rechazó autorizar el uso por parte de EE.UU. de las bases militares ubicadas en suelo español para realizar ataques contra Irán.

La reacción del presidente estadounidense, Donald Trump, se produjo este martes, cuando anunció la suspensión total del comercio con España.

“España ha actuado de manera terrible”, expresó. “Vamos a detener todo comercio con España. No deseamos tener vínculo alguno con España”, añadió.

El miércoles, Sánchez respondió de forma contundente a Trump, rechazando la amenaza de su homólogo estadounidense. En un mensaje televisado, sin turno de preguntas, abordó los conflictos en Ucrania, Gaza e Irak, y aseguró que “la postura del gobierno puede resumirse en cuatro palabras: ‘No a la guerra’”.

“Resulta inadmisible que ciertos presidentes recurran a la niebla de la guerra para encubrir sus fracasos”, afirmó Sánchez, sin mencionar directamente a Trump.

EE.UU. opera dos bases en España: la base aérea de Morón de la Frontera y la base naval de Rota, ambas situadas en Andalucía, al sur de España, donde están desplegados alrededor de 8.000 militares.

El gobierno español explicó que el uso de estas bases por parte de EE.UU. para ataques en Irán no está contemplado en el acuerdo bilateral que regula la cooperación entre ambos países.

“Las bases no se emplean ni se emplearán para actividades que excedan el convenio (de Cooperación para la Defensa) ni para acciones que no encajen en la Carta de Naciones Unidas”, declaró el lunes el ministro español de Asuntos Exteriores, José Manuel Albares.

Además, la ministra de Defensa, Margarita Robles, enfatizó que este tipo de “operaciones” requieren “respaldo internacional”, y que la ofensiva contra Irán carece de ese “marco legal internacional”, debido a que EE.UU. e Israel “actúan unilateralmente, sin el aval de una resolución internacional”.

Por su parte, Sánchez manifestó el domingo que ambos países llevaron a cabo ataques contra Irán de forma unilateral, sin consultar a la comunidad internacional.

El lunes se confirmó que EE.UU. había redistribuido una decena de aviones de reabastecimiento en vuelo KC-135 Stratotanker desde las bases españolas de Morón y Rota hacia otras instalaciones militares europeas.

Los KC-135 son esenciales para mantener operaciones aéreas de largo alcance, ya que tienen la función de suministrar combustible en vuelo a cazas y bombarderos.

Un buque de guerra atracado en la base naval hispano-estadounidense de Rota, en el sur de España, en junio de 2025.

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En respuesta a las declaraciones de Trump este martes, el gobierno español indicó que si Washington busca modificar su relación comercial con España, “deberá respetar la autonomía de las empresas privadas, la legalidad internacional y los acuerdos bilaterales entre la Unión Europea y EE.UU.”

El Ejecutivo de Sánchez subrayó que España es “un miembro fundamental de la OTAN”, cumpliendo con sus compromisos y aportando “de manera significativa” a la defensa del territorio europeo.

“También es una potencia exportadora dentro de la UE y un socio comercial fiable para 195 países, incluyendo EE.UU., con quien mantiene una relación histórica y beneficiosa para ambas partes”, añadió.

Los fundamentos legales

Las bases militares estadounidenses en España tienen un papel estratégico importante debido a su localización en el sur de la península ibérica.

La base aérea de Morón, situada en Sevilla, y la base naval de Rota, que funciona como una instalación conjunta, donde la armada estadounidense opera junto con la OTAN y las fuerzas españolas.

Estas bases surgieron a partir de un acuerdo bilateral conocido como los Pactos de Madrid, firmados en 1953 por el presidente estadounidense Dwight D. Eisenhower y el dictador Francisco Franco.

Desde entonces, dichos acuerdos han sido renovados periódicamente.

El Convenio Bilateral de Cooperación para la Defensa de 1988 exige que España autorice el uso de sus bases por parte de EE.UU. en operaciones específicas.

Esto también se aplica en el caso de misiones de tránsito y reabastecimiento de aeronaves: los vuelos deben ajustarse a los objetivos del convenio y contar con el permiso correspondiente de las autoridades españolas.

Trump

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“Fuera del marco legal internacional”

Sánchez calificó la intervención militar de EE.UU. e Israel en Irán como “injustificada, peligrosa y contraria a la legalidad internacional”, destacando que esto no impide “oponerse a un régimen represivo como es el régimen iraní”.

Ana Salazar, politóloga y presidenta de la Asociación de Comunicación Política de España (ACOP), explica que esta es una interpretación jurídica del Estado español, que considera que una acción militar sin respaldo claro del Consejo de Seguridad de Naciones Unidas y sin encaje en un marco defensivo común requiere autorización expresa que, en este caso, no fue otorgada.

Salazar añade que, en cuanto a los acuerdos bilaterales, cada Estado miembro de la Unión Europea tiene condiciones jurídicas y políticas particulares, “por lo que estamos observando respuestas diversas”.

“No se trata de una ruptura europea, sino de la consecuencia de distintas arquitecturas legales”.

España ha adoptado la posición más firme dentro de la UE contra la ofensiva que EE.UU. e Israel llevan a cabo en Irán.

No obstante, el gobierno de Sánchez convocó al embajador iraní en España para expresar la “condena por los ataques a casi todos los países de Oriente Medio”, medida que no ha extendido a los representantes de EE.UU. e Israel.

Perspectiva política

Más allá de lo legal, algunos expertos advierten que existen otras razones detrás de la postura del gobierno español.

“La primera es que puede permitírselo. No es un punto menor”, explica Javier Martín Merchán, profesor de Ciencias Políticas y Relaciones Internacionales en la Universidad Pontificia de Comillas.

Martín también menciona factores internos: “Ni al gobierno ni a sus socios parlamentarios les conviene mostrar simpatía hacia la Administración Trump. Además, la sociedad española en general se opone a cualquier decisión que implique participación directa o indirecta en conflictos bélicos, y esto es algo transversal a las ideologías”.

Friedrich Merz, canciller de Alemania, a la izquierda, y el presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, durante una reunión en la Oficina Oval. Ambos están sentados, vestidos con traje de chaqueta y corbata. El fondo es una decorazción blanca y llena de detalles dorados.

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Este no es el primer desencuentro entre Sánchez y Trump desde que el republicano regresó a la Casa Blanca el año anterior.

En junio, el presidente estadounidense amenazó con imponer sanciones comerciales a España debido a la negativa del gobierno de Sánchez a elevar su gasto en defensa al 5% del Producto Interior Bruto (PIB), como han hecho otros países de la OTAN.

El pasado domingo, cuando ya habían comenzado los ataques en Irán, Sánchez señaló: “Venimos alertando sobre las consecuencias del precedente peligroso de recurrir sistemáticamente a la fuerza al margen y fuera de la legalidad internacional (…). Denunciando la violación de derechos humanos como en Gaza, Cisjordania… La infracción del derecho internacional en Venezuela…”

“En definitiva, estamos precipitando de una forma muy riesgosa hacia un mundo cada vez más inestable, inseguro, beligerante y, por tanto, más injusto para la mayoría de las personas”, continuó.

A pesar de ello, Salazar considera que “en el ámbito interno, hasta ahora la política internacional ha funcionado bastante bien para Sánchez, tanto en el ámbito parlamentario como electoral”.

Asimismo, la politóloga afirma que el plano internacional le ha servido a Sánchez como “un espacio de oportunidad que le permite mostrar su perfil multilateralista, posicionarse como actor relevante en Bruselas y fortalecer una imagen de autonomía”.

Por su parte, Martín Merchán opina que en un contexto donde “la hegemonía estadounidense se está reorganizando y las relaciones internacionales son más variadas, España puede diferenciarse un poco de Estados Unidos sin que esto suponga una ruptura total con la Alianza Atlántica”.

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