El delantero portugués, junto a su pareja Georgina Rodríguez, ha decidido vender su vivienda para resguardar su intimidad.
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Cristiano Ronaldo optó por vender la que fue planificada como su futura residencia de retiro en Portugal sin llegar a habitarla.
El futbolista ha puesto a la venta su mansión ubicada en Cascais, dentro de la exclusiva zona de Quinta da Marinha, por un valor aproximado de 35 millones de euros, posicionándola entre las propiedades más caras del país y mostrando la envergadura de su patrimonio inmobiliario.
Esta operación afecta a un proyecto muy particular dentro de su portafolio inmobiliario. Ronaldo adquirió el terreno en 2020 con la intención de edificar allí la casa en la que viviría con su familia tras retirarse del fútbol profesional.
El presupuesto inicial era de cerca de 19,7 millones de euros, pero durante la construcción el costo se incrementó hasta los 35 millones, que es justamente la cifra ahora solicitada por la propiedad.
El resultado final es una mansión situada en un terreno de aproximadamente 12.000 metros cuadrados, con ocho dormitorios y variados espacios de recreación, diseñada para funcionar como un pequeño complejo privado.
No obstante, la vivienda nunca se convirtió en un hogar. Varias fuentes portuguesas coinciden en que ni Cristiano ni Georgina Rodríguez han pasado temporada alguna en esta propiedad. Las obras concluyeron hace pocos meses y, casi inmediatamente, se puso en venta en el mercado de lujo.
Para una estrella acostumbrada a cambiar de residencia según sus contratos deportivos, esta decisión no sería sorprendente si no fuera porque se trataba del proyecto que simbolizaba su vida post-fútbol desde hacía años.
Cristiano Ronaldo, en una concentración de Portugal Europa Press
El cambio de planes no tiene relación con la calidad del inmueble, sino con un asunto menos tangible: la privacidad. A pesar de que la mansión está en una de las urbanizaciones más exclusivas de Portugal, el entorno no ofrece el aislamiento completo que buscaban.
Una parte de la finca es visible desde zonas cercanas, incluyendo segmentos del campo de golf y áreas del complejo hotelero adyacente, lo que, según reportes, ha generado inquietud en el círculo cercano del jugador.
Ronaldo habría tratado de aumentar ese ‘escudo’ de privacidad adquiriendo terrenos colindantes, pero se encontró con la negativa de otros propietarios.
Al no lograr ampliar el perímetro para asegurar completamente la propiedad, la decisión fue ponerla a la venta y aceptar que ese retiro tan anhelado no cumplía con las exigencias de seguridad y discreción que requiere una figura pública de su magnitud.
Esta retirada en Cascais no deja a Cristiano sin alternativas habitacionales. El delantero de Al Nassr cuenta con inmuebles de alto nivel en Madeira, Lisboa, Madrid, Marbella y Dubái, además de residencias vinculadas a su etapa en Arabia Saudí y proyectos en el mar Rojo.
Así, la mansión en Quinta da Marinha deja de ser el símbolo de su retiro en Portugal y se convierte en un activo más dentro de un portafolio inmobiliario global.
La venta de esa casa, valorada en 35 millones y sin haber sido habitada, refleja claramente la etapa personal y económica actual de Cristiano Ronaldo.
Para uno de los deportistas con mayores ingresos a nivel mundial, una de las residencias más exclusivas de Portugal puede dejar de ser un sueño para convertirse en un excedente si no proporciona el nivel de privacidad y control que su vida cotidiana demanda.

