Efectos de la avena en la reducción del colesterol: dosis recomendada y duración del consumo

Una dieta exprés basada en avena consigue reducir el ‘colesterol malo’ en un 10% y mantiene los beneficios hasta seis semanas más, según un estudio innovador

Foto: Pocos alimentos han demostrado efectos clínicamente significativos en tan poco tiempo (Pexels).

Modificar el desayuno durante apenas dos días puede mejorar la salud cardíaca durante varias semanas. Así lo indica un reciente estudio innovador que revela que consumir avena durante 48 horas puede disminuir el colesterol LDL en un 10%, con resultados que persisten por más de un mes. Esta investigación fue llevada a cabo por científicos de la Universidad de Bonn (Alemania) y publicada en Nature Communications.

Para alcanzar esta conclusión, los expertos llevaron a cabo múltiples experimentos. En la primera prueba participaron adultos diagnosticados con síndrome metabólico, un conjunto de trastornos (como obesidad abdominal, hipertensión, glucosa alta y lípidos en sangre alterados) que afecta a más del 30% de la población mundial y suele preceder a enfermedades cardíacas y diabetes tipo 2. Durante dos días, un grupo de individuos consumió exclusivamente 300 gramos diarios de copos de avena, cocidos en agua (equivalente a tres porciones grandes de papilla), pudiendo combinarla con algunas frutas o verduras, pero sin ingerir otros alimentos.

Tras esta etapa intensiva de avena, los resultados fueron impresionantes: los participantes perdieron 2 kg de peso corporal; se observó una ligera disminución de la presión arterial y, lo más relevante, una reducción promedio del 10% en el colesterol LDL. Además, estos efectos se mantuvieron durante seis semanas, incluso cuando las personas retornaron a su dieta habitual sin avena.

Los investigadores destacan una interacción muy interesante en el intestino. Al consumir avena, las bacterias intestinales metabolizan compuestos fenólicos presentes en el cereal, como el ácido ferúlico, generando metabolitos secundarios (especialmente el dihidroferúlico) que influyen en el modo en que el organismo procesa el colesterol. Se trata de un tipo de ‘efecto mariposa’: dos días de avena provocan que el hígado reduzca la síntesis de colesterol, beneficiando al sistema cardiovascular.

¿Y si se consume solo una pequeña cantidad de avena al día?

En un segundo experimento, se aplicó una intervención más moderada en comparación con el primer ensayo. En esta ocasión, los sujetos consumieron una comida diaria con avena (80 g) durante seis semanas dentro de su dieta cotidiana; en otras palabras, mantuvieron su alimentación habitual pero añadiendo avena. ¿Se observaron los mismos efectos? No. Aunque se detectaron leves aumentos en los compuestos fenólicos, no se registraron cambios significativos en los niveles de colesterol, lo que indica que los efectos son más intensos con dosis elevadas y concentradas.

A pesar de que una reducción del 10% en LDL es notable, no supera los resultados alcanzados por medicamentos como las estatinas, por lo que no puede reemplazar la medicación. No obstante, para quienes no toleran bien estos fármacos o prefieren estrategias nutricionales complementarias, la dieta basada en avena podría constituir una opción sencilla y práctica.

¿Qué hace que la avena sea tan efectiva?

Es gracias a que contiene beta-glucano, una fibra soluble que, al formarse un gel en el intestino, atrapa el colesterol e impide su absorción. También es rica en polifenoles, como el ácido ferúlico, que poseen propiedades antiinflamatorias y antioxidantes. Además, nutre al microbioma intestinal, que reacciona produciendo compuestos protectores para el organismo y genera un efecto saciante, ayudando a controlar el apetito y facilitando la pérdida de peso sin sensación de hambre.

Para quienes no disfrutan la avena, existen otros cereales como cebada, centeno o salvado de trigo que también contienen beta-glucanos y pueden brindar beneficios similares. Lo esencial es aumentar el consumo de fibra viscosa y promover la salud del intestino.

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