Nueva Radio Intercontinental

Entrevista con el escritor Alvaro Vargas Llosa

Aseguró que en Perú ya hay síntomas de resistencia

Alvaro Vargas Llosa se aferra a un sueño de libertad que, según le cuenta a La Nación durante una entrevista en Buenos Aires, es compartido por la sociedad civil en Perú: el ocaso del régimen de Alberto Fujimori y el retorno de la democracia. En nombre de ese anhelo renunció a la calma de su casa madrileña y se radicó en Lima, sin plazos, para acompañar la movilización de la oposición peruana, cuya prueba de fuego será el 26 de este mes. Dos días antes de la asunción de Alberto Fujimori como presidente de Perú.

El escritor, hijo de Mario Vargas Llosa, presenta en nuestro país su último libro -«En el reino del espanto» (Editorial Grijalbo)-, un testimonio demoledor sobre los abusos de los servicios de inteligencia peruanos. Y, a su vez, un relato sobre la solidaridad y el valor en el contexto de una dictadura asfixiante.

De México, con esperanza

-¿Por qué decidió volver a Perú?

-Llegué hace dos meses porque mi libro estaba retenido en la Aduana. Yo había invitado a Leonor La Rosa, una ex agente de inteligencia que inspiró a uno de mis personajes, y que quedó parapléjica tras ser torturada por los servicios. La valiente actitud de esta mujer, que vive asilada en Suecia y que fue hostigada sistemáticamente mientras estuvo en Lima, me determinaron a comprometerme para tratar de recuperar la democracia. No voy a participar en política; lo tengo muy claro. Lo hago como intelectual. Quiero creer que la democracia no tardará mucho en llegar a Perú.

-Tras la controvertida victoria de Fujimori ¿qué ocurrirá en el corto plazo?

-Ya nadie duda de que el régimen de Fujimori va a caer. Entró en una fase de ilegitimidad muy grande. Existe hoy un cierto aislamiento internacional y una respuesta interna que antes no había. Hay un salto cualitativo en la situación de la oposición democrática. Tenemos la esperanza de que Fujimori no pueda jurar el 28 de julio y que eso desencadene un proceso de quiebre de la dictadura, de disidencia interna y de ruptura de la cúpula, como ocurre siempre que se desploman los regímenes militares. Pero el calendario no es seguro. Dependerá mucho de nuestra capacidad de respuesta y de la actitud que asuman ellos. Si desatan una ola represiva quizá dure un poco más. Pero, de todos modos, el régimen está en descomposición.Y apuesto que no se mantendrá los cinco años.

-¿Qué tan alentador es para la oposición peruana el triunfo de Vicente Fox en México?

-Es muy tonificante. Aumentan muchísimo las esperanzas. El PRI y el presidente Zedillo fueron grandes aliados de Fujimori después del fraude electoral. México fue el que más conspiró para evitar cualquier actuación enérgica en la OEA. La caída de ese sistema y la alternativa de Fox suponen un aliento para la democracia peruana. Yo estuve con Fox la noche de su victoria, le entregué una carta de la oposición y su mensaje fue inequívoco para los demócratas. Anoche, Fox le reiteró ese mensaje por teléfono a (Alejandro) Toledo. Creemos haber ganado un aliado en México. Desde un punto de vista más amplio, lo ocurrido en México es una gran cosa dado el actual momento de América latina, porque hay una tendencia autoritaria muy clara y peligrosa. Estamos asistiendo a la descomposición del sistema democrático. Lo de México viene a establecer un contrapeso.

-¿Qué espera usted que ocurra tras la marcha de los Cuatro Suyos (en alusión a las cuatro regiones del imperio incaico)?

-Esperamos una marcha multitudinaria, con más de un millón de personas que lleguen de todos los puntos cardinales de Perú. Es posible que Fujimori tenga que jurar en un cuartel. Eso resentiría los cimientos de la dictadura en forma rápida. Pero puede no ocurrir eso debido a la represión militar. Si la gente es bloqueada para no sumarse a la marcha habrá que esperar una nueva crisis. Aunque hay síntomas de que la sociedad civil está despertando en Perú.

-¿Cómo sabe la gente que su participación es crucial?

-A un gran sector de los peruanos no les llega la información. Hay un asedio salvaje a los medios. El diario más antiguo, El Comercio, tiene problemas terribles. La marcha de los Cuatro Suyos no tiene espacio en los medios censurados por el gobierno. Hay una red de radios y otra de periódicos en las provincias, que editan en forma clandestina y reparten en forma de volantes. Las universidades invitan a los campesinos para contarles lo que ocurre. Los jóvenes se han vuelto el alma de esta movilización.

Ante la crisis de los partidos políticos surgió el forismo: clubes de madres, de estudiantes, de colegios profesionales que actúan como vehículo de información. Durante años la dictadura durmió la conciencia ciudadana. Por ejemplo, con talk shows de TV diseñados por Vladimiro Montesinos (asesor de seguridad nacional) para controlar a la opinión pública. Pero el forismo está llegando a la gente. Toledo dice que se ha vuelto un chasqui, que era el mensajero en el imperio inca. Es emocionante, pero a la vez elocuente del espanto de la dictadura.

Por Susana Reinoso

De la Redacción de La Nación

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