Atlético de Madrid conquista la semifinal de la Copa del Rey tras resistir el intenso ataque del Barça en el Camp Nou

Marc Bernal celebra su segundo gol ante el Atlético. Los colchoneros padecieron hasta el último minuto en un duelo muy pobre frente a un Barcelona que mantuvo la fe en la remontada.

El Atlético de Madrid llegó con una ventaja de cuatro goles. Al final, sólo uno fue realmente necesario para asegurar el pase a la final de la Copa del Rey. El Barça mantuvo la esperanza hasta el último instante de revertir el marcador en un Camp Nou que vibró pero no alcanzó la remontada completa. [Así vivimos el Barcelona – Atlético de Madrid del partido de vuelta en la Copa del Rey]

Después de que el Atleti humillara al Barcelona en el partido de ida, en el regreso rozó el desastre con una actuación desastrosa que casi termina en tragedia. Simeone estuvo perdido sin encontrar respuesta ante el acoso constante del conjunto culé.

Únicamente Musso escapó de la crisis. El arquero argentino se consagró en la ciudad condal y, de ganar la Copa del Rey, su equipo tendrá mucho que agradecerle. Por suerte para los colchoneros, fue sólo un susto; una bocanada de oxígeno para salvar la temporada con un título.

Marc Bernal celebra su primer gol.

Marc Bernal celebra su primer gol. REUTERS

Cuestión de fe

El plan estaba claro. Se anticipaba un Barça volcado sobre el área rival, aprovechando el apoyo de la afición para presionar a un adversario con ventaja cómoda luego del contundente resultado en la ida.

También se esperaba un Atlético replegado, intentando aguantar la presión inicial para que pasara el tiempo. Esta fue la realidad en el césped del Camp Nou, escenario de un público que creyó en la remontada. 

La lucha por la supervivencia empezó de inmediato para el equipo de Simeone. A los dos minutos, el Barcelona ya avisó con un disparo lejano de Fermín que tocó el travesaño, provocando los primeros sobresaltos en los colchoneros.

Era lógico que el Barça dominara con insistencia en busca de una remontada urgente, aunque quizá se podía esperar algo más del Atlético. Los rojiblancos no lograron enlazar ni tres pases seguidos y sus posesiones duraban menos de cinco segundos.

Por lo tanto, el Atleti sólo podía concentrarse en defender. Y no se puede decir que lo hiciera brillantemente, sólo que el Barça falló a la hora de definir. 

Con Koundé fuera a los diez minutos, Flick no modificó la estrategia. Raphinha estuvo cerca de anotar tras un error grave de Giuliano, Bernal se enfrentó a Musso tras una combinación interna, y Ferran remató en el punto de penalti un córner que sorprendió al Atlético.

Lamine Yamal se marcha de Ruggeri.

Lamine Yamal se marcha de Ruggeri. REUTERS

La sensación era que el gol del Barcelona iba a caer en cualquier momento. Todo apuntaba a ello: un Simeone desconcertado, Lamine dominando a Ruggeri y Koke generando dudas sobre su capacidad para estos encuentros.

No hubo solidez defensiva suficiente en el Atlético para firmar una barrera infranqueable.

Sin embargo, pasado un tiempo, los rojiblancos se permitieron mirar un poco más allá. A los veinte minutos, el visitante pisó el área rival gracias a un pase de Giuliano, aunque la jugada no finalizó con disparo.

El remate de Marc Bernal para anotar el primero.

El remate de Marc Bernal para anotar el primero. REUTERS

Griezmann dejó helada a su exafición al obligar a Joan García a intervenir con un disparo dentro del área. Sin embargo, la jugada fue anulada por fuera de juego previo.

Ferran estuvo cerca de marcar tras otro fallo inexplicable de Koke, y a los 30 minutos se rompió la resistencia.

De ese error de Koke derivó el córner que originó el primer gol del Barça: saque corto para Lamine, fácil desborde sobre Lookman y pase final para que Marc Bernal rematara sin marca en la línea de gol. Un fallo inmenso de Giuliano.

Llorente con Fermín en pugna por el balón.

Llorente con Fermín en pugna por el balón. REUTERS

Sin tiempo para celebraciones, el balón regresó rápidamente al centro del campo. Eso era justo lo que el Barça necesitaba para recuperar la esperanza, pues la incertidumbre crecía con cada minuto que pasaba.

El gol abrió el juego sobre finales antes del descanso. Raphinha estuvo cerca de anotar de cabeza, pero luego el Atlético respondió con dos chances destacadas: Griezmann golpeó el poste y Lookman cabeceó al lado del arco tras un centro de Giuliano.

Ya en tiempo añadido, el Atlético tuvo la oportunidad para sellar la eliminatoria, pero la trama cambió por completo. En la última jugada del primer tiempo, el Barça movió el balón hacia dentro, Pedri penetró el área y Pubill cometió falta al derribarlo.

Penalti que transformó Raphinha, engañando a Musso. Ni hubo saque de centro todavía. 2-0 y al descanso, con unos llenos de ilusión y otros abatidos. 

Supervivencia atlética

Nada más reanudarse, el Atlético intentó demostrar que el descanso no les había afectado. Un disparo de Julián desde fuera del área fue atajado por Joan García, aunque fue sólo una apariencia.

Pronto volvió la tónica habitual: el constante asedio del Barça, que ahora disponía de más tiempo para manejar con calma su ofensiva y buscar completar la remontada.

En algunos momentos, el Atlético fue un caos absoluto. Ruggeri perdía cada duelo con Lamine, especialmente porque no contaba con el respaldo de Lookman, que estuvo ausente.

De Burgos Bengoetxea dialoga con Pedri.

De Burgos Bengoetxea dialoga con Pedri. REUTERS

Koke seguía lento en la circulación y perdía balones constantemente. Giuliano no reaccionó tras el descanso y Cardoso fue casi invisible en el centro del campo. Simeone, desde el banco, tampoco encontró cómo resolver la situación, como paralizado por la presión.

En medio de esta crisis, la figura clave para que el Atlético resistiera se llamó Juan Musso. El guardameta argentino evitó que la ausencia de Oblak se notara en el equipo rojiblanco.

La desgracia para el Atlético siguió creciendo, sin capacidad para corregir sus errores. Los dirigidos por Simeone no lograron detectar que el Barça sacaba repetidamente los córners en corto, cayendo otra vez en la misma trampa.

Simeone se abre de brazos en el partido contra el Barça.

Simeone se abre de brazos en el partido contra el Barça. REUTERS

En otra acción de balón parado en corto del Barça, un centro de Cancelo al área terminó con un remate de Bernal, nuevamente sin marca, para concretar el tercer gol. En un primer momento, pareció fuera de juego claro, razón por la cual se detuvo el juego esperando la revisión del VAR… pero para sorpresa de todos, la anotación fue validada.

Las repeticiones televisivas no disiparon las dudas, sino que las aumentaron. Si el Barça tuvo críticas al arbitraje en el partido de ida, este gol les dio un impulso anímico crucial.

Quedaban aún casi 20 minutos para intentar completar la remontada, que se percibía cada vez más probable. El Atlético se mostró vulnerable y sin recursos para revertir el vínculo, mientras que el Barcelona llevaba claramente la inercia a su favor.

El Atlético de Madrid celebra el pase a la final de la Copa del Rey.

El Atlético de Madrid celebra el pase a la final de la Copa del Rey. REUTERS

Los cambios realizados no lograron detener la hemorragia defensiva del Atlético, que continuó sufriendo por los mismos sectores. Conforme avanzaba el partido, dos jugadores parecían agotados: Pedri, que no estaba para jugar todo el tiempo, y Griezmann, que ya no puede rendir a este nivel.

El Barça acarició el empate y la prórroga. Simeone estuvo cerca de perder la paciencia en el banquillo, pero en el minuto 96 De Burgos Bengoetxea pitó el final y el Atlético garantizó su lugar en la final.

Esta clasificación representa una válvula de escape para los colchoneros, quienes podrían salvar la campaña con un título. Por otro lado, la eliminación sirve como un recordatorio para el Barça, que a pesar de la victoria, no es invencible.

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