Inauguramos una nueva sección, Cartas de amor y desamor, en donde publicaremos, como primicia y por primera vez en Internet, todas las cartas de amor de Gabriela Mistral.
Empezamos con la del 23 de diciembre de 1914
Manuel: Fui sólo por oírlo. No por oír mis versos (los había escuchado leer); no por aquello de los aplausos de una multitud (unos momentos sólo entre la multitud me hacen daño); por oírlo a Ud., por eso fui. !Si al menos lo hubiera visto! Pero ni aun eso. No saqué de esa noche sino una frase de Ud. sobre mis sonetos me abriera de nuevo la llaga central de mi corazón. Nada más. En al vida» ¿me huirá Ud., a sabiendas o ignorándolo, como anoche? ¿Es esto es un símbolo? Cuando yo vaya a su encuentro ¿extenderé mis brazos hacia una sombra fugitiva? Tengo amargura, es mejor que no siga. Escúcheme. Necesito de Ud. una carta sin las hipocresías que le prescribí para otra. Si no llegara pronto quién sabe qué cosas se me incubarán adentro. !Estoy esta noche tan extraña! No me reconozco. Un sueño suave de niño sano y puro para Ud.. Manuel, en esta noche.
