Renfe lanzará una compañía de autobuses para reforzar su atención durante interrupciones por obras o condiciones climáticas adversas

La operadora planea ahorrar hasta 130 millones en diez años y asegurar transporte alternativo en todo el país con un socio mayoritario especializado

Renfe crea su empresa de

Renfe ha optado por dar un paso estratégico para fortalecer su capacidad de reacción ante interrupciones ferroviarias. La empresa pública ha comunicado la creación de una nueva empresa de autobuses participada, con la cual busca garantizar una cobertura rápida y efectiva en casos donde trabajos en infraestructura o condiciones meteorológicas adversas obliguen a suspender el servicio de trenes.

Esta iniciativa surge en un contexto de intensa actividad en la red ferroviaria española. En los próximos años, las acciones de mejora, modernización y expansión de infraestructuras aumentarán considerablemente, lo que implicará cierres programados de líneas o tramos completos.

Además, se suman a esto imprevistos provocados por temporales, fallos técnicos u circunstancias excepcionales que pueden afectar la movilidad de miles de pasajeros en cuestión de horas.

Un nuevo modelo empresarial a largo plazo

Para afrontar esta situación, Renfe ha aprobado la convocatoria pública para seleccionar un socio especializado en transporte por carretera que poseerá el 51% de la nueva entidad, mientras que la operadora retendrá el 49% del capital.

Este modelo implica la concesión de un contrato marco de larga duración: 10 años iniciales, con opción a extenderse cinco años adicionales a solicitud de Renfe Viajeros.

El ministro Óscar Puente indica que la tragedia ocurrió en un tramo recto, en una sección nueva y con un tren inspeccionado hace apenas cuatro días.

El propósito es claro: contar con una flota estable de autobuses y personal de conducción suficiente para garantizar el servicio en todo el territorio nacional, disminuyendo la dependencia de la disponibilidad puntual del mercado. Hasta el momento, cuando era necesario activar los llamados Planes Alternativos de Transporte (PAT), la empresa recurría a licitaciones públicas si los cortes estaban previstos o a contrataciones directas si la urgencia impedía cumplir con los plazos administrativos comunes.

Sin embargo, este mecanismo tradicional ha comenzado a mostrar limitaciones. La escasez de autobuses disponibles, la insuficiencia de conductores profesionales, la baja participación en ciertos concursos públicos y la dificultad para movilizar recursos en un mercado con servicios regulares ya comprometidos han dificultado la respuesta en momentos de alta demanda.

Ahorro y optimización de recursos

La inversión prevista para este nuevo servicio asciende a 61,5 millones de euros. No obstante, Renfe estima que la nueva estructura permitirá reducir entre un 10% y un 15% los costos actuales destinados a los PAT. Esto representaría un ahorro anual de entre 9 y 13 millones de euros.

En el transcurso de una década, el ahorro acumulado podría situarse entre 90 y 130 millones de euros, una cifra que subraya la viabilidad económica del proyecto y que, según la compañía, contribuirá a optimizar los recursos públicos.

Más allá del ahorro directo, la operadora destaca que el nuevo modelo permitirá mejorar la planificación, asegurar la disponibilidad de medios incluso en picos de demanda y proporcionar una atención más personalizada e integrada al viajero. La gestión coordinada entre tren y autobús dentro de una misma estructura societaria facilitará la información en tiempo real, la organización de rutas alternativas y la reasignación rápida de recursos.

Garantizar la calidad del servicio público

Uno de los argumentos principales de la compañía es que se trata de una medida destinada a proteger la calidad del servicio público de transporte en un periodo especialmente exigente. España enfrenta una etapa de grandes inversiones ferroviarias, con trabajos que afectan tanto a la red convencional como a los corredores de alta velocidad.

En este marco, la creación de la nueva empresa busca blindar la capacidad operativa de Renfe ante un aumento “sin precedentes” de intervenciones en la infraestructura. La empresa considera que el modelo tradicional de contratación puntual resulta insuficiente para la escala del escenario previsto y que la anticipación será fundamental para evitar colapsos logísticos.

Asimismo, Renfe subraya que es la única compañía ferroviaria que garantiza transporte alternativo por carretera cuando el viaje en tren no es posible, asumiendo directamente la organización de autobuses para no dejar desamparados a los pasajeros. Con la nueva sociedad, esta responsabilidad se fortalece con una estructura más estable y especializada.

Menor dependencia del mercado externo

Otro de los objetivos estratégicos es disminuir la exposición a las tensiones del mercado de transporte por carretera. En años recientes, la disponibilidad de flota y conductores ha estado afectada por diversos factores, desde el aumento de la demanda turística hasta la falta de relevo generacional en el sector.

Al contar con una sociedad participada y un contrato marco de larga duración, Renfe aspira a asegurar recursos dedicados específicamente a cubrir incidencias ferroviarias, evitando competir en el último momento por vehículos y personal en situaciones críticas.

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