La Asamblea autonómica celebrará el miércoles la primera votación para la investidura, aunque tanto PP como Vox prefieren evitar las «prisas».

En torno a 48 horas, la Asamblea de Extremadura presenciará la primera prueba real para evaluar la relación entre PP y Vox. La cámara autonómica iniciará mañana el debate de investidura de la candidata popular, María Guardiola, que culminará el miércoles con la votación que determinará si es reelegida presidenta de la Junta o si, por el contrario, habrá que esperar a un nuevo acuerdo entre las derechas para desbloquear la gobernabilidad. El líder de Vox, Santiago Abascal, ha indicado que esa última posibilidad es, por ahora, la más viable.
El dirigente ha manifestado no saber si su partido está más próximo al sí o al no, aunque sus declaraciones apuntaban más hacia la segunda opción. «No es necesario precipitar los pactos», señaló en una rueda de prensa en Almazán (Soria), añadiendo que resulta «complejo» que, dado que «el acuerdo ha sido torpedeado durante estas semanas» —en su opinión— se logre un convenio «a última hora» para que esta primera investidura prospere.
«Considero que no es tan crucial alcanzar un plazo determinado para la investidura», reiteró Abascal, defendiendo prolongar la negociación todo lo necesario para «conseguir acuerdos sin el ruido mediático de los últimos días». Según él, ese «ruido» fue un factor real que dificultó el proceso. Los equipos negociadores de PP y Vox en Extremadura, incluyendo la dirección nacional, tenían fijada una reunión el jueves pasado, pero tras la filtración a los medios, la cita finalmente no se llevó a cabo.
De todas formas, Abascal comentó que su partido encara las negociaciones con «voluntad de acuerdo» —»estoy comprometido en ofrecer una alternativa»— aunque insistió en que «el pacto debe basarse en fundamentos sólidos». «No hemos abandonado gobiernos para regresar ahora a otros que repitan las mismas políticas», remarcó, dejando claro que no hay intención de precipitar el proceso, postura que también comparten los populares.
Desde el PP no detectan urgencia alguna ni sienten que el calendario electoral influya en las negociaciones. La vicesecretaria de Sanidad y Política Social, Carmen Fúnez, explicó que el equipo negociador continúa «activo» para brindar a la población extremeña y aragonesa lo que han «demandado en las urnas»; es decir, gobiernos «estables y fuertes» liderados «por una mujer en Extremadura, María Guardiola, y por Jorge Aczón en Aragón», según la interpretación de Génova sobre los resultados electorales.
En este sentido, la dirigente del PP subrayó que su partido se atendrá al «documento marco» para las negociaciones con la formación de Santiago Abascal. Asimismo, Fúnez destacó que la dirección nacional del PP tiene un papel de «acompañamiento»: «No dirigiremos esas conversaciones […], sino que apoyaremos a quienes deben llevarlas a cabo». Aunque la mirada está puesta en el corto plazo, en Génova consideran que un acuerdo «solido» es preferible a uno «rápido».
En este contexto, Abascal quiso restar importancia a un posible voto en contra de su formación en el primer intento de investidura de Guardiola. «Sea cual sea el resultado, nuestra mano permanece tendida y la voluntad de construir una alternativa es firme», señaló el líder de Vox. Las conversaciones continúan, aunque el tiempo juega en contra.
La relevancia de esta semana no solo radica en lo que ocurra en Extremadura, sino también en Aragón. Mañana se constituirán las Cortes de Aragón, lo que implica también la elección de su Mesa y presidente. En la pasada ciclo electoral, este fue uno de los puntos incluidos en el acuerdo entre PP y Vox —de hecho, los populares cedieron a Vox la presidencia de la cámara autonómica aragonesa—. Por ello, la sesión de mañana tendrá también una carga simbólica importante para seguir la evolución de las negociaciones.

